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DONACIONES A OTROS PAÍSES de Juan Páez Ávila

Mientras los gobiernos manejen sin controles por parte de los verdaderos dueños del petróleo, y por el poder contralor de la Asamblea y de la  Contraloría General de la República, nuestra riqueza natural, actuando con independencia del Ejecutivo Nacional, los primeros mandatarios harán lo que les dé la gana, generalmente en perjuicio de la mayoría de la población y para beneficio de unos pocos que forman parte del círculo gobernante y hasta de otros países que  se aprovechan de la megalomanía y del manirrotismo e irresponsabilidad de quienes en un momento determinado y aciago para la nación, dirigen la Hacienda Pública Nacional, como sucede con Hugo Chávez.
La donación de 10 millones de dólares a un hospital universitario de Uruguay, por parte del Presidente de la República, en momentos en que la mayoría de los hospitales en Venezuela carece hasta de algodón e inyectadoras, las enfermeras y enfermeros están en huelga reclamando aumento de sueldos y los médicos renuncian y se van al ejercicio privado o otros hospitales en Europa y otros continentes donde reciben mejores remuneraciones, constituye no sólo un hecho contrario a los intereses del pueblo venezolano, cualquiera sea su relación con el gobierno, sino también una increíble torpeza del Comandante Presidente Candidato, que ha provocado una dura reacción en su contra en toda la extensión nacional.
            A la protesta del personal médico y paramédico por la condiciones infrahumanas en las que trabajan, se suman los gobernadores a quienes les quitaron la facultad de atender sus hospitales que pasaron al gobierno central, y en particular los pacientes que acuden a los centros hospitalarios y no reciben atención adecuada a la urgencia y necesidades humanas, porque no pueden acudir a una clínica privada por razones económicas, y hasta ven morir algunos familiares en sus brazos.
            El fracaso de la política de salud ejecutada por casi a una decena de ministros que han pasado por ese Despacho, no autoriza al Comandante en jefe a regalar millones de dólares a otro país, en solidaridad con las necesidades de sus pueblos. Primero tiene que solucionar el cada día más grave problema de la saludo del venezolano, que lo eligió para  que resolviera éste y otros males que aquejan a millones de hombres y mujeres, niños y ancianos, que además de carecer de un empleo fijo y bien remunerado, se hacinan en ranchos insalubres, porque tampoco ha sido resuelto la falta de viviendas, que ya suman unos dos millones de déficit.
            Y aunque Venezuela ha sido siempre una nación solidaria, y debe seguirlo siendo, con otros países cuya población sufre iguales o peores calamidades que el nuestro, los gobernantes tienen la obligación de atender con prioridad a sus compatriotas, para una vez solucionados o mejorados nuestros males, puedan extender la mano generosa a otros pueblos.
            De allí el derecho de todos los venezolanos a reclamarle al Presidente Chávez su conducta equivocada de, como dice el mismo pueblo: claridad para el exterior y oscuridad para la casa. Y sobre todo a pensar cómo legislar para que la población reciba directamente el beneficio de una riqueza que le pertenece y los gobiernos la administran a su antojo, y en el caso de Chávez ordenándole a sus incondicionales  a que aprueben  un Presupuesto Nacional deficitario en casi todos los renglones fundamentales para cubrir las necesidades de los más pobres y del desarrollo de la nación, para él disponer de un presupuesto mil millonario que maneja como le interesa y no rinde cuentas a la Asamblea ni a ningún otro Poder del Estado. Mientras a Carlos Andrés Pérez lo juzgamos y destituimos   de la Presidencia de la República por disponer de 17 millones  de dólares para ayudar a la estabilidad del reciente electo gobierno de Violeta Chamorro en Nicaragua; Hugo Chávez sólo ha sido denunciado por la oposición por despilfarrar cientos de miles de millones de dólares, porque los Poderes Públicos obedecen a sus órdenes por obsecuencia y en algunos casos por complicidad, lo que obliga a los venezolanos  a pensar cómo salir de este gobierno en diciembre de 2012, sufragando por el candidato único escogido en elecciones en primarias,  cuando la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) lo decida, si es a finales de este año 2011 mucho mejor.

CHÁVEZ Y SANTOS de Juan Páez Ávila

En un tercer encuentro pautado para celebrarse el  viernes 2 fue pospuesto para el 9 de abril en Cartagena, los presidentes Hugo Chávez y Juan Manuel Santos tratarán de avanzar en la normalización de las relaciones económicas y diplomáticas, antes de que se venza el período establecido para  que se produzca la salida definitiva de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en  momentos en que nuestro país importa el 70% de los alimentos que consumimos, a precios más elevados, traídos de otros mercados internacionales,  después que Colombia ha logrado colocar en otros mercados la mayor parte de lo que exportaba para Venezuela.
            Esta difícil realidad confirma que nuestra salida de la CAN fue un serio error del Comandante Presidente Hugo Chávez, y más grave aún el rompimiento de relaciones diplomáticas con el vecino país, no sólo por las repercusiones negativas que ambas decisiones produjeron entre centenares de miles de venezolanos que vivían del comercio con Colombia, sino también porque todo la población venezolana se ha visto afectada por la escasez de productos de la dieta diaria, que se comercializaban con nuestro vecino, que llegó a ser el segundo mercado en importancia económica y social para Venezuela.
            Hoy, por muy importantes que sean los esfuerzos que se hagan para mejorar nuestras relaciones económicas con Colombia, difícilmente se pueden restablecer los límites que alcanzaron, de 7.000 millones de dólares anuales, antes de nuestra salida de la CAN, y a los más bajos precios posibles porque no se pagaban los aranceles que hay que cancelar en estos momentos, por productos traídos de otros países. A los que hay que agregar los fletes que cuesta el transporte a través de mayores distancias.
            Y aunque todo lo dicho forma parte de una compleja y desventajosa realidad, para un país importador como el nuestro, hay que celebrar el restablecimiento de las relaciones con Colombia, no sólo porque se trata de un mercado natural para ambas naciones, sino también porque Venezuela y Colombia se complementan en muchos aspectos de sus economías y porque su vecindad se prolongará por los siglos.
            Por lo menos existe la esperanza de que en los próximos años la convivencia entre los dos países se consolide en un clima de paz y progreso para los habitantes de cada uno, particularmente para quienes habitan en la frontera, y se integran en el comercio y hasta en las familias colombo-venezolanas.
           Para normalizar definitivamente  las relaciones debe haber concesiones de una y otra parte, en las que difícilmente puede haber engaños con simples declaraciones de buena voluntad. En la práctica Chávez tiene que renunciar al apoyo a las FARC y al ELN, más allá del llamado, muy sensato, de buscar una solución pacífica. Santos tiene que garantizar que sus bases aéreas no servirán de instrumento de una posible agresión a Venezuela, también más allá de una simple declaración.
            Lo que no podrán hacer, legalmente,  Santos ni Chávez es anular la denuncia de Uribe en la CIDH y en la Corte Penal Internacional de la Haya. Y lo que no podrá rebatir el Comandante Chávez es la afirmación del Comandante Fidel Castro de que el socialismo del. Siglo XXI es lo mismo que comunismo, coincidiendo con lo afirmado por el Cardenal Urosa Savino, rechazado por más de 80% de los venezolanos.
            De allí que una vez normalizadas las relaciones diplomáticas y económicas entre los gobiernos  de Venezuela y Colombia y disipados los vientos de guerra para tranquilidad, beneplácito y beneficio de los pueblos de ambas naciones, a Hugo Chávez le quedan tres frentes políticos qué resolver. La acusación en el Tribunal Penal de la Haya por parte del abogado del ex Presidente Uribe; convencer a la mayoría de los venezolanos de tanto Fidel Castro como el Cardenal Urosa Savino le mienten al país cuando señalan que el socialismo del siglo XXI es igual, o conduce, al comunismo, lo cual es rechazado por más del 80% de los electores que sufragarán en diciembre de 2012; y por último tiene que enfrentar  la hasta ahora desconocida reacción de las FARC y el ELN, porque es evidente que Juan Manuel Santos no negociará, excepto que se comprometan a liberar a los secuestrados y deponer las armas, es decir, a acogerse a una política de paz.

LA SOBERANÍA ALIMENTARIA de Juan Páez Ávila

Otro de los factores, además de los altos niveles de educación que caracterizan a los países desarrollados, es la capacidad para producir un alto porcentaje de alimentos, que además de garantizar la dieta diaria de los ciudadanos, evite la dependencia extranjera y los peligros de una hambruna en caso de catástrofes naturales o guerras provocadas por terceros.
Desde los primeros años de su gobierno el Comandante Presidente viene hablando de la necesidad de garantizar la soberanía alimentaria de los venezolanos, lo cual significará que en el país debería producirse sino el 100% de los alimentos, por lo menos el 70 u 80% de los que consumimos en todo el territorio nacional, pero las mismas estadísticas oficiales publicadas tanto por el Ministerio de Agricultura y Tierras como las del Banco Central, indican que estamos importando precisamente el 70%, lo que reduce la producción nacional a un 30%.
            Este alto porcentaje de importación de alimentos refleja el fracaso de la política agropecuaria que debió ejecutar el Ministerio creado para tales fines, cuyos titulares se han dedicado la mayor parte del tiempo que han estado al frente de ese Despacho, a invadir fincas productivas, que a los pocos meses son abandonadas y dejan de producir, lo que hace imposible cumplir con la meta de la soberanía alimentaria. Esto se refleja con más claridad en las consecuencias que ha traído la expropiación de más de 3 millones de hectáreas, que aunque la llamen rescate de tierras o lucha contra el latifundio, los resultados han sido catastróficos porque no están en producción, sino unas 100.000 hectáreas.
            Y lo más grave es que no se ha ejecutado ninguna lucha contra el latifundio, con lo cual todo el mundo estaría y está de acuerdo, porque sería transformar tierras abandonadas en tierras productivas, con lo que sí hubiese aumentado la producción. Lo que se ha hecho es destruir miles de fincas productivas y favorecer la importación de alimentos, cosa que se ha podido hacer por los altos precios del petróleo, pero que sólo beneficia a los países que nos venden los alimentos.
            De allí que no sólo estamos muy lejos de lograr la soberanía alimentaria, sino  también que vamos camino a una mayor dependencia de los países productores, si el gobierno no cambia la política de invasiones de fincas productivas, por apoyo a la propiedad  privada de los trabajadores del campo, pequeños, medianos y grandes altamente tecnificados, y se dedica a poner en producción a millones de hectáreas que hacen del Estado el primer y gran latifundista de la nación, única manera de evitar la importación y el alto costo de los alimentos, cuestión que constatan todos los días las familias que van a los mercados.
            Después de siglos de la experiencia mundial acerca del fracaso de la estatización de la agricultura y de  los grandes  éxitos de los empresarios privados del campo, cuando se crean condiciones para trabajar, innovar e invertir en el duro trajín de la tierra, sólo por razones ideológicas y dogmáticas el gobierno del Comandante Chávez se empeña todavía en expropiar y confiscar fincas productivas, en la creencia de que en manos del Estado e incluso de campesinos no educados o preparados para gerenciar la empresa agropecuaria, puede aumentar la producción.
En estos últimos once años de la administración de Hugo Chávez, en materia agrícola, Venezuela ha experimentado un peligroso retroceso que nos coloca entre los países más atrasados del  mundo. Por lo visto hasta hoy, por lo insistente del gobierno en la represión y expropiación contra los legítimos dueños y trabajadores de la tierra, utilizando la Fuerza Armada para amedrentarlos, la agricultura continuará en picada hacia la ruina del país, y a los venezolanos no les queda otra alternativa que cambiar de gobierno, derrotar a Chávez Candidato presidencial en las elecciones de diciembre del 2012 y devolverle la tierra a los constructores de una agricultura moderna, capaz de producir para satisfacer las necesidades fundamentales de la población y exportar y competir con los excedentes en el mercado internacional.

LAS HUELGAS UNIVERSITARIAS de Juan Páez Ávila

Las huelgas de hambre protagonizadas por estudiantes, profesores y personal administrativo y obrero de las universidades autónomas, constituyen una expresión extrema de la sensibilidad y capacidad de sacrificio de sus componentes humanos que hacen posible su funcionamiento y evitar un colapso por la irresponsabilidad del gobierno de asignarle un presupuesto deficitario durante varios años consecutivos, en un acto no sólo de discriminación de las principales casas de estudios superiores del país, sino también de una profunda ignorancia acerca del valor y significado de la educación, en la era del conocimiento que exige inversiones proporcionales,  para una mejor preparación de sus jóvenes.
Una de las características del atraso de una nación  es la inexistencia de universidades con el presupuesto adecuado para poder  cumplir con la formación de profesionales, científicos y técnicos que se requieren para impulsar los cambios propios de su tiempo. Que sean los estudiantes, quienes no ven futuro en nuestro país, porque en vez de invertir en los estudios superiores, el gobierno malgasta unos ingresos milmillonarios provenientes del petróleo  en  regalos a otros gobernantes  que forman un coro de adulantes del Comandante Presidente, revela la incapacidad de quien dirige los destinos del país para determinar cómo y en qué debe invertirse el presupuesto nacional.
El mundo de hoy los países desarrollados se disputan la primacía de sus universidades tomando en cuenta el número y profundidad de sus investigaciones, la altísima calificación de sus profesores y la selección y rendimiento de sus estudiantes, cuyos resultados son la contribución al progreso de las naciones y al bienestar de sus habitantes. La Rusia actual  y los países emergentes como Brasil, China, Japón y la India no sólo gastan un alto presupuesto en las universidades para formar los jóvenes, hombres y mujeres que consolidarán sus desarrollos futuros, sino que también envían miles de profesores y estudiantes a  completar sus formación con estudios de postgrado, en las mejores universidades del mundo desarrollado.
                Una vez vetada la Ley de Educación Universitaria por el Presidente de la República, quien ha manifestado reiteradamente que no dialogará con la oligarquía, en la cual incluye a profesores y estudiantes universitarios, ante la perspectiva futura  y dada la firmeza y la conciencia de la comunidad universitaria para enfrentar los desafíos y de ayer y hoy por parte de regímenes autocráticos, el conflicto entre el gobierno de Hugo Chávez y las universidades, continuará latente.
                A esa decisión firme de los estudiantes de defender un presupuesto justo para las universidades, corriendo el riesgo de sus propias vidas,  se suma el respaldo que han recibido de la sociedad civil y de la Mesa de la Unidad Democrática, que expresan  una gran sensibilidad humana y social, un compromiso para el futuro inmediato de los venezolanos, porque lo único que deben atender y garantizar los gobiernos es lo establecido en la Constitución Nacional vigente.
                Si en las altas esferas gubernamentales existiera una clara concepción de las características  de la época en la que les ha tocado dirigir la nación, lo primero que tendrían que presupuestar, sin hacer muchos esfuerzos porque otros países lo han realizado con resultados exitosos, es lo relativo a la educación, la salud y la seguridad de los ciudadanos. Pero aunque expresen verbalmente que hacia orientan su presupuesto, en la realidad         resulta una gran farsa, porque  en su concepción militarista y autoritario privan otros intereses. La educación, la salud y la seguridad de las personas y los bienes atraviesan los peores momentos de nuestra historia contemporánea. De allí que gracias a los estudiantes, profesores, obreros y empleados que han encabezado varias huelgas de hambre, se pueden lograr algunas conquistas en cuanto al derecho a mejorar, transitoriamente, sus niveles de vida y funcionamiento de las universidades. Pero para superar la pesadilla de tener que realizar huelgas los próximos años, es necesario que en las elecciones presidenciales de 20112, se produzca un cambio pacífico no sólo del jefe del Estado, sino también de la manera de concebir la política en función los valores fundamentales de la educación, la calidad de vida y seguridad de los venezolanos.

DETERIORO DE LA INFRAESTRURA. de Juan Páez Ávila

El deterioro de la infraestructura física nacional ha sido denunciada por diversos especialistas y en particular por los usuarios, que pagan las consecuencias de una política de irresponsabilidad e ineficacia de los más altos funcionarios públicos encargados de su mantenimiento.   Cada vez que comienza un año escolar, miles de l escuelas y  liceos e incluso edificaciones para educación superior, se encuentra en total abandono. Sólo después de las campañas que realizan maestros y profesores a través de los medios de comunicación social, es cuando algunos funcionarios deciden realizar algunas reparaciones, dejando muchos edificios a medio hacer, con graves consecuencias para la salud de alumnos y profesores, quienes conminados a empezar las actividades escolares, solamente les queda la alternativa de  esperar el próximo año para repetir las denuncias. 
 Y  todos los venezolanos que viajan permanentemente por nuestras carreteras y autopistas, se quejan del deterioro de las mismas y se exponen a accidentes de todo tipo, como sucedió en el pasado carnaval cuando  esperaban encontrarse con alguna mejoría substancial, después de leer las declaraciones del Vicepresidente Elías Jaua y del Ministro de Transporte y Comunicaciones, Francisco Garcés, en las que garantizaban que la mayoría de las vías de  comunicación en todo el país, estarían en el mejor estado posible para esos días da asueto,  durante los cuales se movilizaron miles y hasta millones de personas  a lo largo del territorio nacional. Pero como en otras oportunidades los usuarios reportan que la misma calamidad: deterioro de  las vías, huecos y derrumbes que dificultan el tránsito con gran pérdida de tiempo y averías en sus  vehículos.
            De allí que las palabras del Vicepresidente y del Ministro del ramo, ratifican la incompetencia de los más altos funcionarios del gobierno y la manipulación de la información, que si bien afecta a usuarios de carreteras y autopistas, también colocan a las autoridades en un plan de permanente irresponsabilidad, porque sus palabras no se compadecen con la realidad, con total ausencia de credibilidad que tarde o temprano el país deberá cobrar.
            Cuando millones de personas pueden comprobar por su propia experiencia que tienen que pagar repuestos cada día más costosos, debido a la indetenible inflación, y en casos extremos correr el riesgo de heridos y muertos por la falta de capacidad del gobierno, tienen necesariamente que reaccionar contra las políticas oficiales y formarse la opinión de que este régimen debe ser cambiado, hasta para disfrutar los días de asueto de carnaval y de la  Semana Santa, que se aproxima.  Aunque  la falta de mantenimiento de las vías de comunicación es un mal de muchos años, con llegada de la revolución bolivariana mucha gente pensó que si no todos, por lo menos la mayoría de los problemas serían solucionados, pero el país sigue igual o de mal en peor.
            Y si hablamos de la falta de vivienda, de los damnificados por las lluvias, que dejó sin techo a más de un centenar de miles de personas, la situación del país resulta verdaderamente alarmante, y  si no se ha producido un estallido social es porque la mayoría confía en una salida pacífica y electoral en el 20112, con la finalidad de ponerle coto  a la incapacidad para administrar la hacienda pública,  a la corrupción y el burocratismo, que el propio Presidente ha denunciad públicamente.
            La conclusión a la que indefectiblemente hay que arribar es que por estas y  muchas razones más, el país necesita salir de Hugo Chávez y su camarilla civil y  militar, para poder comenzar a resolver los problemas fundamentales de la sociedad: económicos, políticos y sociales, para lo cual requerimos fortalecer y ampliar la Unidad Democrática de los venezolanos. Sin aventurar atajos de ninguna especie hay que confiar en la dirección política de la Mesa de la Unidad Democrática, en la que se conjugan la experiencia de hombres y mujeres formados en las luchas políticas de muchos años, y el empuje y vitalidad de millones de jóvenes que se abren paso mediante el estudio y el combate político y social, como lo han demostrado los estudiantes que han realizado varios huelgas de hambre y las han suspendido en el momento justo y adecuado. Igualmente el movimiento sindical se reorganiza y se une para defender sus intereses de clase y los del país, también demostrado en las últimas jornadas en las que han salido victoriosos como lograr la libertad de Rubén González, y han dejado muy claro que sus luchas también comprendes la conquista de la liberad y la democracia como sistema de vida.

LA CRISIS DE LIBIA de Juan Páez Ávila

Los pueblos árabes continúan demostrándole al mundo que no es cierto que sean sumisos a los tiranos e ignorantes de las conquistas democráticas de las naciones occidentales, al insurgir pacífica o violentamente, según las circunstancias,  contra la barbarie de muchos de sus gobernantes y la solicitud  de libertades públicas, independencia de los poderes, gobiernos plurales y respeto a los derechos humanos.
Después de la caída de los regímenes dictatoriales de Túnez  y Egipto la mayoría de los gobiernos autocráticos en el Oriente Medio, han sido sacudidos por protestas de ciudadanos que piden reformas democráticas o renuncia de sus jefes de Estado, pero es en Libia donde la crisis política y militar se ha agravado, con el peligro que se desate una guerra civil, con las terribles consecuencias que genera este tipo de confrontación fraticida, en la que no sería ajena la intervención extranjera.
Al momento de escribir este artículo, dos días antes de su publicación, las fuerzas contrarias al Coronel Muamar Gadafi se habían apoderado de varios ciudades al este de Libia y el ex -Ministro de Justicia que abandonó al gobernante que lleva 40 años en el poder, anunciaba la formación de un gobierno paralelo en la ciudad de Bengasi, la segunda de ese país, y todo parecía indicar que no obstante el llamado del hijo de Gadafi, Saif Al Islam, a una negociación para ponerle fin al conflicto, no sería atendido por los insurgentes que han logrado apoyo a escala internacional.
Hasta hoy Gadafi luce atrincherado en Trípoli, dispuesto a resistir y a armar a sus partidarios,  para  librar lo que a su juicio sería la gran batalla final, lo cual es indicio de que el peligro de guerra civil, si no se produce una mayor deserción del Ejército que todavía le es leal, es un hecho latente, porque lo más probable es que la oposición reciba apoyo militar desde Europa y Estados Unidos, a través de los principales puertos que dominan y por donde sale la mayor parte del petróleo que Libia exporta.
Y aunque Gadafi, según cables internacionales, estaría recibiendo apoyo desde Zimbague, de parte de Mugabe, en pocos días podría ser acorralado por fuerzas superiores y las batallas acarrearían miles de muertos y heridos, algo que ningún demócrata puede admitir como forma de lucha en el siglo XXI, cuando la Unión Soviética se derrumbó a finales del siglo XX, sin que los cañones y menos los tanques y aviones del Ejército Rojo dispararan  contra la población civil.
Las circunstancias políticas y militares tanto internas como externas que atraviesa Libia, en estos momentos, conducirán inevitablemente a la derrota de Gadafi, al perder apoyo internacional y tener que enfrentar las sanciones  del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobadas por unanimidad. Por los vientos que soplan ninguno de sus panas o ¨hermanazos¨ acudirá en su auxilio, aunque Hugo Chávez y Daniel Ortega de Nicaragua se han negado a condenar lo que para todo el mundo conectado a Internet y a las redes sociales de la comunicación, los bombardeos de la población civil por parte da aviones de Gadafi, violando los Derechos Humanos, son hechos incontrovertibles y repudiados universalmente.
            El gastado argumento de Chávez y Ortega de que es el imperialismo el culpable de la crisis que atraviesa Libia, no lo cree ni Gadafi quien responsabiliza a Al Qaeda. La contradicción ente el  tirano Livio y los aspirantes a dictadores perpetuos, deja al descubierto el cinismo que los caracteriza, para tratar de desviar la atención de sus respectivos pueblos, al ocultar la realidad: la explotación, la miseria, la corrupción de las élites gobernantes, la represión y los crímenes cometidos por sus fuerzas policiales y militares,  como los verdaderos motivos de la sublevación de miles y centeneras de miles de personas que luchan por la libertad, la igualdad y el bienestar de las mayorías.
            Lo que sucede en el Oriente Medio es un indicador de que el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación, ha facilitado una mayor información de los cambios progresistas de las naciones, de las luchas por consolidar la democracia y el repudio a todo tipo de régimen totalitario. Un cambio, que puede experimentar algunos retrocesos transitorios, pero al final resultará irreversible.   

EGIPTO Y EL MEDIO ORIENTE de Juan Páez Ávila

Conocido como una de las fuentes de la civilización humana, favorecido por la naturaleza del río Nilo, Egipto que paradójicamente  ha atravesado largos e históricos períodos de violencia represiva y explotadora contra los sectores de menores recursos, pareciera buscar un camino hacia la igualdad ante la ley, las libertades públicas, el respeto a los derechos humanos y una mayor participación de la ciudadanía en las decisiones fundamentales de la política y la conducción general del país hacia un régimen democrático.
            Y aunque derrocado el dictador Hosni Bubarak y el poder pasó a manos de las Fuerzas Armadas de ese país, en el mundo democrático se espera un cambio hacia la  libertad y el progreso, no sólo en Egipto sino también en todo el Medio Oriente, solicitado por multitudes que han soportado, hasta ahora, el ejercicio de gobiernos tiránicos, que en algunas naciones históricamente gobernadas por monarquías teocráticas, fueron sustituidos por dictaduras militares, proclamadas democracias y hasta populares, por el sello que le ponían algunas elecciones fraudulentas.
            Lo impresionante de lo que pasa en Egipto hoy, por su importancia estratégica para el mundo occidental y democrático, es que millones de jóvenes utilizando las herramientas modernas de Internet y todas las redes sociales de la tecnología moderna, lograron movilizar a millones de hombres y mujeres, víctimas de la opresión, el desempleo y la miseria humana, para pedir la salida de un dictador y obligar a las instituciones decisorias, como las Fuerzas Armadas, ha despedirlo, asumir transitoriamente el poder y preparar las condiciones para la realización de elecciones libres en las que se exprese el pueblo egipcio.
            El camino hacia la democracia en Egipto está por transitarse. El Poder está en manos de los militares, aunque la decisión de cambio parece irreversible, tanto entre la mayoría de los egipcios, como en la mayoría de los países árabes y musulmanes gobernados por tiranos, en cuyas calles han dado demostraciones de estar dispuestos a defender sus derechos individuales y sociales, establecidos en casi todas las constituciones, pero incumplidos, para beneficio de una minoría de corruptos que han saqueado la riqueza de esos pueblos.
            Y aunque esa ruta hacia la democracia está todavía llena de obstáculos, lo alentador para el mundo civilizado es observar, precisamente, en naciones consideradas por muchos como apegadas a prácticas medievales de atraso y sumisión, levantar banderas de libertad. Hasta hoy continúa siendo un ejemplo de mediación en el conflicto Árabe- Israelí, aunque después de haber firmado un acuerdo de paz en 1979, las relaciones entre ambos gobiernos se mantienen como en una especie de ¨paz fría¨.
            Lo trascendente para el Medio Oriente que se refleja en las movilizaciones de miles de estudiantes y desempleados cargados de miseria, e incluso de profesionales de clase media en varios países de la región,  es que se ha producido un cambio en la concepción de la política y de la aparente aceptación de las dictaduras que se hacen llamar socialistas y representativas de los pueblos, para protestar pacíficamente y pedir cambios democráticos. E incluso, debido a la globalización de las nuevas tecnologías de la comunicación, las luchas por la libertad y el progreso de esas naciones, oprimidas por los siglos de imperio de la barbarie con el apoyo de potencias extranjeras, tanto del otrora socialismo real de la Unión Soviética como la  Unión europea y de los Estados Unidos de Norteamérica, han repercutido en todos los rincones del universo.
            Todo lo acontecido indica que aunque los cambios no se produzcan en el corto plazo, deseable para todos los demócratas de la tierra, el mensaje de Egipto, Túnez y  el Oriente Medio con sus revueltas populares, no sólo es un alerta para todos los sátrapas que se consideran  dueños de sus países, de sus riquezas y de su destino para permanecer en el poder hasta les dé la gana, sino que también ha obligado a los organismos multinacionales como la ONU  a revisar su actuación de acuerdo  con el mandato que tienen y deben cumplir, de defensa de los derechos humanos y de los postulados  fundamentales de la democracia.
            Si la política mundial cambió con el desplome de la Unión Soviética, porque liquidó la guerra fría  y por lo tanto los peligros de una hecatombe nuclear, con el despertar de los pueblos árabes, cuyas banderas dejan claro la separación de la política de la religión y la sustitución de regímenes autoritarios por gobiernos democráticos, la historia contemporánea podría registrar transformaciones de los bloques de naciones poderosas y excluyentes, en componentes y mecanismos para el progreso integral de la sociedad universal, y  darle paso a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el verdadero parlamento de la humanidad.

El Mal de Américo Martín

La sociedad se muestra inclinada a aceptar una persona por lo que pretende ser, de modo que un chiflado que se haga pasar por genio tiene ciertas probabilidades de ser creído
Hannah Arendt

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         Mi respetado amigo Antonio Pascuali trae con pertinencia el tema de la banalidad del mal. A lo que me permitiría agregar el de la jactancia del que lo comete. Escuchando a los ministros interpelados combinar la mentira con el solaz por las peores aberraciones de los últimos doce años, sepercibe la conexión de la banalidad, que termina en resignación, y la jactancia, que fascina a los fanáticos, aun cuando también ellos sean perseguidos. Inmunes a la razón,son la última trinchera.
       ¿Por qué el endiosado líder, no obstante su retroceso popular, conserva enclaves de derretidos seguidores, con fe curiosamente redoblada por los fracasos?
       En parte por la fascinación del miedo. Los nazis y los bolcheviques diseñaron una mitología donde la exaltación del malera nodular. Borraron la memoria e institucionalizaron la falacia. Sabían que el mal ejerce una morbosa atracción

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La mentira institucionalizada es clave. El anunciado “retroceso de la inseguridad” por un ministro deseoso derecorrer barrios, revela quese cree autorizado a deformar lo que la gente ve y toca. A pesar de las cifras trucadas presentadas en la Asamblea, los más reputados organismos nacionales e internacionales de DDHH colocan a nuestro desdichado país a la cabeza en inseguridad hemisférica.Los paseos anunciados por el ministro, recuerdan la promesa presidencial de bañarse en las purificadas aguas del Guaire.
Cierto, el animal humano (“la bestia humana”, diría mi fraterno MoisésMoleiro) se acostumbra a los ambientes hostiles, pero eso no supone rendición. Cuando ingresé por primera vez a una cárcel política observé quelos presos reproducían sus hábitos externos. Jugaban dominó, se reían, le cantaban el Himno a los reacios a bañarse. PeránErminy humanizó una esquina del presidio con hermosas litografías. El viejo Peñaloza con sus chascarrillos. De calabozo a calabozo, losmás jóvenes fundamos una Universidad
       Derrocada la dictadura,escuchamos testimonios de admiración. Aseguraban que jamás podrían acostumbrarse, como nosotros, al tormento. No es verdad, forzados por las circunstancias podrían lograrlo. No es más valentía que  humana adaptabilidad.

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       Nadie entiende las tres medallas de oro: inflación, decrecimiento e inseguridad, que engalanan a un presidente flotando en el oceánicoingreso petrolero. El buen Maduro deslizó que la IV vendió el barril a 7 dólares pero Chávez lo puso en los alrededores de 100. ¿Será tan ignaro para creer lo que está diciendo? Pienso más bien que descubrió la utilidad de mentir pues, como saben hasta las piedras, el precio se disparó por la explosión de la demanda y los constantes focos de tensión. A Arabia Saudita -corazón de la OPEP con sus entre 8 y 11 millones de b/d- la avergonzaría que creyeran mérito suyo el alza de la cotización.Mucho menos Venezuela, cuya producción cayó por obra de éste y no de otro gobierno, a algo más de dos millones de b/d, cuando debía estar bombeando no menos de cinco.
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       La verdad rebota en la coraza del fanatismo. ¿Cómo explicar que oleadas de trabajadores se unan contra el gobierno “obrero”,en defensa de derechos tradicionales defendidos con ardor por los comunistasantes de la victoria de Chávez? Doble afrenta, los perseguidos no pertenecen a la burocracia sindical; emergen de los conflictos y rechazan con clarividencia el “control obrero”. El plan oficialistarepite en lo menos heroico la degradación bolchevique de los soviets de obreros ycampesinos. Diez años después de la toma del poder, el 90% de los soviets y el 75% de sus presidentesaúnno eran comunistas. Pero en los tres siguientes se impuso el partido, vinieron las purgas y descendieron el silencio y la canalla. De instrumentos  populares, las instituciones comunales pasaron a ser medios oficialistas de dominación.
Los sindicalistas emergentes de Venezuela lo han detectado. Tras elseñuelo de los consejos obrerosavanza la liquidación de la autonomía sindical. Soto Rojas y otros han vivido el fenómeno, pero ahora están del otro lado. Son flamantesburócratas que arremeten contra quienes alguna vez apoyaron.Sin embargo, por los vientos que soplan en el país y el mundo, se entrevé que fracasarán. La nación  respirará. El mal perderá esta mano.

EL “GOLPE BUENO” de Juan Páez Ávila

El  decreto del Presidente de la República, en ejercicio de los poderes que le otorgó una de las primeras Leyes Habilitantes, mediante el cual  creó la Condecoración 4 de Febrero, para honrar a los principales lideres que participaron en el frustrado Golpe de Estado que él encabezó en 1992, es un indicador más de hacia dónde pretende el Comandante Chávez llevar el país, y una peligrosa exaltación del golpismo.
            El decreto y la celebración del décimo noveno aniversario de la intentona golpista de esa fecha, deja muy claro que el Presidente se encamina hacia la consolidación de un régimen militar, aunque tenga un origen electoral. La exacerbación del papel de los militares en un gobierno no es nueva en América Latina ni en Venezuela; basta recordar el trienio 1945-48 en nuestro país o leer en cualquiera de los  periódicos de la época los elogiosos ditirambos oficiales a la Gloriosa  y Patriótica Juventud Militar que derrocó al gobierno del General Isaías Medina Angarita. Y aunque Rómulo Betancourt, Presidente de la llamada Junta Revolucionaria de Gobierno, trató de darle un carácter cívico y reformista en lo político, social y económico a su administración, los mismos militares que depusieron a Medina Angarita, derrocaron el 24 de noviembre de 1948 al Presidente Rómulo Gallegos, electo con más del 70% de los votos del momento.
            10 años después cuando se restaura la democracia, tanto Betancourt como quienes le acompañaron el Golpe de Estado del 45, fueron muy prudentes con respecto a ese acontecimiento histórico que abrió la compuerta a los “golpes buenos”, y nunca se les ocurrió, no obstante gobernar durante varias décadas, celebrar ese día como “la nueva independencia”, tal como la llamaron los 3 años que duró el régimen impuesto por los militares.
            La celebración en un cuartel y el reconocimiento a un grupo de militares -porque no todos estaban presentes- que participaron en la frustrada rebelión militar del 4 de Febrero de 1992, puede ser un boomerang contra el Presidente de la República. Pues afirmar que estos oficiales se sacrificaron porque el país que estaba carcomido por la corrupción administrativa, es darle argumentos a otros oficiales para que en nombre de la decencia política, puedan y hasta deban sacrificarse insurgiendo mediante el Golpe de Estado contra un gobierno corrupto. ¿Qué pueden pensar los oficiales decentes, honestos y capaces, que parece que los hay muchos, cuando el propio Presidente Chávez afirma en su programa semanal, que el grave problema que tiene su gobierno es la corrupción y la ineficiencia administrativa de su equipo gubernamental?
            Lo que la historia enseña es que la democracia sólo se fortalece con la consolidación de sus instituciones cívicas y militares, en la idea y convicción de que únicamente mediante el ejercicio del voto se deben cambiar los gobiernos legítimamente electos por la mayoría de los ciudadanos. De allí que el deber de un Presidente electo a través  del voto, es educar para exaltar la democracia y no la violencia  mediante el alzamiento de los militares, cualquiera sea la opinión que éstos  tengan de ese gobierno democrático.   
            De allí que manipular a los oficiales de la Fuerza Armada mediante discursos ultra patrióticos, condecoraciones para exaltar las bondades de un gobierno que tiende a utilizarlas para perpetuarse en el poder, e incluso aumentar sueldos sin que formen parte de una política para todos los profesionales y trabajadores del país, en plan de halago para fines personalistas y autocráticos,  si no se respeta la Constitución vigente, deja al desnudo la intención de tratar de colocar a la Institución Armada al lado de intereses contrarios a la democracia y las libertades públicas. El resultado final suele ser el mismo en todos aquellos países en los que un dictador o aspirante a dictador, apela a ese tipo de maniobras para pedir obediencia y disciplina a la Institución Armada para perpetrar fraude contra las mayorías  que se expresen en unas elecciones  en contra el. Y como Chávez luce agotado, con mucha menor conexión con el pueblo, si se mantiene la correlación de fuerzas que señalan las últimas encuestas, pierde la elecciones y no tendrá apoyo de la Institución Armada para  desconocer los resultados, ni siquiera de la mayoría de sus mas cercanos colaboradores.  Por lo que es de esperar que no haya golpe bueno ni malo.     

LOS PRESOS OLVIDADOS de Luis Marín

Cuenta la leyenda que el origen de Amnistía Internacional se encuentra en una carta así titulada que habría redactado el abogado británico Peter Benenson y publicado el periódico The Observer, en su primera página, el 28 de mayo de 1961. Aparentemente como reacción al arresto de unos jóvenes portugueses que se habían atrevido a brindar por la libertad durante la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar.
Pero Benenson nunca estuvo preso ni olvidado, con el respaldo de The Observer su libelo se leyó en medio mundo y de inmediato comenzó a recibir miles de cartas de adhesión de todos los confines de la Commonwealth. Con verdadero espíritu imperial, A.I. ha establecido oficinas de representación en más de 150 países, incluso Venezuela.
Desde el principio, la carta fue presentada como una “plataforma” para una campaña “no sectaria” por la amnistía de los que definieron como “presos de conciencia”, esto es, “cualquier persona que esté físicamente limitada a expresar cualquier opinión que ella misma honestamente mantenga y a través de la cual no defienda o justifique violencia personal”. Aclarando: “También excluimos a aquellos que han conspirado con otro gobierno extranjero para derribar el propio”.
Luego presentan algunos ejemplos advirtiendo que “ninguno de ellos es político”. El primero es “el destacado poeta angoleño Agostinho Neto”, médico, cuyos “esfuerzos por mejorar los servicios sanitarios de sus compatriotas eran inaceptables para los portugueses. En el pasado junio, la Policía Política entró en su domicilio y lo azotó arrastrándolo fuera. Desde entonces se encuentra encarcelado en las Islas de Cabo Verde, sin ningún cargo ni juicio”.
Sería demasiado arduo hacer un recuento de la trayectoria política de Agostinho Neto, pero no es difícil de averiguar. En verdad, había estado preso en muchas ocasiones anteriores y en una de ellas, en 1956, fundó el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), organización que presidió desde 1959. En 1960 fue preso una vez más, pero no “por mejorar los servicios sanitarios de sus compatriotas” sino, según su biografía, “por su militancia anticolonialista”.
Las revueltas que originó su detención fueron de tal magnitud que fue deportado a las Islas de Cabo Verde. En 1961, coincidiendo con la declaración de Benenson, el MPLA se declaró marxista-leninista e inició la lucha armada contra Portugal. En 1965, de acuerdo con un guión conocido, Agostinho Neto estaba en La Habana celebrando una alianza estratégica con Fidel Castro en su guerra global contra “el  imperialismo”.
Este hombre, que “no es un político”, según la declaración fundacional de A.I., en 1975 se autoproclamó primer presidente de la República Popular de Angola, una vez que se produjo la retirada del ejército portugués. Entonces, con el apoyo de Cuba y la URSS, inició la más larga y cruenta guerra civil que haya conocido el África, que se prolonga aún en nuestros días.
Patrocinó la ocupación de su país por un ejército cubano de más de 50.000 hombres para enfrentar la invasión sudafricana y los ejércitos rebeldes del FNLA y UNITA, hasta que firmaron en New York el acuerdo trilateral Cuba-Suráfrica-Angola, en 1988.
Pero esto no lo vió Agostinho Neto que había fallecido en Moscú en 1979 durante un tratamiento médico, según la lacónica versión oficial. Para entonces las bajas en Angola, en cuatro años de revolución socialista, eran apenas 500.000 muertos.
Como se ve, este hombre es la antítesis punto por punto de las características que había establecido A. I. en su “plataforma fundacional” para definir sus “presos de conciencia”. ¿Sabía entonces Benenson cuál era el perfil de su defendido? Pero sin duda lo supo después, puesto que murió recién el 25 de febrero de 2005. ¿Alguna vez intentó una explicación, justificación, rectificación, aclaratoria, retractación? No se sabe; pero lo más sorprendente es que nadie se la pidió.
Los británicos, extraordinariamente acuciosos investigadores, nunca pusieron de relieve hechos que están a la vista, ni jamás cuestionaron al bienintencionado, ingenuo, desprevenido, desinteresado o cándido doctor Benenson.
La quemante pregunta es si A.I. fue siempre, desde su origen, lo que solamente ahora venimos a darnos cuenta, por causa de su desconcertante actitud de convalidación y complicidad con la situación de los presos políticos en Venezuela.
La bancarrota moral y política del socialismo (nacional e internacional) arrastra consigo la quiebra de A.I., como empresa colonial.
YO ACUSO
El antecedente más notable de la carta de Benenson quizás sea el conmovedor alegato así titulado redactado por Emile Zola, publicado a su vez por el periódico L’Aurore, el 13 de enero de 1898. El motivo fue el juicio y condena de Alfred Dreyfus, oficial (de origen judío) del estado mayor del ejército francés, confinado en la Isla del Diablo siendo inocente.
Por alguna razón misteriosa, esta flagrante injusticia soliviantó la conciencia del escritor y su panfleto, difundido por L’Aurore en trescientos mil ejemplares, que incluso hoy en día es una tiraje respetable, partió en dos a la opinión pública francesa, llevándola al borde de una conflagración civil.
La pregunta es hoy más pertinente que nunca: ¿Por qué “la espantosa denegación de justicia” sufrida por un solo hombre pone en peligro la existencia de la República? Para Zola la respuesta es evidente. Si Dreyfus es inocente, entonces el poder judicial francés es culpable. Y mucho más allá, siendo que esta intriga se urdió en los pasillos del alto mando, todo el Estado Mayor sería indigno de confianza. “Conozco a muchas gentes que, suponiendo posible una guerra, tiemblan de angustia, ¡porque saben en qué manos está la defensa nacional!”
Clemenceau, director de L’Aurore y responsable político de la conducción de los defensores de Dreyfus, parecía tener claro que “una infracción de los derechos de un hombre es una infracción de los derechos de todos los hombres”. Este punto de vista tiene como base una concepción contractualista del Estado, perfectamente resumida en la frase, cara a la cultura francesa, “todos para uno, uno para todos”, que todavía hoy resuena en el fundamento espiritual de la unidad nacional no sólo en Francia sino en todo el mundo.
El punto es demasiado apremiante para dejarlo de lado. ¿Cómo es posible que un caso judicial atinente a una sola persona y acaso a su familia pueda conmocionar a toda una sociedad, aún en el siglo XIX? En cambio, en Venezuela, los presos se cuentan ya por decenas y las charadas judiciales por miles y ¡a nadie parece importarle!
Dice Zola y quizás tenga toda la razón: “Cuando un pueblo desciende a esas infamias, está próximo a corromperse y aniquilarse”. El factor de disolución es la ruptura del pacto social. Cuando las personas no son defendidas en sus vidas y en sus bienes por el Estado, entonces lo que viene es un “sálvese quien pueda”, una situación anterior al Estado Civil, esto es, la barbarie. Pero tampoco se le debe acatamiento a tal Estado, que es un enemigo más en la contienda.
Es la situación del millón de empleados desamparados en Cuba a su propia suerte y de toda persona que no forme parte del actual régimen en Venezuela, para las que no existe protección legal alguna y se dejan abandonadas a la intemperie. Esas personas no tienen ninguna razón jurídica ni política para obedecer a semejante régimen, como no sea por la amenaza de la fuerza bruta.
Este es el fin de la política y el paso a la violencia, el prolegómeno de la guerra civil, según las teorías jurídico-políticas más aceptadas. Todos los derechos se vuelven precarios y ceden a las vías de hecho. El único árbitro es la fuerza que despliegue cada cual, como “poder” retornado a la comunidad por la disolución del Estado.
Con la renuncia a sus funciones propias, las FFAA pierden también lo que les es más consubstancial, “el monopolio de la violencia legítima”. Ahora toda violencia sería legítima.
LA CARTA DE LA OEA
Esta última carta haría innecesarias todas las anteriores, porque su propósito debería ser formalizar las aspiraciones que aquellas expresaban en términos más bien morales, mientras que ésta es un instrumento jurídico, un tratado, incluso de rango supra constitucional, no obstante, lo que ha mostrado es la más desalentadora esterilidad, se ha convertido en letra muerta.
La ineficacia jurídica de la Carta es apenas una de las consecuencias, ni siquiera la más grave, de la esterilización política de la OEA, por causa del control que ejerce sobre ella el socialismo internacional a través de su secretario general, el socialista chileno José Miguel Insulza.
Para no desorientarnos en la alfombra roja tendida a la dictadura castrista, en sus abominables ejecutorias contra Honduras, la complicidad con las farsas escenificadas en Bolivia y Ecuador, la agresión de Nicaragua contra Costa Rica, limitémonos por un momento al caso venezolano.
La OEA y su secretario general José Miguel Insulza deben ser juzgados no tanto por lo que hacen sino por lo que no hacen. Por ejemplo, en el trágico caso del señor Franklin Brito, seguramente se podrán revolcar todos los archivos del organismo sin encontrar el menor rastro de nota escrita, ni testimonio de conversación alguna en que hayan pedido que lo desalojaran del frente de sus oficinas en Caracas.
Pero es un hecho grande como un templo que tampoco hicieron el más mínimo gesto cuando lo desalojaron, ni cuando lo secuestraron sin proceso alguno en el Hospital Militar, ni cuando murió en circunstancias tan oscuras, ni nunca después, ni siquiera una cínica nota de condolencia: Para la OEA, como es propio de la mentalidad socialista-estalinista de su secretario general, el señor Franklin Brito nunca existió.
Otro tanto puede decirse del rocambolesco pronunciamiento sobre la llamada Ley Habilitante, donde lo hilarante no son los pasitos para adelante y para atrás, sino el contenido mismo de su declaración. En Venezuela lo único objetable es esa ley, todo lo demás, está bien.
Incluso José Miguel Insulza debería saber que cuando en un país se reúne el comando militar y la potestad legislativa en una misma persona eso se llama “dictadura”, desde la antigua Roma hasta nuestros días; pero no, a él le parece que esa es la peculiar forma en que los venezolanos entendemos la democracia.
La actitud ante el caso de la juez María Lourdes Afiuni no sería menos grotesco si no coincidiera plenamente con la de la canciller española Trinidad Jiménez y la inefable Amnistía Internacional. Todos dicen que van a observar el caso “concreto” de la juez, que les causa cierta “preocupación”.
Pero caso concreto significa individual, aislado; ergo, todo esto ocurre en un contexto de democracia y libertad incuestionables: los otros presos políticos no existen.
Los socialistas han aprendido a “aprobar condenando”. Cuando les queda muy mal el aplauso, entonces “rechazan” un hecho puntual, particularmente despreciable, con lo que todo lo demás pasa por debajo de la mesa.
Esta ingeniosa fórmula socialista sólo hace más repugnante su inmoralidad, aparecen como si se desvincularan de lo que patrocinan.