¡ESTA CUENTA-REVOLUCIÓN NO ES GUACHAFITA! de Agustin Blanco Muñoz


Aquí seguimos observando. Silenciosamente. Nadie escucha las razones de la otra parte y todo se vuelve guachafita. Otros, simplemente quieren que no nos preocupemos para que todo siga, de manera expedita, por el camino y la idea de la cuenta. Vale todo. Incluida la complicidad.

Para que el colectivo pierda su capacidad de construir, se desarrolla, cada vez más, el territorio de los grandes vacíos. Hasta el propio registro de su vida se hace efímero y cargado de cuentas que no le pertenecen.

La convicción es clara: que perdamos toda capacidad para huir de los laberintos en que fuimos depositados por la cuentas. Ese es nuestro designio y destino.

Y por ello somos simples figuras al servicio de los dueños de las cuentas mayores y menores. Sin importar el menú de intereses.

Como se sabe es una causa que no tiene ningún interés en los espacios de las astromelias ni en el canto de las paraulatas. ¡Sólo lo rentable paga dividendos!

De allí que se tenga una clara conciencia de cementerio. Por eso decimos que los hombres de cuentas son los numerarios de siempre. No nacieron para percibir los agujeros de los luceritos de las seis de la mañana ni nada parecido.

Pero la única cuenta de todos nosotros es la del petróleo aunque siempre termina en nombres propios. En usurpación revolucionaria para la negación de toda producción liberadora.

Aquí la división es muy clara: gente de cuenta frente a un colectivo a quien se convoca y obliga a convertirse en sub-cuenta económica, social, política, militar, ético-moral o lo que sea.

La cuenta es igual capitalista que socialista. Militar que civil.

Lo importante es que cada quien tenga conciencia de su precio y su capacidad de adquisición. Lo que menos interesa es la entereza para la construcción de la vida de los sueños con sabor a níspero y gorjeo de tejeritos.

¿Y a quién le importa la alegría de ese colectivo? ¿Qué cuenta sufre por su destino? ¿Padece la burguesía socialista de hoy por cada uno de los desheredados?

¿Se hará indefinidamente tarifas-cuentas al mayor y al detal a fin de resguardar y garantizar la cuenta revolucionaria?

Porque sabemos que en las cunas del marxismo-leninismo-stalinismo-maoismo se hace silencio de la cuenta de una revolución que se quedó en las cifras de sus dueños.

Y es alarmante que hoy y aquí sea la ignorancia la fuente del grito que, en nombre de una tal revolución socialista, llame a sus soldados a alistarse en la cuenta que les corresponde, en su condición de víctimas de un proceso, que sólo puede volver simples cuentas las vidas de los muchos.

Estamos ante un colectivo cada vez más atrapado en la muerte petrodolorizada. Van más de 70 fallecidos por la gripe de los pobres que no superaron su debilidad ante el virus.
Otros miles se pudren en vida esperando un poco de salud al interior de su barrio, su vereda, su espacio de hambre.
Y el régimen hasta se burla de su ineficiencia Barrio Adentro. Al fin y al cabo los muertos ya están muertos. Se trata ahora sólo de muertos enterrando muertos y de la revolución empujando la revolución de las cuentas y los muertos.

Una revolución que crecerá y se extenderá con y por la ayuda de las cuentas afiliadas a todos los destrozos de un colectivo que si no adquiere la condición de cuenta revolucionaria, puede (y debe!!) ser abaleado, por un régimen sabiamente regido por nuestras policías, fuerzas mercenarias de las armas y las cuentas establecidas por nuestro “democrático” Consejo Nacional Electoral.

La risa y la respiración en este ex-país se volvieron parte de la cuenta permanente de los dueños capitalistas o neosocialistas. ¡Todo sea por la guachafita revolucionaria!

¿Pero podrán estos poderes mantenerse por encima de la conciencia-decisión de un colectivo de poner a andar una historia alejada de todo cascarón político partidista, del militarismo enfermizo y represivo, con gases buenos y una gran capacidad para la maldad que sea ‘necesaria’?

La suerte está andando. Al lado de la burla está la esperanza y risa de presos políticos, trabajadores y estudiantes en lucha por el porvenir.

Es la hora de darle la espalda a todo este terrible cuadro de las cuentas del crimen capitalista y neosocialista, “cuarta y quinta”, y avanzar hacia la construcción de la otra historia.

Con los próximos fraudes pro ‘revolución’ tratarán de crecer hasta reventarse las cuentas del socialismo-capitalismo del mismísimo golpista-presidente. ¡Pero en el colectivo crece la disposición de alejarse de la compra-venta electoral!

¿Se aplicará el voto-fusil kalashnikov recomendado por la cumbre que sostuvo con sus hermanos Castro, Mugabe, Al Bashir, Obiang, Gaddafi y Ahmadinejad? Esto no es guachafita. ¡Qué historia amigos! abm333@gmail.com



El Universal, 02 de octubre del 2009.

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