Caracas muere, ¡muere Caracas! de Francisco Alarcón

Caracas siempre fue el fiel reflejo del país con grandes pretensiones de ser una urbe de buena expectativa, y seductora para el turismo. Así lo preservaron todos los gobiernos democráticos; así la reconstruyó de todas las miserias después del terremoto de 1812, el “Ilustre Americano” Guzmán Blanco. Creándole acueductos, cementerios, vialidad, teatros y mucho ornamento. Ciertamente su autocracia la favoreció en ese aspecto.


En nuestros días, ocurre todo lo contrario, la anarquía acabó con la ciudad capital de Venezuela, tristemente nos cuesta reconocerlo a quienes nacimos y nos levantamos en ella. La inseguridad se apoderó de todos sus espacios y ahora con la poca iluminación pareciera una ciudad en guerra y con toque de queda. Los robos y asesinatos ya son cuestiones que forman parte de la cotidianidad, los motorizados cunden sus calles y no sabemos distinguir entre quienes son los trabajadores y quiénes son los malandrines. Infaliblemente, prevalecen los últimos cuando vemos que la mayoría de los atracos y ajustes de cuentas son éstos quienes los cometen. El tráfico es infernal no se respetan ni las reglas de tránsito, empezando por el desacato a las señales de circulación y vulnerando las normas de convivencia. A los peatones no les dan paso en la calle, ni siquiera existe la cortesía con las mujeres embarazadas, las aceras también son usadas como vías de salida por los motorizados y nada de extraño tiene ser atropellado en una de ellas. Entrar y salir de un banco es de peligro mortal siempre hay alguien esperándote en sus puertas no precisamente para protegerte.

El oficialismo ha creado abundantes parafernalias para la administración de la ciudad, pero la inseguridad nunca la han controlado, nadie cumple con sus obligaciones ni saben de trabajos comunitarios. La Alcaldía de Caracas es una sucursal o seccional del partido de gobierno el PSUV, y ninguno tiene idea de cómo se gerencia estas cosas. La no recolección de la basura está a punto de hacer crisis desatándose una epidemia, luego dirán que fueron los desechos dejados por la cuarta república. Bueno, Caracas pereció no sólo en el olvido sino en la mala fe y despropósitos de la “revolución”, revolución es destrucción para el oficialismo, y jalar hacia abajo todo lo que se ve bueno y funcionando, acabando con los sitios decentes y prósperos. Salir de noche es una locura por la inseguridad, mirando como prolifera el crimen ante la ausencia de policías que son usados como escoltas y vigilantes de los funcionarios del régimen. Así que, le recomendamos a quienes piensen venir del interior o exterior que reflexionen profundamente de cómo deben estar preparados para su estancia. Breves encargos les haremos, cómprense su chaleco anti-balas y casco, es primordial, si viajan en un automóvil y ven motorizados sospechosos a sus alrededores deben tirarse al suelo inmediatamente, procuren no asomar las narices después de la 6 de la tarde y por último como la morgue se la pasa congestionada y los interfectos le causan largas molestias a sus enterradores, deben traer sus papeles en regla incluyendo una partida de defunción pro-forma. Lamentablemente no les podemos decir ¡Salud! sino adelantarles nuestro más profundo dolor a los familiares y amigos en caso de alcanzarles la muerte.

Lo más asombroso es que la ciudad capital se va descontextualizando, con los cambios de nombres introducidos por la “revolución” como lo es el archiconocido Calvario hoy trocada su identidad por una designación de poca membrecía para los caraqueños. Los rostros funestos se hacen presentes hasta en los grafitis pagados por el oficialismo. Caracas dejó de ser Caracas, otrora capital inspiración de pintores, poetas y escritores. Su urbanismo cada vez más abigarrado la desdibuja de nuestras mentes y para las nuevas generación debe ser borrascosa, tanto así, viendo como la amabilidad proverbial del citadino ha desparecido y fue sustituida por las impertinencias de los maleantes, que a diario hacen de las suyas en este noble y singular espacio que una vez fuera el “Hato San Francisco,” y aposento de los Tarmas y otras tribus aborígenes, quienes disfrutaron de su fecunda naturaleza. Hoy muere en un llanto, en un solo dolor producto de la inseguridad con más difuntos que vivos regodeándose en sus espacios libres e inseguros. Caracas es otra, evidentemente diferente a la que conocimos y en este momento se desvanece tras su fundación entre julio y agosto de 1567.

NO A LA GUERRA de Juan Páez Ávila

Aunque en pocos días se han alejados los vientos de guerra y todo parece reducirse a un nuevo enfrentamiento efectista a través de los medios de comunicación social, no resulta ocioso recordar que en la época de la guerra electrónica son conocidas las consecuencias catastróficas que sufrió el 5º Ejército del mundo y las que todavía sufre el pueblo de Irak El Presidente Sadam Hussein no pudo hacer que despegara un solo avión MIG200 de sus múltiples bases aérea, porque todos vimos por televisión cómo fueron destruidas en una madrugada.
. La denuncia del gobierno de Álvaro Uribe en la OEA acerca de la presencia de comandantes de las FARC y del ELN en territorio venezolano, que llevó al Presidente Chávez a romper relaciones con Colombia, han revivido los peligros de un conflicto armado con Colombia, que no sólo han producido alarma y preocupación en los círculos políticos y económicos de ambas naciones, sino también el rechazo mayoritario de la población de nuestros países. Y aunque el gobierno de Bogotá haya firmado un acuerdo para que los Estados Unidos usen 7 bases aéreas colombianas para combatir el narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares, y el Presidente Chávez lo interprete como una amenaza o parte de un plan disuasivo contra su proyecto político de extender la revolución bolivariana al país vecino y otras naciones del subcontinente, afortunadamente las últimas declaraciones de ambos gobernantes pueden ser un indicador de que la sangre no llegará al río
Venezuela y Colombia tienen gobiernos distintos, diametralmente opuestos, porque los pueblos de ambas naciones los han electo mediante el voto, y entre ambas naciones han existido relaciones económicas de mutuo beneficio y de gran hermandad entre los habitantes de la frontera e incluso de toda la extensión de nuestros territorios. . Tenemos que admitir como sociedad civilizada y democrática que los problemas de Colombia los resuelven los colombianos, como los nuestros le buscamos solución los venezolanos. Colombia tiene derecho a la aliarse con los Estados Unidos para defenderse de la guerrilla y del narcotráfico, y Venezuela tiene derecho a rechazar cualquier amenaza de intervención en nuestros asuntos por parte del ejército norteamericano o de cualquier otra potencia extranjera. Y aunque es evidente que el discurso y el manejo de una chequera petrolera por parte del Presidente Chávez se han convertido en un instrumento de intervención indebida en algunos países de América Latina, su presencia en Miraflores sólo la podemos decidir los venezolanos.
Pero la solución definitiva de la confrontación de los gobernantes actuales de Colombia y Venezuela, no se ha logrado. Mientras no se ponga fin a la presencia de la guerrilla colombiana en nuestro país, los peligros de un enfrentamiento militar entre Colombia y sus vecinos, donde es evidente que buscan refugio los principales jefes de las FARC, estarán presentes. La propuesta del gobierno venezolano que llevará a la reunión de UNASUR, de buscar la paz en Colombia entre las FARC y el ELN con el gobierno de esa nación, ha sido rechazada por el Presidente Álvaro Uribe, quien la calificó de una ¨trampita¨ para proporcionarle oxígeno a la guerrilla, a cuyos jefes le tienen una ¨horca en el cuello¨.
De allí que habrá que esperar por la asunción a la Presidencia de Colombia, de Juan Manuel Santos, quien ha demostrado ser experto en poner trampas polítco-militares para rescatar rehenes y bombardear campamentos guerrilleros, incluso fuera de las fronteras de su país, y en ningún momento ha sido proclive a suministrarle oxígeno al terrorismo ni al narcotráfico. También habrá que esperar que hable y comience a actuar con jefe de Estado