RETORNAR A LA CAN de Juan Páez Ávila

En una época en la que la mayoría de los países han decidido agruparse en grandes bloques de naciones para ampliar sus mercados y garantizar el impulso a su desarrollo económico, a Hugo Chávez se le ocurrió retirarse de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en protesta porque Colombia trataba de firmar un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, lo que tratan de lograr casi todos los países que conocen las dimensiones del mercado norteamericano. Chávez creyó que podría ingresar a MERCOSUR sin mayores dificultades, apoyado en la abundancia de petrodólares, pero se le atravesó el Senado de un pequeño país como Paraguay, que le responde que no califica para ser miembro de ese organismo multilateral, porque no cumple con el requisito de representar a un gobierno democrático. Por antidemocrático no puede ingresar a MERCOSUR y por supuestamente antiimperialista se sale de la CAN y no le queda más alternativa que venderle más de 1 millón de barriles diarios, al Imperio. Acorralado y abandonado por sus amigos que se lo han chuleado a más no poder, se vio obligado a negociar con el derechista y pronorteamericano Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos-
Después de restablecidas la relaciones diplomáticas, políticas y económicas entre los gobiernos de Venezuela y Colombia, como indicador de que países vecinos y de economía complementaria tienen que colocar por encima de intereses de grupo o personales, los intereses de la mayoría de sus pobladores, que durante siglos han preservado relaciones de todo tipo, el retorno de Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones debe ser ponderado y consultado, si ello es posible, por el Comandante Presidente Hugo Chávez.
Los millones de venezolanos y colombianos afectados por el rompimiento de relaciones decretado y ejecutado por Chávez, como respuesta a la denuncia que hizo el gobierno del ex –Presidente Álvaro Uribe en la OEA, acerca de la presencia de varios comandantes guerrilleros en nuestro territorio, después que han sido restablecidas con el nievo mandatario del país vecino, Juan Manuel Santos, requieren tal como diversos sectores de la vida económica y política de Venezuela han comenzado a plantear, la necesidad y conveniencia del retorno de nuestro país a la CAN.
Si las declaraciones del Comandante Chávez expresando que las relaciones entre ambos países deben restablecerse con bases firmes y con objetivos de mediano y largo plazo, deberían conducir a engranar los próximos pasos encargados a varias comisiones binacionales para la normalización de dichas relaciones, y atender no sólo al interés nacional de retornar a la CAN, sino también al llamado que hiciera hace algunos años su colega y amigo Evo Morales, Presidente de Bolivia, para fortalecer la unidad y el comercio entre sus integrantes. Incluso llegó a expresar que el retorno de Venezuela les permitiría formar un frente de tres países con políticas comunes, Bolivia, Ecuador y Venezuela, ante Colombia y Perú, pero Chávez no le prestó atención porque consideraba que su revolución del socialismo del siglo XXI, la que Fidel Castro identifica como el comunismo, la impondría en el subcontinente americano.
Y aunque esos delirios de imponerla a través de la ALBA, parece que han sido disipados por la realidad latinoamericana y mundial, hoy sigue privando el interés de Venezuela para consolidar la fraternidad con sus vecinos y ampliar sus mercados, hasta para comprar alimentos que lleguen rápido por tierra y no se pudran en los puertos como sucedió con los miles de toneladas que Pdeval adquirió, a precios más elevados y en graves condiciones de descomposición, que todavía la putrefacción inunda gran parte del país. El retorno a la CAN ya es un reclamo de miles de productores y comerciantes, millones de trabajadores y consumidores que sufren las consecuencias del desempleo unos, y de la inflación y el desabastecimiento la mayoría, que si no es atendido por el gobierno, sí lo debería ser, y muy fácil de explicar sus beneficios, por la Alternativa Democrática.