VENEZUELA EN QUIEBRA de Francisco Alarcón

Todos los vaticinios en torno a la quiebra de Venezuela, vienen materializándose, estanflación, decrecimiento económico, ruina de PDVSA, destrucción de su infraestructura física, escasez de alimentos y medicinas; cerrando el año con una deuda total de $90.000 millones. Somos una nación pobre con muchos ricos que se aprovecharon de esta “revolución”. El camino de aquí en adelante continuará siendo el endeudamiento con préstamos, emisiones de bonos, si es que consiguen colocarlos porque no parece muy halagüeño este procedimiento.
Extrañados, vemos como el régimen recurre a un empréstito del BID para financiar la terminación de una planta termoeléctrica comenzada durante el gobierno del presidente Caldera hace muchos años, y pretenden presentarla como algo nuevo, cambiándole el nombre por central “Manuel Piar”. Con los constantes apáganos y la desinversión del sector eléctrico, se dan cuenta que Venezuela quedará a oscuras sino le meten la mano; después que Hugo Chávez regaló plantas eléctricas como le vino en ganas. Dinero que se disipó del boom petrolero y que el país ni los hijos decentes disfrutaron. Todos esos réditos fueron dar a manos de la “robolución” hoy floreciente, dueña de las mayores empresas aseguradoras, bancos y de cuanto negocio consideraron rentable. Cambiaron de dueño los grandes capitales de los anteriores detentadores, pasaron a los nuevos ricos “revolucionarios”. El petróleo hoy en día se sitúa cerca de los 80$ pero esto no parece remediar para que el régimen de Chávez estabilice las finanzas, no alcanza para tantos compromisos majaderos, es necesario acudir al endeudamiento porque no hay con que pagarle a los nacionales. Ahora exige austeridad, bajar el consumo de electricidad, de agua y de otros derroches que antes estimuló en esta tierra donde los oropeles rondaban por todos lados.
Viene diciembre y hay que prepararse para tirar cohetes y disimular la tristeza que produce vivir nuestra propia ruina, después de haber desperdiciado cantidades inconmensurables de la renta petrolera. Pero habrá para finales de año cohetes y celulares baratos, el gobierno se encargará de hacerles llegar los dólares regulados por esta vez a las operadoras, de manera que la gente se sienta contenta y piense que la cuestión es transitoria. Pero no es así, por primera vez los “revolucionarios” tendrán que rendirle cuentas a alguien, esos préstamos de BID son supervisados y por el camino que vamos seguramente también tendremos que recurrir al FMI.
Lo que se decía está ocurriendo ahora, con PDVSA descapitalizada y convertida en una chatarra, evidenciado con la baja producción y los pocos taladros activos, y sin tener actualmente a quien venderle el petróleo después que dejaron de ser socios primordiales de Estados Unidos. Seguirán tiempos duros, aunque momentáneamente logren superar algunas coyunturas en gran parte gracias a los empresarios privados que, sacan la cara a pesar de los miles de embates que reciben de parte del régimen.
El único responsable de todo esto lo conocemos los venezolanos, ya no hay excusas del pobre Comandante engañado por sus subalternos, ni hay traslados de culpas a los gobiernos anteriores. El causante de la bancarrota del país es uno solo y bastantemente reconocido allende de nuestras fronteras.
Serán tiempos de vendavales para ese chavismo que se trocó de la democracia hacia el “comunismo”, y que igual como abandonó la vía democrática tendrá que volver a buscar su sustento en lugares donde antes los tuvo.
La Venezuela honorable y demócrata tendrá que estar preparada para este reencuentro, que seguramente estará precedido de una acracia total, signado por el odio de los grupos radicales que fueron envenenados hasta sus entrañas contra todo lo que significará bienestar. La inseguridad de hoy pone en peligro la paz del nación, tendrán que averiguarse la manera de controlarla, hasta que paulatinamente se vayan reinsertando a esa sociedad que han tratado de destruir durante once años. El país deberá comenzar de cero después de haber sido robado. A los culpables también les llegará su hora y la Patria tendrá que levantarse de nuevo con la frente en alto.

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