EL GOLPE del 2 de diciembre de Julio César Arreaza


El coronel Pérez Jiménez, con fuerte liderazgo en el mundo militar, actuando en comandita con su principal consejero y operador político Laureano Vallenilla, un político audaz y sin escrúpulos, conjuntamente con un grupo de militares, produjeron tras el fraude electoral para elegir la Constituyente, perpetrado el 30 de noviembre de 1952, el golpe del 2 de diciembre del mismo año. Son fieles creyentes en la solución de fuerza para el logro y conservación del poder.

El 2 de diciembre, según el maniobrero Vallenilla, resultaba una fecha favorable para los golpes de Estado. Recordaba que hace un siglo y un año, exactamente, había tenido lugar en Francia el de Luis Napoleón Bonaparte. Además, Napoleón el Grande opinaba que el 2 de diciembre traía suerte. Fue esa la fecha de la Batalla de Austerlitz. Soy supersticioso, afirma el hábil Laureanito ante el coronel, y presiento que todo va a salir bien para nosotros.

El Nacional en su edición del 2 de diciembre de 1952, destaca en primera página, los primeros resultados oficiales emanados del Consejo Supremo Electoral: FEI, el partido de gobierno: 147.528 votos; URD: 294.593 votos; Copei: 89.095 votos.

Pérez Jiménez se reserva el Ministerio de la Defensa y designa ministro de Relaciones Interiores a Laureano Vallenilla Lanz. Este hombre, culto y ambicioso, desarrolla su formación intelectual y política bajo una gran admiración hacia las ideas de su padre, y cree como éste en la necesidad de un gendarme para el país, pero progresista y modernizador. Siente que le llegó su hora y se convierte en el ideólogo y el cerebro político del régimen. Es amigo incondicional del jefe indiscutido y por tanto va a ejercer una influencia determinante en la orientación integral del régimen. Tiene muy claro que a todo evento la última palabra corresponderá siempre a Pérez Jiménez, un hombre que oirá, meditará y considerará lo que se le plantee, pero que tomará siempre la decisión final.

En el acta, suscrita ese 2 de diciembre, en representación de las Fuerzas Armadas Nacionales, Marcos Pérez Jiménez, Luis Felipe Llovera Páez, Félix Román Moreno, Hugo Fuentes, Oscar Ghersi Gómez y Oscar Tamayo Suárez, aceptan la renuncia de la Junta de Gobierno, presidida por Germán Suárez Flamerich y designan al coronel Marcos Pérez Jiménez, Presidente Provisional de la República. Se consuma así, exitosamente, por parte de los secuestradores de la soberanía popular, el golpe del 2 de diciembre de 1952.

Vallenilla convoca a Villalba a la sede del Ministerio de Relaciones Interiores, para tratar de convencerlo de que aceptara los resultados —“espurios”— y asistiera a la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente. A la hora prevista llega Jóvito, acompañado de siete copartidarios. Villalba le espeta a Vallenilla: “Ustedes están perdidos y pase lo que pase, existe en el electorado la convicción de que nosotros ganamos las elecciones. La Constituyente no podrá reunirse por falta de quórum, ya que no asistiremos ni nosotros, URD, ni Copei”. A la salida, Jóvito Villalba y sus acompañantes son detenidos Y luego expulsados del país. Vallenilla redacta una nota para la prensa, según la cual el doctor Jóvito Villalba ha sido invitado a ausentarse temporalmente del país.

En aquella hora, el clima de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética era favorable para los gobiernos de fuerza en América Latina, cuando éstos se proclamaban anticomunistas. En un tenso mundo bipolar, se consideraba prácticamente normal el fenómeno de los golpes de Estado, siempre que alegaran posiciones favorables a Occidente.

Los días que siguen al 2 de diciembre de 1952, son de precaria tranquilidad. La gente no afecta al gobierno, especialmente la población universitaria, se muestra inquieta y angustiada. Llegan las Navidades y cambia sustancialmente el ambiente que se vive en el país. La mayor parte de la gente piensa en las vacaciones, y en un paréntesis de paz y recreación.

El 5 de enero de 1953, representantes organizados del empresariado se trasladan a Miraflores para expresar su respaldo al Presidente Provisional. Esto le da un respiro a Pérez Jiménez, pero aún queda por despejar la incertidumbre sobre la instalación de la Constituyente.

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