PEOR que en Cuba de Francisco Alarcón

Mientras en Cuba pareciera que Raúl Castro busca salidas y mediaciones para suavizar la dictadura y abrirse caminos hacia los mercados internacionales. Aquí en Venezuela ocurre todo lo contrario, importando a los “viejos talentos” de la ínsula para comenzar lo que allá van desechando, pronto seremos el exilio cubano, la patria del G2 y de cuanto badulaque se le ocurra que el marxismo florece como idea vigente. Aunque los comunistas cubanos todavía exhiban con cotidiana frecuencia a su vieja vedette de la “revolución” en su mostrador añoso como un “venerable”, sin tener ya ninguna influencia en la vida del país al cual esclavizó, Venezuela se hunde, hace agua por todos lados, las penurias están cada vez más presentes, advirtiendo como se perdieron millares de toneladas de alimentos, entretanto, los supermercados o “abastos” están desabastecidos y lo que se consigue está con los precios por las nubes. Es la dialéctica de los camaradas venezolanos que ahora dictan clases de contabilidad de costos, de la formación de los precios en el mercado y cómo el capitalismo se “roba” más de la mitad en el proceso productivo; están en la etapa de la plusvalía, del plus trabajo con grandes añoranza a la teoría económica de Nikitin —si acaso se la han leído completa— ávidos de marxismo pletórico como quien tiene la primera novia y descubre que las mujeres son para amarlas. Es el “socialismo” de los camaradas engañados, porque en las altas esferas las prácticas son otras, basadas en la mayor explotación y sustracción de los dineros públicos.



La locura es generalizada, se meten con el cardenal Urosa, oblicuamente critican a la Iglesia sin tener ninguna moral ni para reprochar al peor de los bandidos, diariamente nos clavan horas de transmisiones por los medios de comunicación donde se ventilan los grandes “escándalos” de la oligarquía que, al final resultan puras mentiras. También enaltecen el dinero mal gastado apoyando el trajín de los robos.



Mientras Cuba la otrora isla paraíso tropical, donde el amor de Carmela mataba, como se oía en los acordes de la “Sonora matancera” examina tras cincuenta años de dictadura mejorar en algo a su pueblo, quitándose esa cruz de encima que ya no la soportan ni los mismos camaradas. Por primera vez se ve un resultado con relación a la expatriación de algunos presos políticos, es probable que esto sea un comienzo a ciertas flexibilidades. A lo mejor Raúl Castro piensa distinto a su hermano aunque sean de la misma estirpe “revolucionaria”. Probablemente así como le gustan las peleas de gallos y las galleras, también le gustaría volver a ver, antes de morirse, algo de lo que fuera la Cuba en sus tiempos de joven. ¿Por qué no? Hasta las dictaduras cansan a pesar de formar parte de la nomenklatura, eso de vivir aislados y comiendo de las mentiras consume las esperanzas al peor malvado. Sumidos en un mundo que dejó de existir hace mucho tiempo y presentándose como la vanguardia ideológica de algo que nunca se concretó, y que quedó en el campo de los sofismas, ciertamente debe cansar. Vegetando del petróleo que le regala Venezuela y notando que las expectativas económicas nuestras van de mal en peor, debe tener bastante preocupado a Raúl Castro. Su hermano ya no aporta nada ni cuenta en la realidad cubana es como si no existiera, y hay que seguir hacia delante afrontando la autenticidad que nunca estuvo del lado del comunismo. Seguramente la figura arbitrante en la isla será la Iglesia con quien se ve cierta disposición a conversar. Hay algo que cambia en Cuba, en sus inciertas condiciones que no le permite vivir, empero en Venezuela estamos cada vez peor, quisieran los comunistas nuestros ser los herederos de esa revolución rupestre y maligna.



Pronto quizás se dejarán las “chivas” para emular a los viejos piojosos revolucionarios, y seguirán copiando al arcaico patriarca cubano forjador de las conspiraciones y atentados, nada nuevo se les ocurrirá porque todo fue concebido por él y todos sus argumentos y “patrañas” las conocemos. Pues, así son las cosas, aquí estamos peor que en Cuba, aunque la providencia le haya dado todas las riquezas del universo al gobierno “revolucionario” quien no las compartió sino se las engulló para su propia desventura y quiere convertir a Venezuela en algo peor que la isla caribeña, la revolución que nunca constó

LAS COMUNAS ELECTORALES de Juan Páez Ávila

Agotado Barrio Adentro como un instrumento, inventado en Miraflores con asesoramiento cubano, para llevarle algunos beneficios a los sectores más depauperados de la población, que generalmente sufragan por quienes les resuelven o les prometen resolver sus problemas, de hambre y miseria que les ocasiona el desempleo, el Comandante Presidente le ordenó a la Asamblea Nacional aprobar una Ley sobre las Comunas, antes Consejos Comunales, para tratar de remontar las encuestas que colocan a su administración pública al nivel de PDVAL y sus containers podridos en puertos y depósitos en diferentes dependencias oficiales.
Las comunas, como las desaparecidas cooperativas, impuestas desde arriba, aunque den la sensación de que el pueblo participa y será protagónico de una revolución social o comunista, no sobrevivirán al 2012, si es que los precios del petróleo experimentan una espiral inflacionaria y superan los 100 dólares por barril. De lo contrario serán otro fracaso más, desde el punto de vista del mejoramiento de la calidad de vida de los más pobres, o del empoderamiento de los mismos hacia el socialismo del siglo XXI. Lo que no es descartable, a la luz de la experiencia pasada, es que el reparto de dinero desde el gobierno central, le dé oxigeno a algunos candidatos oficiales a diputados, y hasta al propio Hugo Chávez como aspirante a la reelección indefinida como Presidente.
Pero como algunos economistas sostienen que ni siquiera con mejores precios del petróleo se recuperará el aparato productivo, porque el reparto de los ingresos petroleros no crea riqueza ni empleo seguro, es posible que los comuneros se coman lo que les enviarán desde Miraflores y continúen soportando sus carencias, hasta que la realidad los convenza de que no son protagonistas de ninguna revolución, sino objetos de manipulación electoral.
El principal soporte de nuestra hipótesis acerca del fracaso de los comunas aprobadas en Miraflores y en la Asamblea Nacional, y no creadas por los sectores interesados en el trueque y en cero ganancias por su trabajo productivo, es que esos sectores no existen en nuestra sociedad, y menos entre los pobres que lo que buscan es progreso y bienestar personal y familiar. De allí el éxito de las cooperativas del Estado Lara y otros estados, creadas por sus propios productores y consumidores, para beneficio de todos.
El dinero que el gobierno pueda gastar en los próximos tres meses, en las comunas, tratando de desplazar a la Alternativa Democrática del primer lugar de las encuestas y del sentimiento de la mayoría de los venezolanos que pide un cambio de rumbo, le demostrará a Hugo Chávez y sobre todo a los chavistas que todavía creen en el discurso del Comandante, que se puede engañar a mucha gente por un tiempo determinado, pero que después de 11 años de mentiras y verdades a medias, de alimentos podridos y enriquecimiento ilícito de unos pocos burócratas corrompidos, los electores más conscientes sufragarán por una Asamblea Nacional plural e independiente del Ejecutivo.
Como ha sucedido en la mayoría de nuestros países latinoamericanos, de cuyas mayorías paupérrimas se han querido aprovechar algunos gobernantes demagogos y antidemocráticos, manipulando a los más incautos, al ser descubiertos en sus planes personalistas y militaristas, han pretendido mantenerse en el poder por el fraude y la violencia, pero han sido derrotado por los votos o por el derrocamiento.
En Venezuela hemos escogido el camino electoral y pacífico, pero nadie puede vislumbrar cual será el desenlace final, si Hugo Chávez, para prolongarse en el poder, apela a la fuerza para consumar un fraude. De eso también hay ejemplos en América Latina. Pinochet y Pérez Jiménez trataron de desconocer los resultados de unas elecciones. Fujimori lo logró por pocos meses. Los resultados para todos, son conocidos. Ni sus más cercanos seguidores, que días antes les juraban absoluta lealtad, obedecieron sus órdenes. Los venezolanos, como lo afirmó recientemente el Episcopado de la Iglesia Católica, queremos vivir en paz y en libertad.