DE LA VENEZUELA TRICOLOR A LA UNICOLOR de Francisco Alarcón

En forma alegórica y romántica nos enseñaban en la escuela lo que significaban los tres colores de la bandera de Venezuela, con el tiempo se nos olvidaba pero quedaba entendido que éramos un país pluralista, cuestión que no atentaba con los principios originales de nuestro pabellón. Indudablemente que Venezuela fue un país pluralista desde su génesis, aquí hemos recibidos a todos los que quisieron luchar por la libertad o compartirla. Con los brazos abiertos adoptamos a todos los extranjeros que se adhirieron, por lo general gente trabajadora, aquí levantaron a sus familias y sin ningún tipo de discriminaciones se integraron a la sociedad. No hubo en Venezuela jamás un prejuicio social ni ideológico. De España vinieron en el siglo pasado muchos de los perseguidos políticos republicanos, de Italia y Portugal la mano de obra diestra para acometer la construcción de la nación, y de otras partes igual nos trajeron sus conocimientos y oficios. Fuimos un país hermanado, de fácil comprensión y adaptación funcionaba el tricolor como símbolo de espacio y diversidad. De esta manera advertimos una democracia que se inicio en 1958 con un dirigente y hombre de ideas llamado Rómulo Betancourt, claro en lo que quería, en sus principios y asentado ideológicamente para saber que el comunismo era una utopia peligrosa. Cuestión que corroboró la historia ulteriormente descubriendo sus miserias y apocalíptico fracaso.
Venezuela trashumaba su independencia con miras a desarrollarse en democracia, con y sus bajones íbamos bien enrumbados, de esa manera continuamos por largos años y vislumbramos un país de grandes defectos y de grandes logros concebidos para que cupiéramos todos en él. Hasta que los rasgos de corrupción se hicieron insoportables y el problema ideológico casi desapareció, la antigua izquierda estaba domeñada, la democracia le había colocado puentes a sus reductos para convertirlos en “hombres de bien” y en algunos casos de bienes, pero todavía existían focos insurreccionales enquistados, poco visibles, confundidos en oportunidades con el hampa común. Lo que habían aprendido en los partidos de izquierda como recursos para la lucha armada lo usaron para dedicarse a la pillería. Ese mundo ignoto subsistía en el silencio, en la conspiración unida a los inevitables agitadores, buscando los resquicios para encender el país y llevar la anarquía a todos sus estamentos. Sin embargo la democracia se mantuvo, pero cada vez en mayor menoscabo, los descendientes de ella no eran ya los pródigos iniciadores, con creencias honestas, con lecturas y disciplina partidistas. Aparecen los hijos malcriados, recomendados, los doctorcitos burócratas que creían merecerlo todo por ser hijo de fulano de tal, hombre honorable y de justos reconocimientos. La plaga nos cundió, los partidos no generaron cuadros políticos para mantener la democracia con sus principios prístinos. Prevalecieron los recomendados y a ellos se sumaron los comisionistas, los negocios sobrepasaron los principios que originaron la convivencia y empezó a sucumbir la democracia sin darse cuenta. Todo en Venezuela emprendió a tener un valor crematístico, mientras ello ocurría, la polución crecía de parte de los seudo izquierdistas, en la oscuridad trabajaban, querían también apoderarse del botín y finalmente lo lograron en unas elecciones de trascendencia trágica, cuando se doblegaron todos los valores democráticos y sin darse cuenta algunos, llegó a la Presidencia de la Republica un individuo contrario a esa tradición compartida por todos los venezolanos llamada democracia.
La desventura de este pueblo es que los otrora demócratas se convirtieron en “revolucionarios” para integrase a la corrupción y otros no tuvieron el valor para defender su libertad y alzaron velas huyendo lejos de esta Patria que los parió y que nunca quisieron mas allá de sus caudales. Ahuyentados no sobrevivieron al “proceso”, abandonaron en las primeras de cambios, por eso, para muchos que no fue nuestra dedicación la política, nos preguntamos dónde están sus antiguos favorecidos y defensores de la democracia con sus descendientes, quienes por compromiso y agradecimiento deberían estar en la primera línea de lucha de esta Venezuela que, fue tricolor, amplia, augusta como el sol y hoy está inmolada y sometida por un único “dueño” devastador, absolutista que emana del rojo comunista.

La disfunción comunicacional de Teódulo López Meléndez

Así como tenemos políticos del pasado, tenemos también “comunicadores estrellas” del pasado. Así como tenemos gente practicando estalinismo y convocando tribunales disciplinarios partidistas, podemos encontrar vedettes disfuncionales en materia de información.

Leer periódicos ante el micrófono es a lo máximo que arriban y, sin embargo, la sociedad los mantiene en una estima que asombra. Si uno se detiene a mirarlos los percibe ubicados en otro tiempo, en uno del pasado, en uno que no tiene nada que ver con la realidad venezolana de hoy. Si uno los toca un poco no encuentra nada, a no ser en la pantalla donde es más fácil percibir la vacuidad.

Así como la política anda en restos de eslabones perdidos la asunción del “estrellato informativo” se asemeja al telón raído de un viejo teatro donde la obra a presentar no refleja otra cosa que las intimidades publicitarias de los patrocinantes.

Se trata de “vivir de eso” y de algo todos tenemos que vivir, por supuesto, pero en el campo de la información hay un terreno delicado y el que oteamos es el del producto anunciado como protagonista y esencia de la tarea que se cumple. Desde el estilo de la voz aterciopelada o de la voz histérica la información se ejerce como una disfunción, no como la tarea primordial.

En el ejercicio informativo se percibe claramente un desarreglo en el funcionamiento, una alteración cualitativa de su función, un desacomodo espacio-temporal. Se sigue ejerciendo de manera tal que uno oye o ve y siente la ruptura, la separación entre lo que se emite y los tiempos que corren.

La voz unidireccional está allí procurando audiencia y consiguiéndola en un público amorfo que a falta de otros íconos la asume como una especie de representación de un sueño acabado. Es una voz del pasado, en contenido y forma, lo que esta sociedad diferida asume como lo que podríamos denominar “comunication pop”.

Hace tiempo que no aparece un ídolo de la canción. Hace tiempo que no surge una estrella televisiva. La disfunción comunicacional ha ido tomando su lugar, ahora la imagen a la que se presta atención es a esta imagen alterada, a este nuevo “animador” que hace el show de la mañana u ocupa el tiempo de los ancianos por la tarde. Una suave observación es tomada como el camino a seguir. O la rudeza aparente de una frase repetitiva, pero de simulada contundencia, se asume como mensaje subliminal con que llenar las cabezas de una sociedad en desbandada.

Todo es apariencia. La información un producto con que rellenar el formato. El medio sigue lanzándolos a un “estrellato” sustitutivo. Navegan sobre las ondas con placidez y distensión. Los consumidores creen encontrar respuestas, los hacen Lady Gagá o Beyoncé criollos, las nuevas luminarias pop de un entramado sin contenido, sin fondo, sin creación de conciencia.

Los “invitados predilectos” (analistas, encuestadores, políticos partidistas, gente que repite lo que de ellos se quiere oír) integran el formato, cumplen con su cuota de política de micrófono, se exhiben y se adaptan. Siempre son los mismos porque tienen el libreto introyectado.

No hay una pluralidad de criterios en un país donde somos prisioneros de dos minorías. La inmensa mayoría del país no accede allí porque no se ajusta a las necesidades del productor de la expresión lineal anticuada. El país mayoritario no cuadra con la disfunción comunicacional. La expresión múltiple rompería este proceso unidireccional estático, impediría “vivir” de lo que el amo del poder dispara en sus cadenas y discursos cotidianos. Procurar el rompimiento de esa palabra detestable llamada “polarización” conduciría a encontrarse frente a un desafío innovador que dejaría al libreto hecho añicos.

teódulopezm@yahoo.com

PROPUESTAS PARA LA GENTE de Juan Páez Ávila

En las proximidades de las elecciones para la Asamblea Nacional, como sucede en cualquier otro momento electoral, la ciudadanía exige conocer lo que se proponen realizar los candidatos, y en particular cuando se trata de votar por las posibilidades de un cambio en la conducción del país, porque con relación a quienes están gobernando ya se conocen sus principales políticas, sean o no de la aprobación de los electores.
Un conjunto de proposiciones que hace una Comisión de Propuestas Programáticas de la Mesa de la Unidad Democrática, podría ser suscrito por todos aquellos demócratas que, sin distingo de ideologías o de militancia política, aspiren a la construcción de una sociedad civilizada, tolerante, en permanente diálogo, respetuosa de los derechos ciudadanos establecidos en la Constitución Nacional vigente.
Esa sociedad venezolana debía caracterizarse por el ejercicio de un debate en los medios de comunicación social, acerca del contenido de las mismas propuestas y todos los temas que a juicio de ciudadanos de todos los niveles sociales, deben formar parte del intercambio no sólo de ideas abstractas y generales, sino también de las prioridades económicas y sociales que revelan los problemas más urgentes que confrontan todos los sectores la población.
En la Venezuela de hoy, cuando en el mundo desarrollado el conocimiento se duplica cada dos años y avanzamos hacia el 2012 reduciendo esa brecha, hasta provocarlo o duplicarlo cada tres meses, estamos sumergidos, por la voluntad del Comandante Hugo Chávez, en una confrontación en la que él asume, y su gente debe repetirlo, el papel del único que posee la verdad, y quien lo contradiga es un traidor si milita en el PSUV, o un escuálido, agente del Imperio, si es de la oposición. Frente a esta realidad, en la que desde el gobierno se nos pretende imponer un pensamiento único, que de lograrlo nos llevaría a una dictadura, se requiere de una gran amplitud y firmeza para defender y difundir propuestas democráticas como las expresadas por la Comisión de la Unidad Democrática, las contenidas en la Carta Pública que el Gobernador del Estado Lara, Henry Falcón, le dirigiera al Presidente de la República, y de todas aquellas iniciativas de participación democrática y protagónica de la sociedad, que surjan en las filas de la oposición o del chavismo.
Para cualquier observador o analista más o menos imparcial, tal vez lo más importante que esté sucediendo en la Venezuela de hoy son los síntomas de la despolarización y la coincidencia de sectores democráticos de la oposición y del chavismo, en la búsqueda de un rumbo de reconciliación, de paz y de progreso material y espiritual de los venezolanos. ¿Será mucho optimismo o sentido realista del momento? Lo veremos a corto o mediano plazo, porque los pronunciamientos públicos de sectores descontentos o simplemente desilusionados de lo que consideraron una esperanza de cambio para mejorar la calidad de vida de la población, se ha convertido en un régimen personalista, que para mantenerse en el poder se ha rodeado de un equipo de burócratas incapaces, con algunas excepciones, y fundamentalmente corrupto.
. Las primeras conclusiones dadas a conocer por la Comisión de Propuestas Programáticas de la Mesa de la Unidad Democrática, tienen la virtud de ser muy concretas y coincidentes con las aspiraciones de millones de venezolanos que sufren los efectos de la recesión económica, de la inflación, la intolerancia, la inseguridad y el desempleo, provocados por un gobierno de ineptos que han despilfarrado miles de millones de dólares provenientes del petróleo. Y si a esto agregamos la coincidencia con la mayoría de los planteamientos que han formulado algunos disidentes, como el Gobernador Henry Falcón en su carta pública al Presidente, la conclusión final puede ser, si nos conducimos con amplitud y madurez políticas, que la mayoría de los venezolanos estaremos representados en la próxima Asamblea Nacional, para dar comienzo a una política de reconciliación entre los ciudadanos y de respeto a la Constitución Nacional vigente, premisa básica para consolidar la democracia.

Qué objetivos tiene el gobierno con el dólar? de Alexander Guerrero E (*)


El gobierno no desea estabilizar el mercado cambiario: todo lo contrario.

Alimentar la presión al alza de dólar en el permuta ha sido l agenda fiscal hasta ahora, así será en adelante, sin embargo han logrado engañar a los agentes del mercado que ellos tienen intenciones de reducir la presión para que el dólar paralelo reduzca el spread frente al oficial, el cual desde enero pareciera estar entre 4.8 y 5.5 Bs por dólar que es el arbitraje que el BCV induce con la colocación de los bonos cambiarios.

Es importante hacer notar que hay severas restricciones para emitir bonos cambiarios por parte del BCV y estas están en la balanza de pagos; las restricciones en la balanza se encuentran en los déficits en cuenta corriente por caída de las exportaciones petroleras y por incremento de las importaciones en virtud del proceso de descapitalización de la industria y agroindustria venezolana sometida al peso de los controles de precios, de cambio, a las expropiaciones y violencia institucional puesto en marcha por la revolución para desmontar el capitalismo criollo.

Pero hay otros elementos que aseguran que el gobierno prefiere mantener la presión en alza en la tasa de cambio en el mercado permuta, además de acelerar las devaluaciones de los tipos de cambio oficial. Algo de eso nos lo dieron a principios del año con una devaluación que supero el 100%.



Para comprender la cuestión cambiaria. Porque varios tipos de cambio ?

Para comprender ese curioso fenómeno de un gobierno jugando a estimular la presión en el mercado permuta, y si se quiere, hacer lo único que puede, dada las severas condiciones fiscales y financieras en la que se coloco ocasionado por el grotesco dispendio fiscal de estos últimos tres años, es necesario aprender algunos conceptos importantes.

El dinero es en todo su expresión, confianza, porque su emisión depende la política, el banco central está en manos del gobierno, y si este es dispendioso, la gente de inmediato pierde la confianza en la moneda. Es lo que ha ocurrido en Venezuela particularmente en los últimos dos años cuando se introdujo el cambio de la moneda por Bolívar Fuerte adornado con el contenido ideológico acostumbrado del gobierno para idiotizar la opinión pública.

En la vida real de la economía, el dinero es esencialmente generado por la actividad económica privada, en otras palabras la economía “supone” que el gobierno se dedique a cubrir de reglas y abarate los mecanismos de arbitraje y transacción, es decir a permitir que la economía que la gente realice permita un mayor standard de vida.

Sin embargo, la historia nos muestra que muchos accidentes están en su camino, y uno de ellos es cuando el Estado se convierte en empresario, este hecho desnaturaliza la vida economía de un determinado entorno, porque el Estado –léase gobierno- por lo general sostiene un desbalance fiscal dado que se pierde no solo la independencia del banco central sino que se evapora el contrapeso institucional que gobierna no solo la emisión de dinero si fundamento sino que limita el endeudamiento público.



Por qué el dólar presiona al alza ? Que fuerzas se mueven tras bastidores ?

Con un balance fiscal deficitario, un gobierno totalitario, como el que disponemos en Venezuela está tentado a pervertir el mecanismo de reglas monetarias para utilizar dinero de alta potencia para financiar sus déficits. Las consecuencias, todos lo saben se envuelven en fuertes presiones inflacionarias, porque el dinero para pagar esos déficits es impreso sin ton ni son. El dinero se convierte entonces en algo en el cual la gente no le tiene confianza, su poder de compra depende de decisiones políticas.

Es importante comprender este curioso fenómeno, porque el dinero es confianza mientras tenga incentivos privados, una vez que entra en la lógica de las impresoras de los bancos centrales empujados por los déficits fiscales de los gobiernos, el dinero como tal desaparece, se deprecia a velocidad y pierde su razón de ser, mantener valor y poder de compra.

Eso lo que precisamente ocurre en Venezuela, con el agravante que los mecanismos de arbitrajes están intervenidos e impedidos de funcionar acorde a las reglas del mercado. Tanto los precios de los bienes, como la tasa de interés como la tasa de cambio están intervenidos severamente por lo que sus pecios no reflejan el acontecer económico.



Porque las distorsiones en el precio del dólar ?


En el mercado cambiario hay un conjunto de distorsiones producidas por el control de cambio, esas distorsiones pueden ser absorbidas en el corto plazo por los excedentes en la balanza de pagos (la moneda se sobrevalua y su demanda es satisfecha en apariencia). Pero cuando la balanza de pagos, sujeta como la Venezolana, a las realidades fiscales de un gobierno que gasta en exceso y sin control, la presión sobre el bolívar es inevitable, creciendo en la medida que la gente conozca que los problemas fiscales no tienen remedio, sobre todo en un entorno político sin contrapesos institucionales; es decir, todos los poderes en la mano de un Presidente que a diario pierde no solo poder sino soporte político.

Así se tiene un diferencial en la tasa de cambio de casi 300%, en los extremos, y otras dos veces en los mecanismos cambiarios amorfos y perversos que dibujan un dólar vendido por el BCV en más o menos 5 bolívares por dólar, el cual como se observa es el doble de la tasa de cambio oficial de 2.60Bs/$. Ello lleva la presión cambiaria (pese a que el permuta no es en ningún modo un mercado cambiario) en el llamado mercado paralelo a un alza sostenida, dibujada esta por los problemas fiscales de un gobierno que ideológicamente no comprende la lógica monetaria y tiene un concepto del dinero primitivo, pero que le queda poco espacio para financiar su gasto por vías normales, impuestos, renta o royalties petroleros, e inclusive deuda pública.

Como el dinero según esa visión ideológica primitiva no tiene precio de mercado y es considerado un bien público -de esos que no tienen costo- el Banco Central puede imprimir de acuerdo a las necesidades fiscales. Por ese camino ya conocemos las transferencias de reservas internacionales –eufemísticamente consignadas como excedentarias- a FONDEN, lo cual es ciertamente cambiar el mismo dólar dos veces para obtener por cada dólar comprado por el BCV el doble de bolívares, uno para la base monetaria y el otro para transferirlo al fisco vía FONDEN. Cada dólar transferido al BCV deja en circulación los bolívares que este emitió en oportunidad de comprar ese dólar con bolívares emitidos a cambio de enviarlo a la reserva internacional.



Y cual es en realidad el precio del dólar en bolívares ?

Como hemos visto en este somero recuento, lo que define entonces los precios del bolívar en todos esos mercados perversos (oficial, el de los bonos cambiarios y el permuta) es la situación fiscal dramática ahora empeorada por el colapso eléctrico, por el cual atraviesa un gobierno que ideológicamente cree que es el dueño de todos los bolívares en circulación, y por lo tanto los puede imprimir a así antojo, independiente de las piruetas financieras que haga; a saber, transferencias al fisco vía FONDEN, dar al BCV prerrogativas de banca de desarrollo para comprar papeles comerciales, o de empresas publicas o privadas, o simplemente como dinero de alta potencia para financiar el déficit fiscal, salido de las impresoras de la Casa de la Moneda.

Por supuesto, y como aquella vieja lección de economía para principiantes que confirma que no hay almuerzo gratis, las perversiones cambiarias tienen sus impactos en los mecanismos de arbitraje de los bienes y servicios así como en el mismo dinero, y ello se sabe se expresa unitariamente como inflación; esta entonces es hija de la política monetaria puesta a disposición del fisco para financiar sus déficits fiscales y su irresponsabilidad fiscal. Así podemos fácilmente comprender esa premisa que repetimos a diario, la inflación es en realidad un impuesto y como tal el gobierno no tiene ningún incentivo para combatirla, por el contrario el eje central de sus políticas públicas reposa sobre la presión inflacionaria, esta alimenta al fisco.



Hacia dónde va entonces el dólar paralelo?

En ese marco conceptual y en vista de lo ocurrido con el dólar en los últimos seis años, es fácil observar y concluir que los incentivos fiscales del gobierno pasan por sostener una presión inflacionaria pujante, como la que se tiene en ese periodo observado de seis o más años. En otras palabras la escalada del dólar en el mercado permuta –swap de bonos públicos denominados en bolívares y dólares- es parte del mecanismo cambiario puesto en ejercicio por el gobierno para nutrir sus finanzas con el impuesto inflacionario, el mecanismo además de recurrente opera en un modo de circulo vicioso.

Por eso se pudo observar que pese al elevado ingreso de divisas durante varios años por los altos precios del petróleo, la tasa de cambio en el mercado permuta mantuvo su presión al alza, pese a la abundancia de divisas tanto en el mercado interno que financio la adquisición de bonos en dólares para después venderlos y transferir los dólares, como en el mercado externo, donde se reciclaban esos mismos dólares provenientes del petróleo que el BCV vendía para la compra de bonos públicos denominados en dólares.

Así, con mercado cambiario depredado por el mismo gobierno a través del régimen de control de cambio, en CADIVI –regulado políticamente por racionamiento- y en el mercado "permuta", por acción de PDVSA y bancos del Estado, bajo el horizonte fiscal descrito, fueron creados incentivos perversos a través de la corrupción y de los diferenciales representados en mas bolívares por cada dólar requeridos por el gobierno para incrementar el ingreso tanto fiscal como de las empresas públicas. El tenor de ese mecanismo depredador por parte del gobierno a la empresa privada que eventualmente pagaba esos dólares más caros en el permuta, podemos leerlo como parte de las políticas públicas dirigidas a descapitalizar la empresa privada nacional como fundamento para destruir el capitalismo criollo.



Los privilegios de la corrupción y las conexiones políticas

Hay un factor adicional que toma cuerpo en la corrupción en el gobierno, y es que los dólares han ido pasando a manos de importantes círculos alrededor de cuadros políticos y mafias organizadas en torno a adquisición de bancos y otras instituciones financieras, seguros, así con la administración de los portafolios individuales y otras asociaciones de intereses privados, de personas políticamente conectadas, cuya posición de dominio en el mercado se expresa a través de corredores y instituciones financieras y esta signada por un dólar permuta en constante presión al alza.

Mas bolívares por dólares es lo que cualquier mortal desea obtener hoy en Venezuela, sin embargo, el precio por debajo del permuta constituye un privilegio de tipo político, que muestra que la posición política es correlativa en el poder que se ejerce en el mercado cambiario, desde CADIVI hasta el mercado permuta. En otras palabras, los dueños de los dólares buscaran el precio permuta, y los dueños de los bolívares, buscan el de CADIVI, pero como los mecanismos de arbitraje del mercado han sido mutilados y suspendidos, la tasa de cambio obedece a privilegios e intereses.

Es evidente que bajo esas premisas el último interesado en estabilizar el dólar en el mercado permuta es precisamente el mismo gobierno. El dólar paralelo seguirá bajo la presión del mercado y del propio gobierno que lo empuja al alza bajo dos premisas, esta fiscalmente acorralado, y necesita de bolívares, así sean depreciados para financiar su cada vez más escasa plataforma de soporte político.

(*) Economista, PhD