CHÁVEZ Y LA URSS de Juan Páez Ávila

Aunque el viaje de Hugo Chávez se extendió por varios países en los que imperan regímenes dictatoriales y hasta teocráticos, con la excepción de Portugal que tocaría al final de su gira, el gran espectáculo publicitario e ideológicamente contradictorio a lo que ha pasado en las últimas décadas en lo que fue la representación del Partido único, la violación de los derechos humanos y su derrumbe definitivo ocurrió en Rusia.
En varios de sus viajes a Moscú, el Comandante Presidente  ha abogado a favor de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, régimen que se desplomó en 1989 sin que ninguno de sus más conocidos gobernantes o sectores populares salieran en su defensa y se sacrificaran por la vigencia de dicha administración. Después de 70 años de gobierno dirigido por un solo partido político, denominado el Partido Comunista de la Unión Soviética, la mayoría de los habitantes de ese  inmenso imperio, salió a la calle a protestar por la falta de  libertad y  bienestar económico y social, que le había sido negado en nombre de un socialismo autoritario, y éste sistema fue derrocado.
         Que Hugo Chávez piense e incluso lo exprese públicamente, que el comunismo que desapareció con la caída de la Unión Soviética es el régimen que más conviene a los venezolanos, aunque la mayoría lo rechace, es un derecho absolutamente legítimo que le garantiza la Constitución Nacional de 1999, pero que  lo diga delante de quienes derrocaron ese tipo de gobierno y construyen un sistema capitalista, por cierto, más salvaje que el del mundo occidental, es algo más que una impertinencia política,  de un abuso ante la conciencia de quienes lo invitan, una manifestación de una profunda y crasa ignorancia de lo que significó para los rusos y sus aliados la violación de sus derechos humanos y la ejecución de los más horrendos crímenes que conoce la humanidad. Y si expreso que puede ser ignorancia del Comandante Presidente, es porque resulta, hasta ahora, extremadamente desproporcionado pensar que él pudiera ser partidario de los juicios sumarios y sentencias a muerte de la mayoría de los hombres que participaron en la Revolución que llevó al poder a los comunistas.
         No resulta exagerado hablar de la ignorancia del Presidente, de la teoría y práctica de Revolución Socialista en Rusia, porque en una oportunidad expresó que no había leído El Capital de Carlos Marx, y es posible que sus asesores no le hayan hecho llegar el Informe de Nikita Kruschev al 20 Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en el que denuncia los crímenes cometidos contra sus propios camaradas por el gobierno de la URSS presidido por Stalin.
         Y para cerrar con broche de oro, compró misiles de largo alcance y contrató la construcción de una planta nuclear para producir energía atómica, cuando después de 11 años de gobierno no han podido siquiera darle mantenimiento a la infraestructura eléctrica que construyó la llamada IV República y los venezolanos, especialmente  en el interior del país, han sido sometido a racionamiento y a apagones intermitentes por una o varias horas. Un gobierno que no ha podido ni sabido utilizar el petróleo y el gas para producir la energía complementara al sistema hidroeléctrico de Guri, decide invertir miles de millones de dólares para montar una planta nuclear, sigue siendo el hazmerreír del mundo civilizado. Gastar miles de millones de dólares en una planta temo nuclear que funcionaría dentro de 10 años, teniendo inmensas reservas de petróleo y gas, no sólo es un despilfarro más de nuestro tesoro público, sino también parte del espectáculo mediático mundial, que lo coloca al lado de Irán, en franca provocación al Consejo de Seguridad de la ONU que sancionó al gobierno teocrático y dictatorial de ese país,  y en particular a los Estados Unidos, el primer cliente que le compra petróleo al Comandante Presidente.
         En cuanto nos corresponde a los venezolanos, aún desde la oposición, deberíamos recomendarle al Presidente que mire hacia las democracias occidentales, que si no han resuelto todos los problemas de la sociedad contemporánea, se empeñan en lograrlo, en libertad. Pero como no oye  sino a quienes le adulan y levantan su ego personal, sólo nos queda fortalecer la política de la Mesa de la Unidad Democrática y prepararnos para derrotarlo en las elecciones presidenciales del 2012.