A ALBERT Camus de Francisco Alarcón

Albert Camus fue la unión de la lucidez y la pasión, su claridad no excluyó momentos de delirio, cuando éstos habían pasado convirtiéndose en testigo, los interpretó. Así fue Camus, un pensador filosófico, escritor literario y artístico. De origen francés, nacido en Argelia en 1913. Hijo de la revolución existencialista inspirada por filósofos del siglo XIX como Nietzsche y Kierkegaard o por escritores de singular profundidad como Dostoievski, Rilke y Kafka.

De joven ni el teatro ni la literatura agotaron sus energías y comienza a viajar por Europa, logrando publicar su primer libro “El revés y el derecho”, donde la poesía está presente en todos los momentos. Su origen humilde nunca lo olvidó ni los lazos que lo unieron a los pobres, su tránsito por la literatura es expansivo y permanente en el teatro, en la novela, a veces también en el escrito teórico como telón de fondo inamovible y viviente. “La poesía existe con anterioridad a la experiencia absurda, pero también la corona”. La experiencia de sus viajes le llevó al lirismo, a un contacto con lo irracional: el viaje desnuda el alma, pues “el temor es el precio… el temor destruye en nosotros una especie de decorado interior”. De su juventud se acuerda Camus: “Nací pobre bajo un cielo feliz, en una naturaleza con la que uno se siente de acuerdo, no hostilidad. No comencé por desgarramiento, sino por la plenitud”. Ejercía el periodismo en Argel y París; cuando llega la II Guerra Mundial Camus se lanza contra la resistencia alemana, publicó un periódico clandestino llamado Combat. Sin abandonar sus libros en 1942 aparece “El extraño” y seguidamente “El mito de Sísifo”. Su fama se acrecienta y al restituirse la libertad, toma nuevas fuerzas con sus siguientes publicaciones “El malentendido” y “Calígula”, entre otras.

En 1957 Albert Camus recibe el premio Nobel de la literatura, en el discurso que pronunció con motivo de la ceremonia expresó su sorpresa por aquel honor: “No me ha sido posible enterarme de vuestra decisión sin comparar sus repercusiones con lo que realmente soy”. Acostumbrado a vivir en la soledad, tiempos que en Europa los intelectuales estaban reducidos al silencio, Camus sube a la cumbre reciamente. Siendo diferente a los demás, se somete a la verdad obligado para no aislarse y aprende que su arte debe trasfundir, vinculándose con todos. Los títulos publicados son exitosos: “El extraño”, “La peste”, “El rebelde”, advirtiéndose cómo su rico y nervioso estilo se abalanza en todas las direcciones con cada una de sus frases llenas de reflexión. Ante todo, no fue un pensamiento abstracto como él mismo lo manifestara: “El pensamiento se une a la experiencia de una vida y se forma en ella”.

Las ideas de Camus tuvieron mucho que ver con el existencialismo y puede decirse que sin la corriente existencialista su obra hubiese sido imposible o habría cambiado de sentido. A pesar de haber rechazado Camus la etiqueta de existencialista, parte de la experiencia del absurdo, de la falta de sentido “Vivimos mecánicamente, sin saber por qué… De pronto una crisis nos obliga a hallar un sentido a lo que estamos haciendo, y empezamos a reflexionar en serio”. Lo absurdo se inicia cuando el mundo no parece hecho para el hombre, el hombre parece ser un accidente, una idea de última hora; “en sentido estricto, lo absurdo no es ni el mundo ni yo mismo, sino la relación que liga al mundo conmigo mismo”. En la “Rebelión” Camus insiste “es una confrontación perpetua del hombre por su propia oscuridad… Vivir es hacer vivir lo absurdo” como Sísifo con su roca a cuestas, hay que rehacer cada día del camino cotidiano, aseverar nuestro carácter humano acosado por todas partes por un universo inhumano. ”El extraño” fue la obra de Camus más presurosamente difundida y traducida en varios idiomas, siendo su temática la trama que interesaba a todos los del siglo XX, una mezcla particularmente estéril e inhumana de indiferencia e hipocresía. En lo político fue partidario de una tercera posición, ni alineado con capitalismo ni con el comunismo decadente en versión de la Unión Soviética. Camus fue un escritor “comprometido” y un clásico que aborrecía el exceso y buscaba ante todo el equilibrio. Este notable pensador murió el 4 de enero de 1960 en Francia.

La inercia de la entrega de Teódulo López Meléndez

El país luce desencajado, con los músculos fláccidos, con la respiración entrecortada, con el aliento perdido, con una dejadez que pesa como un somnífero.

El país está desarticulado, con los encajes óseos oxidados, con la voluntad disipada, con los enclaves cerebrales divagantes.

Hay una atmósfera que entrecorta la respiración. No se trata sólo de la calina y del intenso calor lo que amodorra y mantiene al país en una somnolencia alarmante. Se trata de una inercia originada en un cansancio casi patológico. El país está entregado a los vaivenes, se deja llevar y asiste al proceso destructivo con la mirada perdida.

Los ojos del país muestran una pérdida de la visión, un extravío, una ausencia próxima a la entrega final al azar, a la caída de unos dados sobre el tapete de un destino sobre el cual le luce imposible incidir.

El país parece sufrir de osteoporosis múltiple, de parálisis sobre una silla de ruedas, de abandono y desaliento, de automatismo en el comportamiento y de inconciencia próxima a un letargo autoinducido.

El país sufre de impotencia. El país se hace sinónimo de letargo. El país parece un enfermo terminal echado sobre una cama de hospital y a la espera de lo inevitable. El país ya no intenta un ejercicio de voluntad. El país parece creer que los hados de la fortuna han decidido por él y no le queda otro recurso que inmovilizarse ante lo inevitable.

Este país entregado está muy mal. Ya percibe los hechos destructivos con un pequeño lamento, con la exhalación de una queja disminuida, con un leve gesto que parece indicar resignación. Este país oye como lo hace el sordo que da a entender ha entendido lo que se le dijo aunque en su cerebro haya procesado nada más que un arroyo de sonidos inconexos.

Este país asiste a los sucesos como si fuesen lejanos y no le atañesen. El país está entregado, a la espera de unas elecciones que aún lucen lejanas y a las cuales asistirá por acto reflejo. El país se conforma con que no vengan médicos y enfermeras a jorungarlo en su estado anormal y confía en levantarse el día señalado para ir a votar con la misma resignación que el paciente muestra cuando le traen la siempre detestable comida de hospital.

Si el sujeto suspende su perorata agradece el silencio. Si el sujeto lanza su perorata emite gruñidos de respuesta a quienes comparten su inmensa sala de internado hospitalario como si una distracción se hubiese asomado por entre los intersticios de las paredes de su reclusión.

El país está echado en su cama de enfermo. El país está alejado, distante, acostumbrado a la dosis de morfina que le evita los dolores. El país da pena, pero al país no le importa dar pena, le basta con que lo dejen allí, tirado, sumiso, entregado, inerte.

Las enfermeras le encienden la televisión y el país mira con la boca abierta. No se sabe si ve u oye, pero la distracción y el escape le resultan suficientes para matar las horas de su inercia. Hasta que llega la hora del sueño, uno que lo aleja de la realidad, que lo saca del ensimismamiento del día para hundirlo en la inconciencia de la noche. Cuando el sol se pone entre el calor y la calina, el país agradece que haya terminado el día. El país quiere reducir los ruidos, la sensación de estar despierto, las incongruencias de la semiatención a una cotidianeidad oprobiosa.

El país asemeja a un paciente terminal. El país no es más que un montón de huesos y pellejo a la espera del punto sin retorno. El país ha perdido toda voluntad. El país existe, pero alejado, inconexo, ajeno, extraviado, paralizado en su lecho de enfermo sin la tentación de volver a levantarse, de mirar por la ventana, de salir afuera, de intentar una modificación de la realidad exterior que parece no tentarlo más que la placidez adormecida.

El país parece sentir que allí hay un desfile. Escucha lo que parece ser una banda con trompetas y timbales y puede, quizás, anticipar que estamos en carnaval, que alguien celebra una fiesta, que alguien participa de una fecha festiva, que alguien ajeno a sus penurias está dedicado a una celebración ruidosa.

El país observa las aspas del ventilador que gira perezoso sobre su lecho. El país no se pregunta. El país está en pijamas. Ni siquiera está esperando a Godot porque no tiene ni la más puta idea de quien es Samuel Beckett. El país languidece, la modorra lo satisface, aunque afuera las taladoras corten, desmalecen, echen abajo árboles y destino.

Ahí está el país. No se apiaden. Habrá que seguir hablándole aunque sus oídos sólo perciban ruidos guturales. Habrá que seguir poniéndole suero, aunque sus venas perforadas semejen un surtidor. Habrá que hacerle una traqueotomía para hacerlo respirar a la espera de una reacción reconstructora. Ahí está el país, en la inercia de la entrega.

teodulolopezm@yahoo.com

DESOBEDIENCIA CIVIL de Juan Páez Ávila

La República Civil venezolana construida a lo largo de nuestra historia republicana, con serias dificultades por desacierto de muchos gobernantes en la conducción de la Administración Pública y sobre todo por el acoso permanente del caudillismo y el asalto violento para posesionarse del poder y del manejo de nuestras riquezas naturales, vive hoy momentos cruciales y determinantes para superar la tendencia autoritaria y militarista de un Presidente electo que trata de utilizar el poder conferido por la democracia, para destruirla. Una década de resistencia civil parece abrirle camino a los venezolanos democráticos para impedir mediante el voto mayoritario en las elecciones de septiembre, que el Poder Ejecutivo siga controlando los demás Poderes Públicos y nos imponga un pensamiento único y un régimen totalitario en el que el Comandante en Jefe ordena y los demás obedecen..
La últimas encuestas realizadas en el país, incluyendo las más cercanas al gobierno, revelan que una mayoría importante de venezolanos ya no está dispuesta a obedecer órdenes con más sentido militar que civil y administrativo impartidas por el comandante Chávez, como si se tratara de un cuartel o de una nación en guerra, en circunstancia en las que la población delega todos los poderes en un jefe máximo y único.
El Comandante Hugo Chávez fue electo Presidente de la República por un período constitucional de 6 años que finaliza en el 2012, pero ha ido controlando los demás Poderes Públicos, hizo modificar la Carta Magna para poder presentarse como candidato presidencia a otro período, asumiendo facultades que el soberano no le ha otorgado, por lo que a mitad de su mandato parte significativa del pueblo que le eligió, declara por todos medios y en particular por los sondeos de opinión, que debe terminar su gobierno y entregar el poder a quien resulte ganador en las elecciones del 2012.
Pero con este año 2010 se realizarán elecciones para seleccionar los diputados de la Asamblea Nacional, ese mismo pueblo que lo eligió, se inclina a votar por una Asamblea en la que haya equilibrio, que cumpla con sus funciones de legislar y controlar la Administración Pública, y que incluso podría estar manos de una mayoría de la oposición democrática, que garantice la finalización del período del Presidente, que modifique algunas leyes inconstitucionales aprobadas recientemente y que devuelva la confianza al inversionista nacional e internacional para recuperar el aparato productivo y general empleo fijo y bien remunerado.
Y aunque los resultados de las encuestas se refieren al momento en que se realizan y no es seguro que se puedan proyectar en el tiempo más allá de uno o dos meses, todo indica que las políticas públicas concebidas y ejecutadas por el Presidente y su gabinete, aumentan el alto costo de la vida y no frenan la delincuencia que tiene tomadas las principales ciudades del país y en cuyos delitos aparecen comprometidos algunos funcionarios policiales. Y si a lo equivocado de algunas políticas económicas y sociales se le agrega la incapacidad para construir obras públicas importantes y para superar la crisis de los servicios públicos como el racionamiento de luz y agua, más la corrupción de altos funcionarios que parece no tener límites, el 26 de septiembre la alternativa democrática debe recuperar la Asamblea Nacional.
La recuperación de la República Civil está en manos, primero, de la Mesa de la Unidad de la Alternativa Democrática para, en medio de naturales e inevitables confrontaciones por las diferentes ideologías que profesan sus integrantes, logre que una mayoría de candidatos de partido e independientes, representen las expectativas de los venezolanos que aspiramos votar por un cambio, para que el poder militar cumpla en los cuarteles las funciones que le otorga la Constitución Nacional vigente, y la Administración Pública retorne al poder civil. Y en segundo lugar, está en manos de la voluntad de los votantes para sufragar por esos candidatos de la Unidad Democrática y defender el voto.

Venezuela en ruinas: ¡Patria o muerte! de Alexander Guerrero

La “crisis eléctrica” es solo una muestra del grado de descapitalización y deterioro de la infraestructura industrial alcanzado por Venezuela en 10 años de revolución. Las razones de esa “súbita” aparición, son demasiado terrestres y mortales, corrupción, ineficiencia, estatismo, y mucho de la agenda “revolucionaria” para el control político del ciudadano, el racionamiento eléctrico de hoy ha transformado esa “crisis” en un mecanismo de represión de control social y político de la gente. Muchas cosas deben ser explicadas por el gobierno, y particularmente por el Presidente de la Republica, la responsabilidad es de suyo propia.

1. La crisis eléctrica y un modelo de descapitalización por propósito político

Veamos algunos detalles. En la revisión de los presupuestos y planes de las empresas del Estado uno se consigue con que siempre se contemplaron los recursos y las razones para ejecutar las inversiones en el sector eléctrico. Los planes de inversión del sector eléctrico estatal hidro y termoeléctrico existen desde hace más de diez anos, y los planificadores de la revolución los consideraron en su oportunidad y así se lo hicieron saber al Presidente, quien sin embargo tenía otras ideas de cómo “administrar” los fondos planificados para ese sector: un casino financiero.

El depositario de esos fondos era FONDEN, además de los fondos fiscales contemplados en el Presupuesto, pero el Presidente y sus ministros estrellas estaban entretenidos en la colocación de esos fondos en letras estructuradas, bonos argentinos, ecuatorianos, pagares cubanos, etc., todo un casino financiero en la Caracas “capital de las finanzas continentales” que era el cuento chino de los ministros del ramo. El juego financiero en ese casino amarro en bonos los fondos que estaban dirigidos a esas obras eléctricas. Las inversiones no se hicieron, y el sector se descapitalizo. Esa irresponsable desinversión –contando con los recursos- debería ser atendida el día del juicio, ellos deberán presentar sus responsabilidades al país.

Pero las cosas no terminan allí, paralelo a la descapitalización de las empresas públicas, -el gobierno tuvo y tiene otros intereses políticos en que gastar esos recursos fiscales-, el gobierno mantenía y mantiene una agenda de descapitalización de la empresa privada a través de los controles de precios, de cambio y otras restricciones a los derechos de propiedad, así como un número considerable de leyes sectoriales que demolieron la capacidad de inversión del sector privado. Aunque sus propósitos eran visibles, muchos no lograron comprender los objetivos de la revolución: acabar con el sector privado.

2. Pobreza por encargo: destrucción de la empresa privada y del capital humano

Así, cuando uno exponía y explicaba esa agenda de destrucción, empresarios y parte importante del país político les costaba creerlo, hoy los hechos son demoledores, ya el país está convencido que la descapitalización es una macro política pública corrida por esa agenda estaba dirigida, a todo costo, a empobrecer al sector privado, conociéndose que con ello también se descapitalizaría al capital humano; es decir, se empobrecería al trabajador calificado.

En general, el proceso de descapitalización impuesto por la revolución se constituyo como premisa para el control político, alcanza casi todo el sector industrial privado, y se extendió por generalidad a las empresas el sector público, en Guayana el colapso fue total, corrupción e ineficiencia acabaron con las empresas de Guayana. En el sector privado, una buena parte – un 50%- del sector agroindustrial y agropecuario, así como subsectores del sector servicio, en virtud de la informalidad estimulada y creada con participación estatal en la cadena de distribución de alimentos. Una caída sostenida de la inversión privada neta en estos últimos ocho años –cerca del 45% – muestra el ritmo de empobrecimiento, y explica la enorme presión en CADIVI en demanda por dólares mas baratos, incluidas las respectivas mordidas.

La abundancia de reservas internacionales entre el 2004 y el 2007, estimuló la sustitución de producción nacional por producción importada, pero no es una consecuencia no intencionada, ha sido parte de la agenda política de destrucción del capital privado. Todo ello hizo posible ese proceso de empobrecimiento, cuyos síntomas aparecieron con fuerza hacia finales del 2008 cuando cayeron los precios del petróleo, periodo en el cual se le vieron las verrugas al socialismo bolivariano.

Este proceso de empobrecimiento ha tenido graves consideraciones políticas de parte del Presidente, dado que ese empobrecimiento global acelero la resistencia política y social de la gente; el Presidente corre hacia adelante actuando al margen de la constitución y ha decidido expropiar empresas sin pudor ni reglas buscando disminuir el peso social y político negativo que la revolución ya ha provocando en la gente.

Llegar al fondo de la agenda revolucionaria no ha sido una materia fácil para la inteligentzia nacional, en realidad muchos operadores políticos y los mismos capitanes de empresa no le dieron mayor seriedad al planteamiento subyacente –desde el mismo cambio de la constitución- de replicar el modelo de comunismo cubano. Sin embargo, el tramojo comenzó a notarse en los dos últimos anos y que el Presidente y sus acólitos nos venían con el récipe del comunismo cubano, la carrera contra el tiempo es acelerada, al Presidente pareciera agotársele el tiempo dado que la gente ya se percato que lo que está en movimiento es un régimen comunista “normal” un sovietismo tropicalizado del tipo cubano.

3. Cuáles han sido las causas de ese proceso de descapitalización?

No hay que hacer grandes esfuerzos, desde que arranco el proceso constituyente, pudimos comprender que el comunismo –tipo cubano o soviético- era el sueño del Presidente. En esos días comenzamos a discutir y escribir sobre la amenaza al proceso de acumulación de capital que venía entaparado en el cambio constitucional en virtud del debilitamiento que traía la letra de las garantías, particularmente de los derechos de propiedad privada.

La inversión del sector privado pudo sobrevivir en estos últimos 40 anos todas las vicisitudes económicas y políticas de la crisis de la deuda en los ochenta, de la caída en los precios del petróleo, y hasta de las malas políticas económicas de esos 40 anos, la economía venezolana reaccionaba generalmente con una fuerza inusitada ante esas adversidades.

Las cosas cambiaron drásticamente con la nueva constitución y el nuevo tejido legal que traía el socialismo bolivariano, aunque para todos los efectos, cualquier tipo de socialismo. La desinversión y descapitalización fue agenda legislativa, política y está presente en cada política pública puesta en ejercicio por el régimen.

No era difícil proyectar en esos años que las intensas reformas constitucionales estaban dirigidas a cambiar el régimen socioeconómico basado en la propiedad privada y el mercado, a la prominencia del Estado como propietario de las tierras, los bosques, las minas, el espacio –electromagnético- el petróleo, como introducción, para después pasar a los llamados sectores “básicos” e la economía, electricidad (hoy en ruinas porque así lo dispuso la agenda de la revolución), cementos, petroquímica, química, los cuales serian igualmente arruinados por objetivo, allí esta SIDOR, y las empresas de la Corporación de Guayana, y desde luego PDVSA y sus filiales en manos del Estado. La descapitalización es total, los reales del petróleo y los impuestos han sido gastados ineficientemente, repartido a propios y extraños, en la compra de favores políticos, dentro y fuera del país; el precio es la ruina y en ese proceso vamos al paso de vencedores y hacia la muerte con el socialismo.

4. La destrucción de la propiedad privada: base del proceso de descapitalización y ruina.

La nueva constitución traía claramente los mecanismos jurídicos mediante los cuales se establecería el régimen de destrucción de los derechos de propiedad, la misa sala constitucional del TSJ, una especie de corte celestial, dirimiría en algunas de sus “jurisprudencias” el régimen de estado social de derechos social que sustituiría el régimen de estabilidad jurídica basado en la propiedad privada y en la proyección de los derechos de propiedad.

Allí se generó la famosa sentencia sobre los créditos indexados donde la Corte Constitucional cambia en jurisprudencia el estado de derecho que reposa en la propiedad privada y sus derechos, para darle a Estado la fuerza jurídica para intervenir en cualquier actividad económica, la cual sería en adelante susceptible de ser declarada de utilidad social o publica. No hace falta ir al articulado en especifico, el mismo preámbulo, dotaba al gobierno de esas herramientas para ir al despojo de la propiedad privada, con pago o sin el de las compensaciones que la misma constitución pondría como puto final de todo proceso de expropiación.

Solo empresas extranjeras han logrado compensación, o pago por los activos nacionalizados o estatificados, después de todo, sus países de origen tienen mecanismo legales y de presión manera para defender los derechos de propiedad de sus nacionales que actúan como inversionistas extranjeros. Sin embargo, aun, muchos juicios corren en tribunales internacionales por incumplimiento de los contratos por parte del gobierno revolucionario.

En particular y general, el proceso constituyente, tomo por sorpresa a una buena porción de la inteligentzia venezolana que durante ese proceso se refería a los derechos de propiedad como si fuese un tema esotérico, de hecho los venezolanos demostraron una cultura durante ese periodo constituyente una mediocre cultura en relación a sus derechos.

Algo similar ocurrió durante el posterior proceso legislativo de generación de leyes sectoriales en lo económico y lo social. Las elites económicas, culturales, universitarias, así como el amplio espectro de la clase política, -vieja y nueva-, desecharon o tomaron con escasa importancia como se iba desmontando el régimen formal e informal que –aunque mediocremente- justificaba y defendía los derechos de propiedad y el rol fundamental que estos juegan en el crecimiento económico de un país. La clase política de esos años prerrevolucionarios tampoco tenía muy claro que la protección de los derechos de propiedad era fundamental para el crecimiento económico. Recordamos que apenas se aprobó la Constitución en 1960 la coalición de AD, COPEI y URD, suspendió las garantías económicas (suerte de protección de los derechos de propiedad) las cuales estuvieron suspendidas durante 37 años.

La importancia de los derechos de propiedad y el régimen de protección que deben poseer, consiste en que ellos generan y representan un marco jurídico –de derechos- estable, que permita el proceso de inversión de capital, es decir, la capitalización de la actividad económica, el lucro, porque de la ganancia y el lucro salen los reales para la inversión. No hay crecimiento económico sustentable sin respeto a los derechos de propiedad, véase la historia del siglo XX y encontraran miles de ejemplos. La ruina de Europa ex socialista, del socialismo asiático, incluido el llamado socialismo ghandiano, y desde luego el tropical cubano, a todos ellos es común denominador la pobreza acumulada, la ruina.

5. Al precio de una ruina: base del régimen de control social y político

En Venezuela la ruina es un fenómeno ya visible y emerge acompañada de la sinverguensura de una clase política gobernante inepta, escasamente instruida, técnicamente cruenta, corrupta, ineficiente como burócrata, durante muchos de esos once años que llevan gobernando aplicando un particular sistema de apartheid político, ocupando todos los espacios gerenciales del estado, para depredarlo medrarlo, de acuerdo a lo que hoy muestra ese Estado, fue cubierta por el ingreso petrolero.

El control de cambio otorgó las divisas baratas para que la economía privada productiva se arruinara y fuese substituida por una especie de gran mercado persa que todo lo importaba, para cubrir las necesidades que había que satisfacer por la descapitalización del sector privado nacional, así el PIB del sector servicios sustituyo PIB de la producción industrial y agropecuaria. El Estado se convirtió en el principal importador de materias primas y productos terminados agroindustriales para el mercado sustituyendo al empresario privado. Para ellos se utilizaron las relaciones económicas derivadas de la riqueza fiscal petrolera que sirvió para comprar complicidades políticas e importar de todo para poder arruinar al empresario venezolano. De esta manera, por ejemplo, el sector automotriz prácticamente desaparece, los vehículos que hace más de diez años se ensamblaban y producían en Venezuela en un 90% ahora se importan, y salen rodando de los barcos en los puertos. Los agricultores de carne y lácteos ven sus rebaños morir –descapitalizarse- por la importación de cárnicos y lácteos del Estado venezolano de aquellos países políticamente amigos. Lo mismo los productores de zapatos, de alimentos en general, brasileños, argentinos uruguayos, etc. venden su vitualla acá sin controles básicos, sanitarios, para comenzar. Así se ha descapitalizado cerca del 15% del PIB (agricultura y agroindustria).

La descapitalización además del debilitamiento del marco jurídico y demolición de los derechos de propiedad, conto con un régimen cambiario con tasa de cambio sobrevaluada, así se acabo con el productor nacional. El control de cambio, un control políticos (Chávez dixit) manipulo la entrega de divisas según el horizonte políticos del solicitante de divisas.

Otras políticas públicas coadyuvaron la descapitalización del sector industrial y agroindustrial venezolano, el control de precios, lo cual impedía la acumulación del capital (inversión neta) hasta lograr su ruina y empobrecimiento.

Leyes restrictivas le quitan al capital privado de los venezolanos la posibilidad de levantar inversiones en los sectores de mayor productividad de la economía, minería, petróleo.

La contabilidad de los mecanismos para descapitalizar la economía privada no termina en leyes, decretos, o garantías constitucionales, sino que también ha contenido una buena dosis de violencia política y social, a un Estado y gobierno gobernando en muchas ocasiones al margen de la ley que ellos organizan a solicitud del Presidente, y a aprobar entre gallos y media noche.

Presentación de un nuevo libro de Américo Martín




Américo Martín
Invita a la Presentación y Brindis de su mas reciente libro

La violencia en Colombia

Prólogo de Dr. Cesar Gaviria


Fecha Jueves, 18 de marzo 2010
Lugar Diario El Nacional
Av. principal de Los Cortijos de Lourdes
con 3ra. Transversal
Caracas - Venezuela
Hora 7:00 p.m.


Siempre he pensado que Américo cuando se aplica en estudios históricos como éste, y aborda los temas de la crítica literaria lo hace de manera admirable, quizá, abstrayéndose de sus otras actividades; siendo como un redescubrir de este autor venezolano, quien logra llegar a la cima con su narrativa, hecha más para la literatura y la investigación que para otros avatares.

En buen tiempo sale este libro para develar tantos arcanos sobre el mundo de las FARC. Lo recomiendo... Leer más

Francisco Alarcón