El Comandante se queda solo de Francisco Alarcón

Los encuestadores siempre dieron como un axioma que, cuando los estratos sociales más bajos abandonaran al Comandante, sería para irle contando la cuenta regresiva para su salida de la Presidencia de la República. Pues, eso es lo que sucede actualmente, las quejas, protestas y desencantos proceden de ellos y no de la clase media veleidosa y clasificada de NINI. Esa mayoría de la cual siempre se habló y estaba aposentada en los barrios de Venezuela comienza a despertar, quizá, aprisionados por la desaceleración económica. Vuelven aparecer los viejos fantasmas del desempleo, la inseguridad huelga y no hay luz que encienda de nuevo los motores de la economía, luego que el régimen minimizó a la empresa privada. Tampoco hay eficiencia en el gasto público y todo tiende a difuminarse. El dinero de procedencia inorgánica pronto no alcanzará para pagar los bienes y servicios necesarios, posiblemente esta debacle sea la que llama el presidente “economía socialista”, y esté dispuesto a implementar la tan temida libreta de racionamiento.

Es evidente el abandono al Comandante de sus correligionarios, cuando observamos la poca afluencia de votantes en las elecciones del partido oficialista PSUV, ni siquiera en el otrora bastión del “socialismo del siglo XXI” el barrio 23 de Enero en Caracas, lograron aglutinar a mil personas para que sacaran las fotos de rigor. La calle es una muestra palpable del gran desaliento por el “líder” de la “revolución”. No se necesita preguntar a algunos para oír los improperios y rezongas en contra del máximo responsable de la quiebra del país.

Su guerra es sólo de él, nadie se siente identificado con ella después de haber coexistido en comunión con los colombianos durante toda la vida, habiéndose identificado con esta nación desde hace tiempo y en el plano comercial siendo nuestro segundo socio Colombia; desde allá vienen gran parte de los alimentos que forman nuestra dieta. Esta aberración, no anima a nadie ni desvía la atención de los graves problemas internos, como la desaceleración económica, racionamientos de luz y agua, inseguridad, desempleo, escasez de alimentos y medicinas, y muchos otros. Aquí están las prioridades de los venezolanos y no en enfrentarse con nadie, ni mandarles a lavar el paltó a Obama y a Uribe. Una vez se lo celebraron al Comandante contra Bush, otra se lo rieron y hoy sienten profunda vergüenza cuando escuchan las expresiones soeces del “líder”, rindiéndole tributo a la mala ilustración y desacreditando el gentilicio de este pueblo “pobre pero honrado”.

Se revierte el descalabro de once años de imperdonable fracaso, los venezolanos no tenían en sus mentes que se trocara la riqueza en miseria. Por eso, ahora es cuando el pueblo comienza a reaccionar, y quienes cuidan más sus puestos son esos nini temiendo quedarse en el limbo después de jugarles quiquirigüiqui a la disidencia, estando un día con ella y cohabitando con la “revolución; su “viveza” se acabó. El camino es único para todos, quiéranlo o no, a menos que ocurra un milagro quedarán en la calle y peor que antes del advenimiento del “proceso,” al que tanto le exprimieron, sacándoles remuneraciones extras en movilizaciones, aguinaldos triples y otras canonjías, simplemente por decir yo no soy político, me dedico a trabajar y mi obligación es con Venezuela.

Evidentemente, Venezuela es otra, está quebrada y está en sus últimos instantes de “gloria”, siendo la prioridad fundamental tratar de mantener en alto la figura del Comandante; que respingue todos los improperios que quiera, así piensan sus más cercanos colaboradores creyendo retomar fuerzas con ello, para continuar en este festín, llamado alguna vez “socialismo del siglo XXI”. Qué harán con tanto dinero y adquisiciones, cómo justificarán los desbarros ante la justicia que tarda pero llega. Cómo le pagaran a Venezuela su ruina y los reclamos que en cualquier minuto exigirá ese pueblo al que defraudaron. Actualmente son rezongas y protestas no ordenadas pero en lo que se junten todos esos descontentos, será otra cosa. Así discurren las añagazas en esta patria cambiando de un momento a otro cuando se les defrauda a los venezolanos.

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