¿Se consolida "La Revolución"? de Francisco Alarcón

Aunque parezca un hecho imperceptible y circunstancial, constituye algo muy veraz; en Venezuela se consolida “la Revolución” ante la mirada impávida de sus habitantes. En once años no ha retoñado una oposición fuerte, ni una disidencia organizada. Todo indica que estamos transitando una especie de metamorfosis de lo que será la “nueva Venezuela socialista” que no distará mucho de lo que es Cuba. El símil aunque ya bastante trajinado es la verdad que no parece detenerse con ruegos, ni mensajes plañideros a través de la red de Internet.

Lo que no se creía ocurriría pues ocurrió, lo que no sucedió nunca fue la famosa percepción de que Venezuela no era Cuba y que las circunstancias eran otras. Ni los “marines” nos salvaron ni aparecieron los redentores esperados. Tras once años desconocemos cada día más el país donde nacimos y que en otras oportunidades dio muestras de valor y entrega frente avatares parecidos. Entre los venezolanos hay muchos flojos y correveidiles, les gustan los dineros fáciles y apropiarse de los ajeno, y para ellos este” proceso” es un paraíso. Esto lo descubrió el oficialismo tempranamente y ha logrado arraigarse en el poder. Antes fue un reducto reducido, hoy es un antro de corrupción donde conviven las otrora corrientes políticas con los llamados comunistas. No importa que se pierda todo si tienen los dólares a buen resguardo, aquí son “socialistas,” allende de nuestras fronteras se identifican con el capitalismo expoliador y sus vicios. Así es la doble cara del venezolano, por aquí robando y a “Dios” rogando.

De este letargo nos costará salir, sólo medidas aisladas acometen algunos de nuestros paisanos, los demás hasta se acostumbraron a vivir de la “revolución” y se conforman con mandar mensajes desde los teclado de sus computadoras. El miedo es grande compadre y mientras haya donde “conseguir” habrá a quienes no le “interese” la política y se declaren niní. Cuando todo se haya revertido en la patria de Bolívar y no existan vestigios de lo que fue, estaremos muy distantes de redimirla, por ello, no vislumbramos ningún futuro halagüeño ni posibilidad de salir del trance, las elecciones constituyen la golosina que ofrece el régimen cada cierto tiempo para que los incautos se distraigan, mientras ellos se apuntalan cada vez más en el poder y engorda la masa de los llamados niní.

Al otro lado está la llamada Mesa de la Unidad, que ciertamente lo es para los intereses encontrados que existen en el intricado camino de la política, pero ella no es suficiente para empezar a construir nada, figuras añejas que poco se ocupan del acontecer político, su misión únicamente pareciera ser decir que la oposición tiene grandes posibilidades de alcanzar diputaciones en los próximos comicios. Eso y más nada les atañe, se concretan a las apariciones esporádicas para dar muestras de existencia. Hete aquí precisamente que esta entelequia trasmita resignación y no entusiasmo para salir a votar en las futuras elecciones. El otro gran problema es que no tienen algo que ofrecer más allá de las elecciones, cuestión que trae confusión entre la sociedad civil. De organismos como la MUD está llena nuestra reciente historia y el final lo conocen todos, puesto que no lograron resolver los problemas ni capitalizar el descontento.
La tropa oficialista no es un ejemplo de virtudes, ni siquiera se aproxima a una organización sería, funcionan al toque de la diana y de sus bolsillos, dedicados al turismo interno cual le pueda ofrecer el régimen siendo una militancia incierta. Sin embargo, los recursos crematísticos todavía los hay como para subsidiar la comida, abaratando los precios de los alimentos en los “Abastos Bicentenario”. Con estas estrategias efectistas se mantendrán, mientras la providencia los ayude como lo hizo con la luz.

Por estas sencillas razones, miramos un panorama sombrío al corto plazo, ante la ausencia de un liderazgo serio de la oposición, cuando únicamente quien asume todo el peso institucional del país decente es la Iglesia venezolana. Ojala en el tiempo que queda de aquí a las elecciones, la Mesa de la Unidad sepa actuar y no radicarse en apariciones espasmódicas, ojalá el componente niní también interprete a cabalidad la realidad del país y no se deje guiar solamente por los halagos utilitarios del régimen, de no ser así, se robustecerá la “revolución” y habremos perdido todos.

Este conjunto borroso de Teódulo López Meléndez

El hombre venezolano sigue marcado por su “realidad personal” con convicciones pasadas aún sin comprender las formas emergentes. La existencia de otros como él aún le sigue pareciendo un ensamblado extraño y el desconocimiento de su poder le lleva a caer en el divertimento de un luego político a todas luces absurdo. Ahora deberá sumarse a la novedad de una pluralidad emergente con un sistema de redes que se moverán horizontal y verticalmente, uno donde se hará, por fuerza, ciudadano y en el cual deberá ejercer una democracia en proceso de invención. Ya no habrá mundos autárquicos como los que describe Fossaert, volcados hacia adentro, apenas transformados por un leve influjo gatopardiano.

La situación venezolana no admite lecturas lineales o simplistas. Esto de Venezuela es lo que podríamos denominar un “conjunto borroso”, uno donde habría que hacer un abordaje analítico con conceptos como caos y fractales. La razón lógica siempre conduce a los mismos resultados y en nuestro caso esa parece ser la consabida frase de “no hay salida”. Es necesario plantearle al país que existe una “virtualidad real” en la cual cambia el concepto de poder y las experiencias engendran nuevas realidades.

Hemos perdido la capacidad de multiplicar los enfoques y actuamos desde una mirada tradicional que preside a los dirigentes como el cuento de la zanahoria delante. La zanahoria la porta el régimen y el burro sigue mansamente detrás. Hay que recurrir a una dinámica no lineal, a la invocación de análisis capaz de partir de una dinámica caótica, hay que fomentar un sistema organizativo autógeno. No estamos ante una sucesión lineal de causas y efectos. Desde este punto de vista podríamos reproducir el viejo cuento del vaso medio lleno o medio vacío para asegurarle a los venezolanos que esto no es un desorden sino la génesis de un nuevo orden.

La posibilidad está, pues, en trastocar esta forma de pensar, de torcerle el brazo, de reventar el lenguaje habitual. Mientras sigamos en las lecturas lineales sólo florecerá el “humor” que esconde, las conclusiones de la imposibilidad y la visión del poder desde un ángulo trasnochado. Entiendo que romper un paradigma es en sí muy difícil. Entiendo que enseñarle a un país a pensar es tarea nada fácil, pero las burbujas que envuelven a una república a veces son frágiles y se pueden pinchar con el verbo repetido.

La inutilidad de los viejos paradigmas queda de manifiesto cuando el hombre comienza a sospechar que ya no le sirven exitosamente a la solución del conflicto o de los problemas. Está claro que la revocatoria de los anteriores requiere de un esfuerzo sostenido pues se deben revalorar los datos y los supuestos.

La posibilidad pasa por la creación de articulaciones, es decir, mediante un despliegue de la sociedad sometida a un proceso de imaginación que cambie las significaciones produciendo así la alteración que conlleve a un cambio sociohistórico (acción). He allí la necesidad de un nuevo lenguaje, la creación de nuevos paradigmas que siguen pasando por lo social y por la psiquis. Partimos, necesariamente, de la convicción de que las cosas como están no funcionan y deben ser cambiadas (psiquis) y para ello debe ofrecerse otro tipo de sentido. La segunda (social) es hacer notar que la persona puede lograrlo sin tener un poder explícito (control de massmedia, un partido, o cualquier otra de las instituciones que tradicionalmente han sido depositarias del poder). Hay que insinuar una alteración de lo procedimental instituido. Se trata de producir un desplazamiento de la aceptación pasiva hacia un campo de creación sustitutiva. Se requiere la aparición de una persona con su concepción del Ser en la política, uno que se decide a hacer y a instituir. El asunto radica en que domesticar al venezolano –gobierno de Chávez- no es posible. El planteamiento correcto es inducir que la vida humana no es repetición, y muchos menos de los enclaves políticos, y encontrar de nuevo en la reflexión y en la deliberación un nuevo sentido. No estamos hablando de una “revelación” súbita sino de la creación de un nuevo imaginario social. Así, sin llenarse de ideas y pensamiento sobre el futuro por hacer no será posible cambiar lo existente. Este gobierno venezolano pone en duda todos los días su razón de ser y ello es condición a nuestro alcance para edificar el nuevo paradigma. La posibilidad instituyente está oculta en el colectivo anónimo. De esta manera hay que olvidar la terminología clásica. El máximo valor no es un Poder Constituyente. Lo es un Poder Instituyente, lo que no quiere decir que no se institucionalice lo instituyente, para luego ser cuestionado por la nueva emersión de lo instituyente. La democracia es, pues, cambio continuo. Todo proceso de este tipo transcurre –es obvio- en una circunstancia histórica concreta. En la nuestra, en la de los venezolanos de hoy, no podemos temer a lo incierto del futuro La democracia del siglo XXI que concibo es, entonces, una permanente puesta al día. La sociedad venezolana actual está en fase negativa. La protesta es una simple pérdida de paciencia y la lectura de columnistas que insultan al gobierno un simple ejercicio de catarsis.

teodulolopezm@yahoo.com

Caricatura de Hoy Notitarde


45 días de operaciones alcanzarán los dólares


Ecoanalítica prevé altos niveles de desabastecimiento y problemas operativos. El Gobierno conminó a los bancos a vender sus bonos en divisas a través del sistema y de acuerdo con el presidente del Banco Central, Nelson Merentes, se trata de 2 mil millones de dólares que a un ritmo de 44 millones diarios cubrirían unos 45 días de operaciones.

Los bonos de la banca privada alimentan al Sitme
La alcabala
La demanda diaria de divisas a través del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda extranjera (Sitme) crece a paso firme y de un volumen de tan solo 4,9 millones el pasado 9 de junio se ha ubicado en 44,22 millones al cierre del 25 de junio. Empresas y particulares adquieren dólares a través del Sistema que administra el Banco Central comprando con bolívares bonos en divisas que luego revenden en el exterior, el problema es que la oferta de bonos es limitada. El Gobierno conminó a los bancos a vender sus bonos en divisas a través del sistema y de acuerdo con el presidente del Banco Central, Nelson Merentes, se trata de 2 mil millones de dólares que a un ritmo de 44 millones diarios cubrirían unos 45 días de operaciones. Una vez agotados los bonos de la banca el Gobierno tendría que emitir nuevos bonos, incrementando la deuda en divisas de la República, permitir que Pdvsa venda dólares a través del Sistema o recurrir a las reservas internacionales. La deuda en dólares del país registra un salto de 119% desde 28 mil 138 millones en 2004 hasta 61 mil 626 millones en 2009, por lo tanto, el ministro de Finanzas, Jorge Giordani, quiere disminuir las emisiones de papeles. La posibilidad de recurrir a las reservas internacionales no es clara. Por los traspasos al Fonden y los desembolsos para cubrir las autorizaciones de Cadivi, el tanque de divisas del Banco Central de Venezuela acumula un descenso de 29,7% en el año. Para que Pdvsa venda dólares a través del SITME se requiere, además de una reforma legal, que el Ejecutivo acepte recibir una cantidad inferior de divisas en una serie de fondos que maneja directamente como el Fonden. En un reporte sobre el SITME Ecoanalítica afirma que "el éxito del nuevo sistema está supeditado a la inclusión de Pdvsa en el esquema de reparto". Tres etapas Ecoanalítica considera que durante los próximos tres o seis meses el SITME "funcionará con retrasos y fuertes problemas operativos, dada su complejidad" y prevé "altísimos niveles de desabastecimiento e importantes problemas logísticos para el sector privado". Una vez superado este período comenzará una segunda etapa donde "mejora la operatividad, viene algo de flexibilidad para repatriación de ganancias de empresas nacionales, se incorporan al Sistema Pdvsa y Fonden". En la tercera etapa Ecoanalítica pronostica "cero barreras para que operen personas naturales y jurídicas, eliminación de las bandas, principalmente el mercado es abastecido por Pdvsa, Cadivi queda para sectores prioritarios". "Nuestra recomendación para las empresas es que participen en el nuevo sistema, independientemente de la evolución de su relación con Cadivi. Igual sugerencia hacemos a las personas naturales, dada la evolución de las tasas de interés, el endeudamiento en bolívares sigue siendo una opción válida", dice Ecoanalítica. El cerco El SITME solo permite que los particulares compren dólares para viajes, el envío de remesas y el pago de estudios en el exterior; es decir, si una persona vende su apartamento o el carro no podrá cambiar a divisas estos bolívares, obligatoriamente tendrá que dejar su capital en Venezuela. Esta opción no es nada atractiva. En los últimos doce meses los precios registran un salto promedio de 31% y lo máximo que paga la banca a los depositantes es una tasa anual de 15%, la Bolsa de Valores de Caracas no presenta opciones atractivas en una economía donde el sector privado se desdibuja e instrumentos de inversión como los mutuos han sido eliminados por las autoridades. Lo previsible es que aumente el consumo ante el poco incentivo para el ahorro.

El Universal

COLOMBIA HOY Y MAÑANA de Juan Páez Ávila

Las últimas elecciones realizadas en América Latina revelan una tendencia no sólo a la defensa de la democracia representativa, sino también una clara inclinación hacia la aprobación de políticas de centro, para no hablar de derecha democrática, que respeta la alternabilidad en el poder, la independencia de los poderes públicos y busca el progreso a través de importantes inversiones económicas del capital nacional e internacional.
El triunfo de Juan Manuel Santos, conocido o aceptado antes de que se escrutaran los votos de la segunda vuelta, ratifican un presente de seguridad democrática y abre una perspectiva de mayor firmeza en el combate a la guerrilla, el narcotráfico y el paramilitarismo, y de posible desarrollo económico sostenido en los próximos años en Colombia. El gobierno de Santos actuará con tanta o mayor consistencia que el de Uribe, contra el terrorismo y el tráfico de estupefacientes, casi como un mandato de los colombianos que con su votación ratifican la gestión del actual Presidente, a lo cual hay que agregarle la política de unidad nacional levantada como bandera del candidato victorioso.
La política de seguridad democrática se fortaleció con el rescate de 4 militares, un general, dos coroneles y un sargento que habían sido secuestrados por las FARC hacía aproximadamente 12 años, y la política de unidad nacional aumentará la confianza en el futuro de la economía de Colombia, que actualmente registra un crecimiento superior al 5% del producto interno bruto (PIB) y control de la inflación, que estimularán la inversión nacional e internacional, que a su vez generará un mejor empleo y un mayor bienestar de la población.
Ante esa incuestionable realidad el Presidente Electo, Juan Manuel Santos, ha invitado a sus vecinos Venezuela y Ecuador a reestablecer sus relaciones comerciales y diplomáticas en un marco de mutuo respeto e interés económico. Y aunque la respuesta ha sido favorable de los Presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez, y hasta es posible que se inicien conversaciones oficiales, mientras no se aclare y se resuelva la supuesta presencia en territorio venezolano de campamentos de las FARC, según denuncia hecha por el todavía Presidente Uribe Vélez, ningún pronunciamiento diplomático, por muy contundente y habilidoso que se haga de parte y parte, alejará los peligros latentes de nuevas tensiones que, si no se controlan, podrían ir más de los micrófonos de radio y TV.
La fortaleza de Santos, apoyada por la inmensa mayoría de los colombianos y los Estados Unidos, debería llamar a la reflexión al Presidente Chávez, para no continuar dividiendo el país entre ¨revolucionarios¨ y ¨escuálidos¨, aunque tenga el respaldo de la Cuba de Fidel Castro, ya moribundo, y sin muchas garantías de que lo haga su hermano Raúl Castro.
Hugo Chávez tendrá que enfrentar a un nuevo jefe de Estado inclinado a tender puentes, tal como lo ha expresado en varias de sus intervenciones públicas como Presidente Electo, pero también capaz de endurecer sus políticas a extremos ya conocidos, nada tolerantes a las amenazas, dobles juegos e insultos de sus adversarios. Cualquier error de cálculo puede ser peligroso para las buenas relaciones y la paz en la región.
Frente a un Jefe de Estado de las características de Juan Manuel Santos, el Comandante Chávez, que cada día pierde más respaldo de los venezolanos y de la democracia internacional, deberá medir sus pasos con respecto al respaldo a las FARC e incluso a sus planes de extender su proyecto político al país vecino. En interés de todos, venezolanos y colombianos, el momento político es de cooperación y convivencia entre los dos gobiernos y las dos naciones.