RECORDANDO a Galeandro de Julio César Arreaza B.

Hace exactamente un año y ocho meses partió de este mundo el querido amigo y maestro del retrato a creyón, Antonio Galeandro. Los televidentes de finales de los sesenta, setenta y mediados de los ochenta, guardamos en nuestra memoria la presencia familiar de Galeandro, en el Show de Renny y Sábado Sensacional.

Los mejores artistas nacionales e internacionales de la época que se presentaron en esos populares programas de entretenimiento dirigidos a la familia venezolana, fueron objeto de los trazos del maestro y de su prodigiosa motricidad. A medida que transcurría el programa, se iba mostrando a los televidentes los avances del trabajo, en close up, y al término del show, el artista era llamado al escenario y el animador junto al pintor le entregaba su retrato y áquel siempre quedaba impresionado por la calidad del trabajo. Escenas como éstas se repitieron a lo largo del tiempo, quedando en el recuerdo colectivo la figura del maestro que realizaba los dibujos, el retratista Antonio Galeandro.

En 1968 Renny Ottolina, en una de sus giras internacionales arriba a Montevideo, con el propósito de grabar un programa especial e incorpora a Galeandro, detectando enseguida su gran talento artístico y lo invita al programa Renny Presenta, causando gran impacto. Así llega el retratista al país y comienza a aparecer en espacios televisivos, difundiendo lo mejor de su arte. El artista uruguayo venezolano, hijo de padres italianos, convivió con nosotros durante 40 años. El maestro Galeandro aplicó con arte la técnica del retrato a creyón, que no es otra cosa sino la observación debida de la distancia, proporción y parecido. Respondiendo a un viejo anhelo personal y como designio de todo artista auténtico, un 6 de mayo de 1975, abre las puertas de la Academia–Taller, a una legión de alumnos, quienes por espacio de treinta y tres años vienen asistiendo al aprendizaje del retrato. Su gratitud hacia el pueblo que lo acogió desde el primer momento, la retribuyó con el bien inestimable de la educación, dedicándose a la enseñanza, transmitiendo sin egoísmos sus conocimientos, para que sus alumnos realicen su vocación artística y encuentren en la línea y el color, compañeros para toda la vida, medios que faciliten la necesidad creadora.


En 1985 el gobierno venezolano, le encarga a Galeandro la realización de la “Galería de los Presidentes Democráticos de Venezuela”, la cual se exhibió hasta el comienzo del régimen actual en el salón Pantano de Vargas del Palacio de Miraflores. Con motivo de los 30 años de la Academia que lleva su nombre, sus discípulos unidos a diferentes sectores del país, le tributaron hace algo más de un año un merecido homenaje al maestro, por constituir la esencia de un creador que ha dejado honda huella en la vida cultural venezolana. Galeandro recordaba que después de Dios, la brújula primordial de los inmigrantes son los sueños, se imaginan una tierra, un clima y una gente. Cuando los sueños se hacen programa de vida, se parte hacia la realidad. Galeandro al indagar en el alma nacional se sintió a gusto con la manera de ser amplia y cordial del venezolano, sembrándose en el país, en donde estableció familia con Carolina, su esposa y compañera inseparable. La madre Teresa de Calcuta solía decir que muchos mueren sin haber vivido, Antonio Galeandro pasó por la vida viviendo y amando.

Hasta el final de su vida no dejó de ser una artista del retrato, conocimos que el día anterior a su partida, con voz segura dictó ante su esposa la última clase magistral, tomó entre sus manos la cara de una alumna, señalando la parte delgada y gruesa del rostro, encerró el ojo en un círculo. Con una pincelada en el aire, expresó allí va el amarillo y el morado firme. Fue un hombre profundamente católico y espiritual, viajó hasta el Vaticano para entregarle personalmente al Papa Benedicto XVI el retrato que había realizado sobre él y otro de Juan Pablo II.

El maestro supo cumplir con su patria de elección y hacer realidad con su trayectoria de vida, sus trazos y colores, la frase de Martí: “Déme Venezuela en que servirla, en mí tiene un hijo”. Adiós Galeandro, descansa en paz.

3 comentarios:

  1. Estimado Julio César no tengo palabras para agradecerte este hermoso articulo sobre nuestro inolvidable y amado Antonio.Actualmente siguiendo su deseo, continuamos adelante con su querida Academia "Estudios Galeandro" para que su obra siga viva y podamos difundir su increible legado artistico y humano.Con mucha mistica siguiendo los pasos de su padre está dando clases de Dibujo y Pintura su Hijo Victor quien a continuación te envirá su comentario.Carolina Gottberg de Galeandro

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  2. Estimado amigo Arreaza:¿que palabra representaría a cabalidad en este momento el sentimiento que me embarga después de leer tan emotiva reseña? GRATITUD. Fué precisamente lo que mi padre sintió toda su vida hacia este hermoso y generoso país, en el cual tuve la dicha de crecer y educarme, y hoy, me sigue acogiendo al igual que a mi padre.
    En nombre de él, que seguramente desde donde esté, debe de estar agradeciéndole el acordarse de su talento, profesionalismo y trayectoria. Al igual que yo, Víctor Galeandro, su hijo , le estoy eternamente agradecido por ser Ud. tan generoso y mantener en la memoria colectiva, a la gente que dejó una huella en este país mediante el esfuerzo, la tenacidad y la constancia.
    MUCHISIMAS GRACIAS!!!!

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