¿Venezuela está feliz? de Francisco Alarcón


Me acordaba de mi amigo Antonio Miranda, poeta y dramaturgo brasilero quien hace casi cuarenta años escribió “Tú país está feliz” tiempos que vivía en Venezuela y estudiaba en a la UCV y escribió esta obra, puesta en escena junto a Carlos Ximénez y el grupo Rajatabla. Existía el teatro en su momento estelar con estos dos precursores y Venezuela estaba feliz como para que Antonio enarbolara este guión que sigue siendo excelente en nuestra dramática.

Seguramente Venezuela estaba feliz para muchos aunque hubiese grandes divergencias políticas, coexistía la gente y se podía ir al teatro, seguir las obras de Rajatabla y luchar por los ideales. Éramos otros, donde descollaban las ideas, el pensamiento franco para escoger el camino justo de la libertad.

Hoy, a pesar de estar acorralados hemos visto que todavía hay compatriotas que se sienten felices en este infinito de iniquidades y privaciones, que andan por las calles orondos como si nada estuviese ocurriendo, o como si estuvieran huyendo de ese acontecer. No sabemos cómo y porqué lo hacen, no entendemos cómo se puede estar con las libertades conculcadas y hacerse de las vista allende, disfrutando de un ambiente signado por la muerte e inseguridad. Cuando las privaciones de manera tan frecuente y cercana no las conocíamos, ahora nos vemos casi resignados a comer lo que haya, acostumbrándonos a los racionamientos en los servicios públicos y a la mala prestación de ellos, cuando los espacios obstruyen para la expresión del pensamiento y se penaliza parte de la actividad privada. Es un delito en este país no ser comunista ¿verdad? No ponerse una camisa roja para emprender una marcha oficialista, sólo comen ellos y disfrutan de los beneficios sociales que les corresponden a todos los venezolanos. Pero hay gente con rostros felices en nuestras calles, en los centros comerciales “burgueses” confluyen todos sin distingo alguno. Paradójica y cruelmente para otros que no conciben el mundo de las miserias ni de penalizaciones de la libre empresa; hay una lucha ambigua, sibilina que no acertamos distinguir; de verdad que será lo qué quieren los venezolanos, una “dictadura del proletariado” o un país con una esplendida empresa privada estimulada por el Estado y capaz de garantizarnos los rubros alimenticios y servicios. Seguridad para que la vida pueda discurrir sin sobresaltos y no con la muerte asechándonos cotidianamente.

Un reencuentro, opinamos será el camino soñado para la mayoría, cansados de tantas discordias y violencia. Comenzar de nuevo la vida civilizada aunque cueste lo que cueste, disfrutar el lugar familiar, el respeto mutuo y seguramente el camino a la convivencia se abrirá de nuevo entre los venezolanos. Se aprecian tan sencillas estas reflexiones y tan lejanas cuando no vemos los puntos para ese acercamiento sino contrariamente un alejamiento incesante de la fuerzas vivas. El régimen pujando su comunismo sin poder terminarlo de deponer mientras la mayoría de los venezolanos se desentienden de la realidad, creyendo nada ocurrirá que sea tan grave para conducirlos a la perdida total de sus haberes y familia. Hay como un conformismo impropio, sostenido por ciertas canonjías del gobierno y una “revolución” atascada desde su nacimiento, sin que ayude a ninguno ni se le conozcan obras perdurables, podrá apreciarse esa felicidad pasajera que en algún momento deberá dilucidarse por las buenas o entre las adversidades.

Hoy de nuevo todo se aviva, como la falta de electricidad las lluvias que cayeron sólo aumentaron el caudal de la central El Guri momentáneamente, se corrió la arruga por unos meses más, la posibilidad del gran apagón nacional permanecerá latente. El Gobierno no puedo con el problema, la única peripecia para superarlo será providencial. Poco de lo que dicen es verdad en cuanto a la generación termoeléctrica y mejoras en las redes. La alimentación será cada vez más dificultosa con una escasez que toma visos alarmantes con “la economía de puertos” sin lograr superar los escollos con las importaciones, y la gran inseguridad que cobra tantos muertos en las calles de Venezuela, seguirá siendo la desgracia total mientras se continúe atizando el odio. Sin embargo, amigo Antonio Miranda seguiremos esperando que alguna vez podamos redundar tu luenga obra empezando con “Tú país está feliz” sin crepúsculos de persecuciones y conviviendo en libertad.

Una nueva manera de pensar la política de Teódulo López Meléndez

El hombre de estos tiempos muy posiblemente no ha asumido a plenitud los rasgos dominantes y sufre en la nostalgia del pasado. Vive así en semiverdades.

El hombre ha dejado de conceptualizar de manera compleja. Las contradicciones se manifiestan en toda su magnitud ante la ausencia de la utopía totalizadora.

Los viejos paradigmas están agotados. Basta oír para comprobar que estamos en lo que podemos con exactitud denominar un mundo viejo. Ello, a pesar de vivir en un mundo de cambios acelerados. Quizás estos cambios lo sean de mera transición, lo que quiere decir que están impregnados de los mismos conceptos de lo anterior. El sentido mismo de la realidad se hace así borroso, sobre todo se hace borrosa la cotidianeidad, donde hábitats psicológicos fundamentales se ven alterados, como el trabajo, la alimentación y hasta el aspecto sanitario, como comprobamos con las recientes epidemias que nos asolan.

Seguimos viviendo sembrados en la trayectoria de lo pasado, una que conduce a ninguna parte. Hasta la forma de pensar sigue siendo la misma, en una especie de parálisis cerebral que nos impide comprender que debemos generar nuevos paradigmas que puedan producir una transformación de la realidad inmediata.

Las sacudidas se suceden unas tras otras. Las anteriores convicciones lucen desgastadas, perdida toda su capacidad explicativa y de protección. La expresión sobre el deterioro de las instituciones se ha hecho lugar común, pero las que muestran debilidad extrema son las políticas, incluidas las llamadas intermedias que cumplían el rol de puente entre el poder y la comunidad. De manera que las viejas formas jurídicas se han deshilachado y los intermediarios han perdido toda capacidad de dar excitabilidad y coherencia, así como han perdido los viejos instrumentos de coercibilidad, lo que ha llevado a los medios a procurar alzarse como los nuevos controladores.

Las llamadas instituciones muestran una incapacidad manifiesta para transformarse, más aún, no es transformación lo que requieren. Frente a un nuevo paradigma cultural, aún en pañales, su rompimiento con la realidad es visible, pues pertenecen a paradigmas superados, parten de la base de una inmovilidad que les es consubstancial. El hombre regido por la institución desaparece, se ha aislado de ella.

No puede pretenderse la aparición de un nuevo cuerpo de doctrina infalible y totalizante, una especie de renacimiento de las ideologías. La sociedad de la comunicación que habrá de venir es un cambio de paradigma en sí misma. Sobre ella se alzará la nueva realidad. Sin obviar el peligro totalitario de control de la pantalla-ojo, el rompimiento de la unidireccionalidad de los medios que pone en entredicho la noción de receptor indefenso y la continua tesis de control del mercado producida por la reciente crisis, debe empujar al pensamiento a la siembra de nuevas concepciones democráticas. Esto es, la tarea de los pensadores de hoy no es entregar un diseño de sociedad del futuro, sino crear las ideas para que el hombre comunicado protagonice. No se puede hacer a la manera de los viejos ideólogos que diseñaban una nueva realidad utópica. Lo que ahora corresponde es proponer una nueva lectura de la realidad, esto es, la creación de una nueva realidad derivada de la permanente actividad de un república de ciudadanos que ejerciendo el poder instituyente cambian las formas a la medida de su evolución hacia una eternamente perfectible sociedad democrática.

El vencimiento de los paradigmas existentes, o la derrota de la inercia, debe buscarse por la vía de los planteamientos innovadores e inusuales que, con toda lógica en los procesos humanos, serán descartados al inicio por el entorno institucionalizado.

teodulolopezm@yahoo.com

EL GOBIERNO “REGULA” AL DÓLAR PERMUTA, NOS TRAE EL CORRALITO de Alexander Guerrero E .


1. Que es y cómo opera el dólar permuta



El mercado del dólar permuta, como lo conoce el público, o paralelo, como una remembranza de otros mercados cambiario en la reciente historia económica venezolana, no es un mercado cambiario. Para que lo sea debe haber una transacción de de monedas, la local, el bolívar transando por la valuta internacional, digamos que el dólar, o el euro. En un mercado cambiario esa transacción se ejecuta dentro del rango de acción del Banco Central, es decir, los dólares se venden en un banco o institución financiera que eventualmente los compra al Banco central para ser vendidos a quien lo hace por los bolívares, es decir, adquiere en compra pura y simple esos dólares.

Acotamos que estas transacciones pueden ser hechas inclusive en condiciones de control cambiario, como por ejemplos, la compra de los llamados bonos cambiarios emitidos por el BCV y vendidos a través de operadores financieros (casas de bolsa, de corretaje, bancos) los cuales a su vencimiento o en un mercado secundario son vendidos en el mercado internacional a quien desee tenerlos en su cartera de activos financieros.

En el mercado permuta las cosas son distintas, porque el Banco Central no dispone ni bonos ni de dólares para vender en el mercado, bajo alguna regulación previa o a través de los mecanismo de control administrativo de CADIVI. En ese mercado el que desea comprar dólares lleva sus bolívares para adquirir bonos de deuda pública venezolana emitida en bolívares (deuda interna, por ejemplo) los cuales son adquiridos por quien teniendo bonos de deuda venezolana emitidos en dólares desea canjearlos (permuta o swap) por quien habiendo comprado los bonos en bolívares desea ponerse en los emitidos en dólares para luego al venderlos –en el mercado internacional- le son depositados los dólares en su cuenta off shore o en el mercado internacional.

2. Qué interés tenía el gobierno cuando se creó el mercado permuta?

De lo mencionado arriba, permite comprender porque en la creación del dólar permuta el primer interesado el gobierno, apunto la reforma de la Ley de Ilícitos Cambiarios ( otra ley de la cosecha de leyes punitivas sobre la economía) para que el “mercado del dólar permuta” existiera. Y porque era el mayor interesado el gobierno ?; por una razón muy sencilla, a través de ese mecanismo de swap o permuta el gobierno podía colocar deuda pública en dólares y endeudarse sin limitación alguna, que no sea las propias limitaciones del BCV en reservas internacionales.

En todo caso estas limitaciones las establece el mismo gobierno cuando transfiere dólares de las reservas internacionales su propia caja chic aún reservas, FONDEN, donde el administra son control alguna y así modo de entender las finanzas y la que economía, lo cual desde luego augura, sin que tengamos que hacer algún esfuerzo intelectual supremo, un desastre fiscal y financiero porque a él no le cuestan esos dólares un comino y los administra al ritmo que le requiere sus instintos políticos. Recordemos que bonos argentinos y de otros países ”amigos” fueron utilizados en ese mercado entre bancos y otras instituciones financieras para alimentar el mercado permuta.

Al mismo tiempo, el mercado del dólar permuta le generaba enorme espacio para emitir deuda interna en bolívares, bonos que serian profusamente permutados por bonos en dólares, y así quien los comprase, poder obtener la cantidad de dólares demandados y a los precios del mercado. De esta manera se compensan las carencias e ineficiencias (corrupción) de CADIVI. Así el mercado permuta operaria en un carnaval de deuda publica, tanto denominada en dólares, deuda externa, como denominada en bolívares deuda interna.

Se podrá recordar la colocación de deuda y otros instrumentos financieros cosechados en el casino revolucionario, denominada en dólares y adquirida por la gente con bolívares pero a precios mayores que el precio del dólar oficial, pero menor que el precio del dólar paralelo. Le recomiendo al amigo lector que observe el nivel de endeudamiento alcanzado tanto por el gobierno como por PDVSA, deuda pública denominada en dólares y en bolívares, y vera como esa grasa aflojaba esos engranajes del mercado permuta.

Un corralito por el dólar permuta. Cuando la zafra de la deuda publica no se pueden mantener y el BCV no posee divisas para alimentar el fisco, el precio del dólar permuta es indetenible. El BCV no tiene la fuerza monetaria para intervenir y mover el precio del mercado, el Directorio del BCV sabe que se encuentra en medio de una crisis de balanza de pagos, el mismo Presidente recordó la lección previamente aprendida; ni las reservas internacionales quemadas en el mercado cambiario afectarían el precio del dólar permuta. Esconde el Presidente entonces la verdad sobre el dólar permuta, sabe acaso que su precio es causado por su mala administración de las finanzas de su gobierno ? Y que la gente buscar refugiarse de su revolución ? Decidió traernos el corral ?



3. El cuento chino de la inflación por el bono permuta

Como sabemos la presión inflacionaria viene corriendo libremente, no por causa del dólar permuta, y el gobierno los sabe perfectamente, todas sus políticas – si es que se les puede llamar económicas- son inflacionarias; hagamos un arqueo somero.

El descalabro fiscal de un gobierno derrochador y la destrucción del BCV. La caída del ingreso fiscal fue compensado con la emisión de una voluminosa deuda pública, la cual no para de enviar dinero al mercado por parte del BCV; la transferencia desde al BCV de reservas a FONDEN tienen el obtuvo de financiar el gasto publico –leámoslo como déficit fiscal- con dinero “fresco” del BCV; tres reformas de la Ley del BCV acabaron con su independencia y autonomía funcional que le amputo sus objetivos de crear un entorno antiinflacionario desde la política monetaria.

El Estado destructor, empresario e importador. Por el lado de la administración de la intervención en los asuntos económicos, el gobierno convirtió al Estado en empresario, prestador de servicio, importador, distribuidos de todo tipo de vitualla para el consumo; por intermedio del control de cambios y el control de precios, el gobierno estableció severas restricciones a la oferta de bienes tanto producidos en el país como importados. Y finalmente la revolución, y sus secuelas de expropiaciones y demolición de los derechos de propiedad, el Estado (gobierno) ha reducido el aparato productivo privado.

La revolución, la demolición de los derechos de propiedad. El desmantelamiento de los derechos de propiedad que ha convertido al Estado en un opresor económico y al gobierno en un cliente vividor de ese Estado, en conjunto a los factores mencionados ha coadyuvado un intenso proceso descapitalización de la economía privada nacional. El Estado ha sustituido así, mientras disponga de reservas internacionales en el BCV, convirtiéndose en importador y distribuidor de bienes que producían las empresas que la revolución arruino. La corrupción y los severos problemas en la balanza de pagos, junto a un descarrilado proceso de emisión monetaria con sentido fiscal del BCV han conformado en entorno inflacionario explosivo. Es evidente que la inflación no tienen anda que ver con el dólar permuta y a los niveles que este ha alcanzado.

El riego de traer bolívares en el bolsillo en medio de una estampida inflacionaria. El precio del dólar permuta recoge con precisión el nivel de riesgo que implica ahorrar en bolívares, en una entorno institucional y económico que lo deprecia a diario, con tasas de interés negativas, con una presión inflacionaria insoportable, y con un gobierno que convirtió al BCV en su caja chica fiscal, tener bolívares es mantenerse en el flujo de pobreza que va sembrando la revolución. La gente busca a todo evento tener acceso vía permuta al dólar. Está claro que los niveles alcanzado por el dólar permuta es consecuencia de la propia acción del gobierno,



4. Que busca entonces el gobierno con la alharaca del dólar permuta



En el gobierno, no se creen el cuento chino repetidos por ellos mismos sobre la inflación trepidante debido al dólar permuta. Sin embargo, la opinión pública muy sensible al tema del dólar siente parálisis total por las consecuencias de la desaparición del mercado del dólar “caro”. En círculos oficiales, incluidos la misma Asamblea Nacional, la desinformación y el desconocimiento es también un hecho demasiado visible, sin embargo la intencionalidad política de arruinar desde el gran empresario hasta el más pequeño coloca en la agenda de políticas públicas, la administración de mediadas administrativas para acorralar a la gente.

El precio del dólar permuta como excusa para más controles. De allí que la alharaca sobre el permuta es más bien un esquema de opinión oficial para terminar de establecer los controles sobre los reales de la gente y de las instituciones financieras. Solo hay que revisar las providencias de Min Finanzas, SUDEBAN, SENIAT, y el enjambre de leyes intervencionistas y el deterioro de los derechos de propiedad, y un estado de derecho económico vuelto añicos para comprender que lo del permuta para el gobierno es una “oportunidad” para apretar esos controles.

Entonces, hay razones muy claras para pensar que la alharaca montada por el gobierno y el Presidente sobre el dólar permuta es una cortina de humo para extender los controles sobre los activos financieros de los venezolanos y de sus empresas.

Como operaran los nuevos controles. El control ahora se establecería a través de de los sistemas del SENIAT y SUDEBAN, toda transacción financiera entre empresas y publico estaría sometida a escrutinio "socialista", dado que las operaciones financieras para adquirir el "dólar permuta" implican transferencias cruzadas entre cuentas de quienes reciben compran divisas a través de una institución financiera (casa de bolsa, de corretaje, banco etc.), la cual debe ejecutar la permuta de los bonos venezolanos denominados en Bs y $ (swap) para transferir la suma de dólares que implica esa transacción, y que es off shore!; y que además se encuentra fuera del rango soberano del BCV.

Esas peculiaridades del "mercado permuta" que no es un mercado cambiario hacen su regulación imposible. Por ello las nuevas regulaciones estarían dirigidas al control de transacciones en bolívares dentro de la banca y las instituciones financieras locales. En otras palabras, la alharaca del gobierno por dólar permuta, está dirigida a apretar tuercas en los controles en los reales de la gente.

Que es entonces lo que hay que hacer?. Por lo demás es tan cierto en la economía y en la praxis económica universal que hay solo una manera para estabilizar los precios de la moneda y otras divisas en el mercado interno: dejar que operen los mercados y disponer instituciones monetarias –bancos centrales- fuertes e independientes que puedan mantener la inflación a raya y en consecuencia promover una tasa de cambio estable. En estas condiciones las intervenciones en el mercado monetario del banco central estarían dirigidas a calmar los mercados cuando factores externos o internos perturben el proceso de formación de precios. Un mercado negro, rojo rojito. Sin embargo, las oportunidades parecen haberse acabado, el gobierno enfrenta una crisis de balanza de pagos y fiscal que llegaron juntas como los dos lados de una misma moneda, lo cual nos lleva un entorno económico frágil, de mas pobreza, de cierre de empresas, de hiperinflación al borde de los tres dígitos, aparte de la escasez de rubros primarios, y hasta a un mercado negro por el dólar, que por lo visto es la “alternativa” cambiaria que el gobierno estaría dejando con su revolución, un mercado negro rojo rojito.

En la agenda del gobierno y su revolución, su objetivo es el control total de la riqueza de la gente, de sus propiedades, y el empobrecimiento por razón política, porque ese proceso condiciona las libertades, las acaba, a cambio de la creación de un sistema de dominación que permita la durabilidad política y los privilegios de la “casta” política dominante. Nada que no hayamos visto antes en la historia, y no muy lejos, el “mar de la felicidad” del Presidente: Cuba.


Economist, Ph.D (London)
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