La Mesa de la Unidad o la "Última Cena" de Francisco Alarcón

Eso de andar contado diputados antes de tiempo me parece un disparate y lo he venido criticando, las cosas van muy rápido, la “revolución” de Chávez trata de arrasar con lo poco que queda del país. De aquí a septiembre falta mucho por recorrer para que la llamada Mesa de la Unidad crea que son cuestiones de matemática pura alcanzar las curules en la Asamblea Nacional. Ya comienzan hasta las caras bonitas de esta sociedad a lanzarse como candidatas, es todo un jolgorio y una coyuntura “inolvidable” de pasadera de tiempo. Pues, la cosas no serán fáciles en nada, para septiembre Chávez pudiera tener muchísimas sorpresas entre ellas haber sorteando el problema de la electricidad y de agua, a pesar que el alto costo de la vida será inaguantable; y en este aspecto no podrá sino seguir echándole la culpa a la “burguesía” y al imperialismo Yanqui. Pero con los racionamientos parcialmente resueltos, le sería un paliativo para la obtención de votos. Claro está que él tratará de convertir de nuevo las elecciones parlamentarias en un plebiscito, lo cual es una ventaja para la disidencia quien sólo tendrá que apuntarle al blanco depredador de estos últimos once años.

La “oposición” o la llamada “Mesa de la Unidad” tendrá que hacer un replanteó sobre quienes lanzará como candidatos, después que la extinta Globovisión deje de tener el protagonismo político de antes, los aspirantes tendrán que salir a buscar los votos en la calle, en sus regiones o circuitos. Se acabó el mercadeo de antes, que tan sólo con la invitación de El Ciudadano a su programa era suficiente para alzarse como un posible candidato. Esto no es malo, ello pone a la disidencia en camino de la realidad y, tendrán que arrogarse todas las responsabilidades pre y post electorales quienes deseen representar a su pueblo. Nada de estar diciendo tonterías para justificar una derrota si las cosas no les resultan como las están exhibiendo alegremente, hay que tener temple para decir las verdades sin postergar la organización de una resistencia para el rescate de la democrática. Al igual que los estudiantes, quienes quieran el reconocimiento de las masas deberán obtenerlo en las calles. Calle es precisamente de lo que han carecido nuestros “políticos”. Son muy pocos lo que han tomado la lucha por la libertad en términos objetivos y no chocarreramente por no decir que fueron puras apetencias personalistas.

Esta “revolución” camina muy rápido y entre expropiaciones y apropiaciones, pronto será el patrón de todo los que tengan trabajo, y ejercerán indudablemente una presión notable, privilegiando como es costumbre a sus correligionarios. Así que aquí se precisa más guáramo que de los servicios de Pitágoras para desde ya andar preconizando supuestas mayorías en las futuras elecciones.

Un posible candidato que no este dispuestos a defender su candidatura en la calle es de inútil postulación, los resabios de Chávez estarán mas que nunca vigentes, y la disidencia tendrá que apelar a todos los medios para construir una verdadera red y no esperando que la línea política se la bajen por las pantallas de TV. No conjeturamos lo que pasará en el futuro con Globovsión, ni vamos a calificar a ninguno, exaltando a unos o excretando a otros, lo cierto es que Chávez se la quitó de encima, y esto representa un cambió total para las expectativas de esa “oposición” leedora de comunicados y que casi nunca patea las calles. Con RCTV, cualquier cosa puede ocurrir, hasta un regreso “milagroso” pero sin sus figuras emblemáticas y dirán que “fueron cambios cosméticos” para hacer una televisión “imparcial”.

Las elecciones de septiembre de llevarse a cabo como esta previsto, son peliagudas tanto para la oposición como para el resto de la disidencia; con los diarios “exabruptos” de Chávez que no son casuales, él no es bobo para estar cavando su propia tumba; aunque haya cometidos innumerables errores, nuestra clase política lo ha acompañado en todos esos trances siempre saliendo él de ganador. Suponemos que esto pesará, y que incitará para que se produzcan rectificaciones en las nuevas elecciones que de por si no tienen nada de democráticas, cuando conocemos todas las prelaciones electorales del oficialismo. Seguir hablando paja, afirmando que únicamente falta es la escogencia de los candidatos de la oposición para obtener la mayoría de la Asamblea Nacional en septiembre, seria incurrir en el mismo error de siempre en vísperas de unas elecciones y adonde nos han arrastrado invariablemente los “políticos” tracaleros. De manera que esa euforia artificial debe moderarse y comenzar de una vez a trabajar construyendo una verdadera red social.

Recuento de un simulacro de representación de Teódulo López Meléndez

Si la posibilidad de un pensamiento nuevo abreva en la imagen o en su ausencia es una vieja discusión. Durand lo remite al imaginario, mientras Deleuze nos sostiene uno sin ellas. Otros, más arriesgados, sostienen que es necesaria una desubicación estructural para dotarse de visión.

La imagen puede ser vista como engaño, deformación u opacidad, viejo tema recurrente, aunque también como efecto de realidad o como voracidad posmediática. En la tradición cultural que nos movemos andamos sobre lo enunciable y lo visible, sobre la pantalla todopoderosa que permitió a algunos construir un imperio de órdenes y de imposición superior al de los editores de periódicos impresos. Se puede inducir historia a partir de una realidad política ficcional y producir una ciencia de las soluciones imaginarias. Llegamos al punto en que sólo se podía pensar desde la perspectiva de la dictadura presente. Lo que no se permitió jamás en el mundo del recién caido zar mediático fue un contrapensamiento que sacara la dicotomía perdida de una estrategia política centrada sobre el fracaso hacia la emersión de nuevas actitudes e ideas. De esta manera su canal pasó a convertirse en la imagen del presente permanente, uno insuperable.

Esta hipertrofia comunicacional acabó con la posibilidad de toda mirada y, por supuesto, con todo reconocimiento de una oportunidad diversa. Una que terminó convirtiendo el uso de las imágenes reales en mera apariencia. Así, Venezuela fue convertida en una imagen entre paréntesis, en un mundo desrealizado jamás convertible en factibilidad. Todo sucedía en la pantalla, nada fuera de ella. Convirtió al país, desde su mirada oblicua, en una cámara de vacío y de descomprensión. Una simulación de la realidad fue lo visto, con sus “invitados predilectos” que repetían la necesidad de la participación electoral o que convertían las imágenes del dictador pronunciando sus contradicciones en una ilusión óptica. Esto es, una obsesión por la imagen en su artificialidad hasta convertirla en fetiche. Las imágenes de algunos micros se convirtieron en copia de la copia. Baudrillard lo explica muy bien con su teoría de la simulación, que no es otra que un mundo donde las referencias y los referentes han desaparecido, algo así como una constante simulativa. Ahora bien, es obvio que tal mecanismo no afecta sólo al mundo que se narra sino también a las ficciones que lo hacen, todo en un proceso de transfiguración adulterada. Imposible así el surgimiento de un nuevo discurso que creciera fuera de la sombra del poder.

Al fin y al cabo la representación estuvo instalada y perdimos la capacidad de distinguir el territorio del mapa conforme a la acertada expresión de Baudrillard. Disimular deja intacto el principio de la realidad, pero enmascarada. O en otras palabras, se nos construyó una hiperrealidad. Se produjo una recreación desenfrenada de imágenes donde no había nada que ver. Es lo que se ha denominado con una palabra alemana, doppelgänger, que no es otra cosa que el doble fantasmagórico de una persona.

Es cierto que vivimos el tiempo de la imagen. Ello implica que las finalidades concretas sean innecesarias, como bien se practicó, de manera que la simulación se convierte en la cabeza de algunos poderosos extraviados en el nuevo principio, una donde está el modelo mismo que se muestra, lo importante, y donde se enseña a los espectadores deseosos de esperanza un juego al que ya han sido habituados a jugar que termina convirtiéndose en dispersión y anulación de lo político. En suma, un Apocalipsis de canal de televisión y no más.

El actual régimen venezolano ha logrado crear una imagen del pensamiento en el cual ya casi no se puede pensar sino desde dentro de la centralidad pensamiento-Estado. Por ello en su discurso hay siempre elementos de verdad, una muy minoritaria, pero que crea efectos de verdad. De allí su permanencia a pesar de sus errores y de su incompetencia. Hay que oponerle un nuevo pensamiento, una organización simbólica distinta, mientras el caso que comentamos fue lo contrario: una repetición constante, la muestra en pantalla del doppelgänger, en pocas palabras, un simulacro de representación que reforzaba la imagen y el original en una simbiosis tal que podía conducir a pensar si el monstruo en realidad existía. A falta de una estrategia política original el gobierno funciona a sus anchas con la puesta en escena de sus “cadenas” o de sus “Aló, Presidente” de solicitación espectacular ahora impregnada de expropiaciones semanales. La presentación de pantalla, la copia que hacía el canal de la catástrofe ayudaba al mantenimiento de la catástrofe. La propia conversión de la imagen en realidad.

Si hay incoherencia o contradicción en el discurso del dictador es simplemente porque no hay necesidad de discursos articulados. Su único interés es el desarrollo de una estrategia de poder basada en el ansia de espectáculo, el que vemos haciendo delirar a las masas comprometidas previamente y arreadas al lugar del espectáculo. Romperla no pasaba por la vía del doppelgänger porque el orden original de la imagen copiable era la de cambiar la escala entre sistema político y la esfera masiva. Reproducir era, como hemos dicho, convertir el propósito en un instante perpetuo.

teodulolopezm@yahoo.com

GLOBOVISIÓN de Juan Páez Ávila

El Presidente Hugo Chávez no se atrevió a intervenir y sacar del aire a Globovisión, porque el costo político a pagar sería muy elevado, cuando apenas faltan unos 7 meses para las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional y las encuestas le indican que no la podrá controlar con la misma discreción y abuso con que ha manejado a la mayoría de quienes fueron elegidos, previamente escogidos por su dedo de gran elector, con un 15 o 20% del electorado hace cuatro años aproximadamente.
La salida de Alberto Federico Ravel de la dirección de Globovisión y la posible venta de las acciones de los poseedores de la mayoría del capital invertido en esa planta televisora, deja al desnudo la política de hegemonía comunicacional que viene imponiendo su régimen autoritario,, personalista y militarista, restringiendo cada vez más la libertad de expresión y de empresa, utilizando los resortes políticos y económicos que posee el Estado para limitar y violar derechos constitucionales, sin una intervención directa de los cuerpos represivos.
Conociendo las características y condiciones de toda empresa creada para obtener dividendos, mediante la prestación de un servicio público, informando a los teleaudientes de los hechos más importantes que se producen en el país y en el extranjero, pero que por diversas razones afectan el prestigio del gobierno y sobre todo de su comandante en jefe, éste sometió a serias presiones económicas a los empresarios Zuloaga y Mezzerane, al extremo de que pudieran ver amenazados sus intereses con la quiebra total, que los obligó a dar señales de cambiar la línea editorial de Globovisión, cuyo primer paso fue sin lugar a dudas la solicitud de renuncia del Director General y accionista minoritario, con lo cual crearon la crisis interna que enfrentó a los socios y que todavía tiene en suspenso a la opinión nacional.
La empresa privada podría pasar de unos a otros empresarios y la liberad de expresión pasaría a la auto censura. La dictadura perfecta, de la que habló en escritor Mario Vargas Llosa para caracterizar al gobierno del PRI mexicano, cuando era gobierno y controlaba todos los Poderes Públicos, el Presupuesto Nacional y los medios de comunicación social.
Y aunque el país democrático proteste, y debe protestar, por lo que constituye una flagrante violación del derecho a estar plenamente informado a través del canal de televisión que decida escoger, debe estar consciente de que los empresarios pueden hacer un gran negocio, y que Alberto Federico Ravel tiene la alternativa de continuar el camino de su padre, Alberto Ravel, que resistió a la dictadura de Juan Vicente Gómez, con el vigor y la dignidad de un gran luchador democrático de su tiempo, mucho más oscuro y cruel que el nos ha tocado vivir a los venezolanos del siglo XXI.
Sin embargo, cualquiera sea el destino de la política editorial de Globovisión y de sus socios, el gobierno no podrá engañar por más tiempo a millones de venezolanos que creyeron que Hugo Chávez era el hombre necesario para cambiar el país hacia una etapa de mayor desarrollo económico y profundización de la democracia, cuando después de más de una década no ha podido siquiera garantizar la seguridad de las personas, la salud y la vivienda, la calidad de vida del ciudadano y un empleo digno que le permita enfrentar la inflación que se come lo pequeños aumentos recibidos por decreto oficial. Perderá la mayoría de la Asamblea y en 2012 los electores irán por él, democrática y pacíficamente.