URUGUAY Y HONDURAS de Juan Páez Ávila

En el mundo occidental todas las manifestaciones de cambio político, social y económico parece encontrar como la vía fundamental y exclusiva de solución, la pacífica y electoral, con todo y las manipulaciones ventajistas y fraudulentas que algunos aspirantes a dictadores introducen y practican en los procesos electorales. De cada elección se extrae una experiencia y la alternativa democrática emerge con más fuerza y convicción entre los electores y la ciudadanía en general.
Los resultados electorales conocidos extraoficialmente de los comicios del domingo realizados en Uruguay y Honduras, apuntan hacia la consolidación de la democracia representativa en Latinoamérica, porque tanto José Pepe Mujica, como Porfirio Pepe Lobo, proclamados presidentes electos de ambos países, han llamado a la unidad de uruguayos y hondureños, a la formación de gobiernos que representen a toda la sociedad de dichos países, como mecanismo o fórmula política para superar las dificultades económicas y sociales del primero, y políticas, económicas y sociales del segundo.
Y aunque la situación más difícil es, sin duda alguna, la de Honduras, no sólo por el desconocimiento de las elecciones y sus resultados por parte del ex –Presidente Zelaya, refugiado en la Embajada de Brasil, sino también porque Zelaya todavía recibe apoyo de algunos presidentes como Hugo Chávez, Lula Da Silva y Tabaré Vásquez, y sobre todo por la inmensa pobreza que agobia a ese pequeño país, que depende de la ayuda internacional. El Presidente electo de Honduras tiene que superar la crisis que hereda después de ser derrocado de la Presidencia de República, Manuel Zelaya, quien en principio recibió respaldo de la OEA y de la ONU, pero que ante el hecho cumplido de las elecciones ha quedado profundamente debilitado y sometido a un juicio por el Tribunal Supremo de su país, acusado de diversos actos de corrupción e incluso de traición a la Patria.
El camino más expedito hacia la consolidación de la democracia en su país lo tiene el Presidente electo de Uruguay, quien además de llamar a su contendor a formar gobierno, ha manifestado que se inspirará o guiará por el ejemplo de Lula para alcanzar el progreso y bienestar de su pueblo, y no por el socialismo del siglo XXI de Chávez, a quien lo señala como creador de una gran burocracia y de ningún socialismo.
Si el Presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo, logra superar la crisis política que debe enfrentar en los próximos días, con el apoyo ya expresado de los Estados Unidos, Costa Rica, Panamá y Perú, y el muy posible respaldo de países como México, Colombia y la Unión Europea, avanzará la democracia en América Latina, y el gran derrotado será Hugo Chávez y su Proyecto Político de la Asociación Bolivariana de las Américas ALBA. El freno al proyecto chavista de ganar las elecciones para desde el poder aplicar la política de un pensamiento único, mediante la represión y la utilización de los dineros públicos para comprar adhesiones y conciencias, surgió en un pequeño país, como Honduras, donde el Poder Judicial y el Legislativo impidieron que Manuel Zelaya, desde la Presidencia de la República violara la Constitución Nacional para imponer su reelección.
Una vez descubierto los objetivos del proyecto de Socialismo del siglo XXI, de utilizar el sistema democrático para ascender al poder por elecciones, y luego destruir las instituciones de esa democracia, Hugo Chávez camina hacia la derrota, tanto en lo interno en Venezuela, como en la América Latina, porque donde pudo avanzar, además de imponer la violación de los Derechos Humanos, ha resultado un rotundo fracaso al aumentar la inseguridad, el desempleo y la destrucción del aparato productivo de la economía nacional de esos cada día países más pobres, cuyos gobernantes parece que no se han enterado de la caída del Muro de Berlín y del desplome del socialismo estatista en la Unión Soviética y en Europa del Este..

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