¡Ardiendo, Cuba, estás! Ardiendo de Francisco Alarcón

Parafraseando en parte a Nicolás Guillen y sustituyendo de su expresión original a España por Cuba, hemos titulado. Pues Cuba está ardiendo internamente hace rato, su disidencia por vez primera se expresa de adentro hacía el exterior, utilizando las nuevas tecnologías sin que en definitiva el régimen pueda impedirlo todo. Así lo apreciamos cuando leemos los escritos de Yoani Sánchez en su blog, convertida en una expresión translúcida de lo que es la isla en los actuales momentos, donde no es cómo se había pensado que todo y todos estaban quietos, rendidos por la esvástica comunista. Sintiendo lo que los aires externos nos trasmiten, ahora tenemos la versión fidedigna en vivo y directo con lujo de detalles. El Internet es milagroso, no sólo para el mundo capitalista y sus transacciones comerciales, igual lo es, para la protesta, para la información inmediata como actualmente ocurre con los jóvenes cubanos signados por Yoani.
Cuba es otra, de la misma manera como dicen los chavistas en Venezuela, al presente tienen una evidente disidencia con expresiones “nuevas” como la del “mulato” Fariñas, capaz de jugarse su vida en ayunos, exigiendo la libertad de los presos políticos, las Damas de blanco cada vez más arraigadas en sus protestas, a pesar de la represión y agresiones, no sólo el miedo perdieron los cubanos sino tomaron consciencia de que la cosa debe partir desde adentro.
La Cuba fabricante de rockolas para que difundan musicalmente sus “glorias” por el mundo ya no encuentra mas épica que exportar, ni más sones; los muertos de la revolución son mayores en cincuenta años que los caídos en los avatares de Sierra Maestra. Encantos que se desvanecieron con el genocidio comunista y la fábula de la toma del cuartel Moncada. Fueron magias que exaltaron juventudes del pasado y que envejecieron viendo las crueldades de una larga dictadura. Y los castros son los paradigmas de esa represión en su senectud y decadencia. Entretanto, emerge en la isla una novel generación de luchadores dispuestos a rescatar su tierra de tan deletéreas manos, dispuestos a morir en plena resistencia. La hegemonía del valor no la ejerce el ejército cubano sino los patriotas que en este tiempo enarbolan las luchas y exigen respeto a los derechos humanos. Es una farsa desnuda desde hace muchos años sin que nadie entienda porqué todavía existe, sus estamentos sociales han sido maltratados durante décadas, la declinación del país es cada vez más ostensible y no tiene un asidero ideológico como otrora lo fuera el marxismo.
Pasaron de “libertadores” a mercenarios, en vez de llevar la independencia a los países del mundo como lo preconizaba Martí, trasladaron sus ruindades sin misericordia en Latinoamérica. La trova cubana esta ausente hace tiempo, encontrándose asentada en el exilio por intenciones de los provectos castros, quienes se encargaron de echarlos de su feudo pensando que la piedad sería infinita para que el poder les dure hasta el final de sus vidas.
Pronto, bastante pronto avizoramos una Cuba exultante, enrumbada hacia la democracia, inevitablemente no podrá soportar la presión de las remozadas fuerzas internas, de tu a tu se trata esta disidencia con Raúl Castro, quien no sabe que hacer ante tantos problemas de orden público económico y social. Y cómo dijera Yoani Sánchez, sostenida por el gobierno venezolano.
Nada han sabido hacer en cincuenta años, cero producción, baja calidad de vida para el pueblo y grandes exportaciones de mentiras. Este es el patrimonio de Cuba, constituido por miserias y pretenden disfrazárselo al mundo con una guitarra o sin ella. ¡Farsantes!
Continuarán las manifestaciones retando a la dictadura castrense, nada ni nadie las detendrá; desde sus propios estamentos “revolucionarios” brotará la ruptura, será un rencuentro inusitado lo que nos deparará el futuro de Cuba, cuando terminen de distinguir que son dos quienes les mantienen esclavizados. Vendrá la auténtica revolución proyectada hacia el futuro, a la reconstrucción de un país y no la que creyese el senil Fidel cuando aseguró que la historia lo absolvería. Posiblemente ya lo absolvió como el más cruel de los dictadores del continente y de más larga permanencia. Así volverán a tener patria esos cubanos que hoy están dispersos por el orbe, como los judíos reconstruyeron su paraíso destruido. Ardiendo está Cuba en sus entrañas, en sus negros y blancos cansados de tantos baldones.

La ausencia de desafíos emocionantes de Teódulo López Meléndez

El país venezolano ha dejado atrás los grandes proyectos ahora mirados con una sonrisa picaresca que expresa aturdimiento, desolación y hasta burla por haberlos concebido.

La respuesta es el pragmatismo, uno que no puede ser leído como negación de lo utópico, más bien como el desatar de una imaginación sin carriles, entubamiento o corsés de ortodoxia. El pragmatismo con ideas que reclamo como motor alterno al movimiento venezolano lo concibo como un desafío novedoso al hombre como sujeto y actor de la cultura, como aquel –como tantas veces se ha dicho- que se empeña en dejar huella.

En la política conseguimos el factor clave de la incertidumbre. La política se agotó y con ella la forma claramente preferida, esto es, la democracia, dejando el vacío presente. El poder se ha hecho vacuo, es decir, inútil, arrastrando consigo a las luchas por obtenerlo, como es lógico en todo proceso de degradación. Ya no miramos a las formas políticas de organización social como paradigma emergente que siembre la posibilidad de un objetivo a alcanzar. Parece carecer del envoltorio de las ideas convirtiéndose en praxis realizada. Hemos vivido de espasmos o de convulsiones sin conseguir un nuevo envoltorio protector. Hay una ausencia de desafíos emocionantes. El venezolano vive las consecuencias atormentadoras de la falta.

Quizás como nunca hemos dejado atrás el pasado sin que exista un presente atrayente. La ausencia de verdades proclama como necesaria la reinvención del venezolano, de uno que se debate entre una mirada resignada y un temor hasta ahora intraducible a acción creadora.

El peligro inminente es este poder totalitario que se aprovecha de la incertidumbre. El peligro inminente es la pérdida de la voluntad de un venezolano que preferiría dejarse dirigir antes que desafiar de nuevo al pensamiento

El deterioro de lo social-político refuerza pues al venezolano en la incertidumbre. El depositario mismo y real del poder se ha hecho indefinible. El temor por el futuro colectivo se convierte –otra paradoja- en una angustia personalizada de autoescondite. Ante la falta de protección suplicamos por una, encerrados en envoltorios de fragilidad pasmosa. El hampa desatada –también un fenómeno global, aunque en algunas partes cohacedora del necesario temor para el desarrollo de una revolución- incrementa de manera notable la inseguridad general que hemos llamado incertidumbre. Asistimos, entonces y como parte de la ruleta, con factores que siembran incertidumbre en procura de una legitimación falsa. Las acciones colectivas se tornan cada día más difíciles y que sólo vemos ante trastoques políticos puntuales, ante amenazas puntuales, y que de origen están condenadas a apagarse, como hemos sido testigos en los meses recientes.

Seguimos viviendo sembrados en la trayectoria de lo pasado, una que conduce a ninguna parte. Hasta la forma de pensar sigue siendo la misma, en una especie de parálisis cerebral que nos impide comprender que debemos generar nuevos paradigmas que puedan producir una transformación de la realidad inmediata.

El hombre se queda sin los amarres del pasado y sin una definición del porvenir. Es una auténtica contracción del futuro indefinido. Ante la intemperie el venezolano está tendiendo a sumirse en la simplicidad. Es necesario producir un desgajamiento de los viejos paradigmas, o para decirlo en otras palabras, se hace indispensable el brote de una nueva cultura, pues han terminado las formas políticas democráticas ancladas en los viejos paradigmas.

Las sacudidas se suceden unas tras otras. Las anteriores convicciones lucen desgastadas, perdida toda su capacidad explicativa y de protección. La expresión sobre el deterioro de las instituciones se ha hecho lugar común, pero las que muestran debilidad extrema son las políticas, incluidas las llamadas intermedias que cumplían el rol de puente entre el poder y la comunidad. De manera que las viejas formas jurídicas se han deshilachado y los intermediarios han perdido toda capacidad de dar excitabilidad y coherencia, así como han perdido los viejos instrumentos de coercibilidad, lo que ha llevado a los medios a procurar alzarse como los nuevos controladores.

Las llamadas instituciones muestran una incapacidad manifiesta para transformarse, más aún, no es transformación lo que requieren. Frente a un nuevo paradigma cultural, aún en pañales, su rompimiento con la realidad es visible, pues pertenecen a paradigmas superados, parten de la base de una inmovilidad que les es consubstancial. El hombre regido por la institución desaparece, se ha aislado de ella.

Al futuro no se le pueden dar formas inmóviles. Al futuro se le da forma ejerciendo el pensamiento bajo la convicción de una voluntad instituyente en permanente movimiento. Es mediante el pensamiento que se puede afrontar el laberinto propio del siglo XXI, pues la mezcla de elementos previsibles e imprevisibles, fortuitos, causales o indeterminados, replantea con toda su fuerza el cabalgar fuera de dogmatismos.

teodulolopezm@yahoo.com

DEL 11 AL 13 DE ABRIL de Juan Páez Ávila


Después de la emboscada que grupos paramilitares le tendieran a la manifestación pacífica que se dirigía al Palacio de Miraflores a solicitar la renuncia del Presidente Hugo Chávez, se desarrollaron acontecimientos violentos que paralizaron al país, porque se sucedían uno tras otro con saldo de muertos y heridos, golpe y contragolpe que a su vez generaron más incertidumbre y terror, hasta que fue restituido en su cargo el Jefe del Estado.
Aunque todavía se especula acerca de lo que pasó entre el 11 y el 13 de abril de 2002, porque no funcionó la Comisión de la Verdad, nombrada para investigar a fondo lo sucedido, la opinión pública sigue manejando los hechos más conocidos, unos por evidentes, como la manifestación de centenares de personas que pedían la renuncia del Presidente, el enfrentamiento con francotiradores filmados por los medios de comunicación, que desde muy temprano esperaban a los manifestantes para evitar su paso hacia Miraflores, con un saldo de 18 muertos y numerosos heridos. La decisión del Presidente Chávez de aplicar el Plan Ávila, el mismo que aplicó el entonces Presidente Pérez el 28 y 29 de Febrero de 1989, la negativa del General Rosendo a ejecutarlo, el desconocimiento de la autoridad del Jefe del Estado por parte del Comandante del Ejército, General Vásquez Velasco, el anuncio del General en Jefe Lucas Rincón de que el Alto Mando le solicitó la renuncia al Presidente, la cual fue aceptada, la entrega de Chávez, quien se hizo acompañar del Arzobispo Velasco, a los militares alzados en el Fuerte Tiuna, la auto juramentación del Presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga como Presidente Provisional de la República, y el regreso a Miraflores del Presidente Hugo Chávez, con un Cristo en sus manos llamando al conciliación de los venezolanos.
De estos acontecimiento se puede deducir que la renuncia del Presidente produjo un vacío de poder, que éste provocó un golpe de estado encabezado por el Alto Mando Militar que nombró Presidente Provisional de la República al Presidente de Fedecámaras, y luego un contragolpe dirigido por el General Raúl Baduel, que restituyó a Hugo Chávez en la Jefatura del Estado. Pero de cómo se produjo la muerte de 18 venezolanos no se sabe nada, excepto el dolor de los familiares que han solicitado una exhaustiva investigación, que no se ha hecho. De la prisión de los comisarios Simonovis, Rivas y Forero, más ocho policías metropolitanos, sentenciados a 30 años de presidio, la defensa los considera chivos expiatorios, presos políticos, por haber protegido la marcha, sin que en ningún momento se les haya comprobado que dispararon contra las personas que murieron o fueron heridas en los acontecimientos señalados.
La conclusión final es que como los delitos de lesa humanidad no prescriben, en algún momento una investigación imparcial nos dirá la verdad, y los responsables de los muertos y heridos serán juzgados por tribunales nacionales o internacionales, porque se trata de civiles desarmados, que marchaban pacíficamente de acuerdo a un derecho constitucional vigente.

¡DE PENDEJO A SERPIENTE! de Agustín Blanco Muñoz

En el discurso de conmemoración del reestablecimiento en el cargo al cual renunció, según testimonio de Lucas Rincón, el GP repitió que “ya no es el pendejo del 2002 que salió como de la tumba y levantó el crucifijo”.

Y agregó: ahora no seré cándido como las palomas sino agresivo como las serpientes. En caso de una nueva conspiración barreríamos la burguesía. Por eso es mejor que se queden quietos con sus peleas en la Mesa de Unidad Democrática. (EU, 14-04-10, 1-2).

Porque si ellos me matan, ya ustedes saben lo que tienen que hacer: exterminar la oligarquía, aunque cumpliendo con la constitución, y profundizar y radicalizar la revolución.

Para esto se cuenta con inversiones sin precedentes en armas, alistamiento, organización y mantenimiento del componente militar, que hoy exhibe una lealtad a toda prueba desde los altos mandos hasta la milicia.

Tiene razón el GP cuando afirma que el 11 A-02 aún está presente. Hoy aquella violencia de tan trágicos signos, se traduce en la continuación de todo tipo de control y persecución.

El 11 A-02 le garantizó la liquidación del inmenso bloque opositor. Desde la aplicación de lo que hemos llamado montaje, no ha surgido ningún otro movimiento opositor de fuerza, contenido y proyección.

Por ello sostenemos que ese cuadro de represión-masacre no es producto de la casualidad, sino de una planificación que, en el corto y mediano plazo, ha dado los mejores resultados.

Son ocho años de un gobernar que, aunque alejado de la consolidación del mando-poder, significa un logro en el cuadro político de inestabilidad instalado desde el 27F-89.

Por eso la ‘experiencia revolucionaria’ hoy se adelanta sin mayor contrapeso. Porque mientras el régimen avanza, a paso de destructores, barriendo a quien haya que barrer, la otra parte está concentrada en adelantar la pelea intergrupal para ver quienes logran alcanzar las ansiadas candidaturas para diputados a la AN.

Frente al llamado ‘pueblo en armas’, convocado por el GP a empuñar los fusiles rusos en defensa de la ‘revolución bolivariana’, se levantan ‘las oposiciones’ con el propósito de forjar ‘el pueblo en voto’.

De todas las formas el régimen ha dicho que su triunfo, con base a sus circuitos y demás artimañas montadas, está asegurado. Una victoria que se apoya en una multimillonaria inversión para la compra-venta de votos y para el gran carnaval publicitario.

Y con la realidad e imagen del pueblo hecho armas se procede a aumentar el contexto para la expansión de la política del miedo-temor-angustia-desesperación.

En este sentido, la ‘revolución’ ha sido clara: aquí no hay vuelta atrás y la única reconciliación posible está en el proceso. Fuera de él sólo hay ajuste de cuentas entre las partes. La acción en ascenso de la serpiente venenosa está ahora por encima de la mansa paloma.

Y esto es lo que reivindica hoy el GP: la posición serpiente, la política del arrase, la consolidacion de VENECUBA. Una instancia indispensable para mantener el ‘proyecto’.

Se hizo conciencia de que aquí sólo puede pervivir una revolución con los rasgos y las condiciones de la cubana. Y es así como se construirá el socialismo del siglo XXI que iniciará el camino hacia el comunismo.

Y ante esta política de balas y serpientes, las oposiciones convocan a votos y reconciliación. Y si no se levanta una nueva posición, que adverse ambos polos del desmadre, y se avance en una perspectiva creadora y no violenta, tendremos Venecuba, sufrimiento y mortandad para rato.

Sólo el tiempo y poder del colectivo, consciente y organizado, podrá alcanzar los caminos para eludir toda vocación hacia el crimen-serpiente y avanzar hacia el porvenir.

El empeño hoy debe estar dirigido a la búsqueda de la creación de verdaderas instituciones democráticas, a pesar de que las serpientes vean esta lucha como una labor de pendejos. abm333@gmail.com



El Universal, 16 de abril del 2010.