LOS SIN TECHOS de Juan Páez Ávila

La política de vivienda de Hugo Chávez y sus decenas de ministros que ha rotado a lo largo de sus 12 años de administración pública, según los resultados publicados por organismos oficiales competentes, constituye, si no el más estrepitoso, por lo menos uno de sus más graves y rotundos fracasos de su gobierno, hunde la sociedad venezolana en el abismo de la miseria a millones de compatriotas de los mas bajos ingresos económicos, que carecen de vivienda y permanecen expuestos a los derrumbes de sus modestos ranchos.
Las recientes lluvias caídas en el país dejaron sin techo a más de 100.000 personas que hoy sobreviven en refugios improvisados, que incluyen el Palacio de Gobierno y otras dependencias públicas a la espera de que le construyan sus casas dignas, prometidas por el Presidente de la Republica, para saldar parte del déficit  habitacional que supera los 2 millones de viviendas en todo el país, comenzando por construir 150 mil en el 2011, lo que expertos y analistas han puesto en duda porque el 12 años de gobierno solo pudo levantar un promedio anual de 25.000, para un total de 296.000 en todo el periodo mencionado.
            Los 130 mil refugiados tendrán que esperar que transcurra gran parte del año,  para recibir sus casas dignas,  si no ocurren retardos con en la mayoría de los complejos habitacionales que el  gobierno empezó hace uno o varios años y todavía lucen paralizados. Pero a pesar de las dudas acerca de la eficiencia del gobierno, hay que apostar en positivo para bien de más de un centenar de personas que quedaron sin techo y otros 2 millones de familias  que esperan  desde hace varias décadas. Porque lo cierto es, según las  estadísticas oficiales,  en 1998 cuando el Presidente Chávez gana las elecciones, había en el país un déficit de cerca de un millón de viviendas, que aumento a  2 millones durante los 12 años de la administración del Comandante Presidente.
Ahora bien, para que se cumpla esta ultima promesa de Hugo Chávez o por lo menos se acerque al numero de viviendas ofrecidas, es imprescindible que llegue a un acuerdo con las comunidades y la empresa privada de la construcción , y que esta reciba apoyo y garantías de respeto a sus  propiedades, para conjuntamente emprender una titánica obra de construcción, porque según los datos ofrecidos por los trabajadores de SIDOR y de las fabricas de cemento estatizadas, no hay suficientes cabillas ni cemento para ejecutar esas obras en el tiempo estipulado.
Pero como ya estamos muy cerca del 2012 y el Comandante ya anda en campaña, es  seguro que aumente la importación de cabillas y cemento, después que nosotros éramos exportadores, para suplir la incapacidad de los burócratas que dirigen SIDOR y las fabricas de cemento, y los damnificados puedan recibir sus viviendas. De no lograrlo, como es bastante probable, estos venezolanos tendrán otra razón para sumarse al 60% de los encuestados que sostiene que  el Comandante Presidente debe llegar hasta diciembre de 2012, porque de nada han valido sus discursos cargados de promesas  de construir viviendas para mejorar la calidad de vida de los mas pobres, como si el progreso y bienestar de los ciudadanos dependiera de su voluntad y no de una política macroeconómica  acertada, que genere mayor riqueza y crecimiento económico para un mayor empleo y posibilidades de adquirir una vivienda.
En las circunstancias actuales de bajos salarios, desempleo, empleo informal y damnificados, lo más seguro que nadie de estos segmentos o grupos sociales pueda comprar una de las casas prometidas por Hugo Chávez, y nadie hará esfuerzo alguno cuando el gobierno prohíbe que quienes las adquieran las puedan vender. En general la política de vivienda aprobada en esos términos, por el gobierno del socialismo del siglo XXI, no entusiasma ni a los chavistas a comprar ni la más barata o modesta de las casas por construir, por lo que por las cercanía de las elecciones presidenciales, a lo mejor  las entregaran sin cuota inicial y sin muchas condiciones, aunque la mayoría continuará sin empleo seguro, sin protección social, obligados a mendigar las dádivas o migajas del Comandante Presidente.
La perspectiva futura es que es bastante difícil continuar engañando a los más pobres con promesas o soluciones a medias, por lo que lo más seguro es que el Presidente puede y deber ser castigado con el voto en el 2012. No sólo parece demasiado tarde para las nuevas promesas, sino que también son equivocadas las políticas que no contemplan la consulta y apoyo de las comunidades y de la empresa privada.