LA ECONOMIA POLITICA DEL MERCADO CAMBIARIO de Alexander Guerrero



Que hará el gobierno ? Nada que signifique flexibilizar el control, tampoco tiene interés en reducir el diferencial, gobierno y empesas publicas son los primeros beneficiados del amplio diferencial


1. La tasa de cambio y el control político

Desde enero 2003, el régimen cambiario se transformo en una palanca de férreo control político en manos de un gobierno cuyas políticas públicas estuvieron dirigidas a la descapitalización del capital privado nacional. Este régimen cambiario, como era evidente por la experiencia histórica, evoluciono rápidamente hacia un mecanismo de promoción y arraigo de la corrupción; esto, unido a un conjunto más amplio de restricciones económicas –control de precios y competencia desleal del Estado como agente económico - y en un marco jurídico pervertido para debilitamiento de los derechos de propiedad, se constituyeron en una plataforma administrativa para promover lo que ya era política oficial, la depredación del capital(ismo) criollo.

El régimen cambiario, de tasa fija y control en los volúmenes de divisas requeridos para adelantar el proceso productivo, en conjunto con controles de precios y sazonado con la corrupción mencionada, y otros mecanismos discrecionales de restricciones comerciales, ha privilegiado un régimen comercial a través de una tasa de cambio subsidiada y sobrevaluada, con lo cual al abaratar artificialmente las importaciones, se ha sustituido sistemáticamente con ellas la producción nacional. El régimen cambiario se constituyó así en el mecanismo administrativo centralizado para descapitalizar la economía nacional y destruir al capitalismo criollo.

El otro componente del control político de la tasa de cambio, ha sido la creación de un mercado “off shore” llamado mercado permuta o swap, mediante el cual el gobierno ha podido depredar de la misma manera que al sector productivo, los ahorros de la gente, para viajes, inversiones, etc., ya que es un dato que esos esquemas restrictivos, como los mencionados, son retroalimentados por una ampliación de la mal llamada brecha cambiaria – desequilibrio en voz del Presidente- entre la tasa de cambio oficial y el precio de la divisa internacional en ese mercado permuta, off shore.

2. La política cambiaria: o como depredar al sector privado

Así, el sector privado de la economía se ha venido comiendo así mismo, descapitalizando. Quien tenga que adquirir dólares sin restricciones en sus volúmenes, tendrá que pagar varias veces su precio en el mercado oficial en el mercado off shore, llamado permuta o swap; y si en ese mercado venden dólares las empresas y bancos del Estado, como ha sido parte del esquema especulativo llevado a cabo por el gobierno en la administración de la deuda pública, estaríamos entonces en presencia de un fenómeno de transferencia neta al gobierno de fondos baratos provistos por el sector privado de la economía nacional; es decir, una especie de impuesto pagado en bolívares transferidos pura y simplemente al fisco.

Ese “desequilibrio” cambiario –según palabras del propio Presidente y Ministro de Finanzas - resultante del represamiento de la tasa de cambio oficial a 2.15 Bs por dólar se constituyo en sí mismo un propósito y un objetivo de la economía política del régimen, y mediante el cual, el gobierno a través de Min Finanzas y otras instituciones financieras del Estado, especularían en ese mercado permuta no solo para vender los bonos y títulos de deuda pública expresados en “boli-dolares” –bonos en dólares a ser adquiridos con bolívares- sino también, para obtener más bolívares por cada dólar de los que recibirían vendiéndole al BCV a la tasa de cambio oficial; recordemos que la última reforma (2005) de la Ley del BCV autorizaba a PDVSA – y lo obligaba- a vender al BCV únicamente las divisas correspondientes para el pago en bolívares de sus impuestos, regalías y dividendos, lo que quiere decir, que PDVSA –y otros entes públicos- podrían dirigir sin restricciones parte de sus activos en divisas a ese mercado, el objetivo depredador del ahorro/inversión de empresas y familias de venezolanos es evidente.

3. Corrupción, racionamiento: una agenda para depredar derechos de propiedad

Después de seis anos con ese control político sobre el dólar, se verían sin pudor ni vergüenza institucional publica, las verrugas de todo mercado cambiario restringido y reprimido: la sobrevaluación del tipo de cambio y la corrupción, y ciertamente, un sistema de precios relativos altamente pervertido, que afectando el proceso normal de formación de precios, y aunque no acotado por los indicadores de inflación, cualquiera siente que esta muestra el impacto inflacionario por la obtención de dólares a precios infinitamente superiores al de la tasa oficial de cambio.

Al mercado, empresas e individuos les costó una buena cantidad tiempo y de dinero depredado por estas políticas oficiales, una espantosa inflación represada y presente en todos los bienes importados, comprender que las políticas oficiales en el mercado cambiario han estado dirigidas por un esquema político represivo, que el mismo Presidente Chávez denomino al control de cambio como un esquema administrativo con razones políticas, lo cual después de todo su característica central ha sido la depredación de la actividad económica privada vía precios relativos.

Así, en el mercado, operadores, bancos, casas de bolsas, con elevado espíritu mercantil han sostenido y reproducido la tesis, sin sustento teórico y empírico, que el gobierno intervendría en el mercado permuta vendiendo deuda pública para cerrar la brecha cambiaria, como si en realdad esa brecha se pudiera cerrar manteniendo el control de cambio, ello es simplemente, imposible!!.

4. Un amplio diferencial: el gobierno único favorecido

Al gobierno le importa prácticamente un comino que el diferencial “cambiario” muestre un amplio margen en términos del precio con se adquiere un el dólar en el mercado permuta, -of shore- respecto del que distribuye CADIVI y liquida el BCV a través de las restricciones oficiales del control de cambio, por el contrario, tal diferencial se ha convertido en un incentivo para el endeudamiento “fútil” y en un lucrativo negocio que emparenta a operadores financieros y a grupos corporativos –políticos y económicos - con estrechos nexos en el gobierno. Como al final del camino, alguien tiene que pagar la factura de costos, la presión inflacionaria es como se expresan estas restricciones políticas sobre los sistemas normales de arbitraje.

En otras palabras ese proceso de desalineación de la tasa de cambio oficial y de la “tasa de cambio efectiva” puede considerarse como expresión de política cambiaria oficial, o cuando menos como consecuencia no intencionada porque no es desconocido, ni en la literatura económica como tampoco de la evidencia empírica diaria, que la centralización de las actividades económicas, la mutilación del mercado, y el desmantelamiento de los derechos de propiedad, y con ellos del control político del precio de la divisa internacional produce una enorme brecha – entre el dólar oficial y el “dólar permuta”- casi natural, mediante la cual se depredan actividades económicas privadas, todo perfectamente con cabida en la estrategia global del gobierno de acabar con el capitalismo y la propiedad privada sobe activos generadores de riqueza.

5. Reducirá el gobierno la brecha cambiaria ¿ . No tiene planes es solo retorica.

Algunos maquillajes financieros para que el mercado siga fuertemente restringido, y eventualmente la colocación de deuda pública así como de empresas del Estado. Razones? , muy simples.

La caída de los precios del petróleo y la pérdida de capacidad productiva de PDVSA que en el marco de una expansiva política fiscal se reduce el volumen de divisas a colocar en el mercado del dólar controlado. Al agregar a ello la creciente demanda por divisas -a precios subsidiados- por parte del Estado y sus empresas, es evidente que el racionamiento de divisas vía CADIVI y BCV se estrechara en los próximos meses y con ello, y si perdura en el tiempo, el precio del dólar en el mercado off shore (permuta) recibirá la presión de demanda y el precio retornara a sus niveles de “equilibrio”.

La intervención del gobierno vendría en la aplicación de un sistema dual de cambio, con una devaluación (en el gobierno le llaman impuesto, pero monetaria y fiscalmente es una devaluación) de facto del bolívar, tasa de cambio al cual se realizara un volumen considerable de importaciones que se hacía a la tasa de 2.15. Los problemas, sin embargo, se mantendrán en el llamado dólar permuta, cuyo precio, podría caer por la intervención inicial del gobierno y el BCV, pero rebotaría en alza, hacia los niveles actuales, -equilibrio- cuando el mercado secundario –una vez los bonos se revendan- muestre que las verdaderas razones de la presión al alza en el precio de ese dólar –permuta/swap- es el racionamiento y la escasez de divisas, además del elevado costo que se paga por la implementación del socialismo, fenómenos que el gobierno no podrá resolver, dado el marco ideológico que conduce ese costoso proceso de destrucción del capitalismo.

(*) Economista,PhD (London)

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