DONACIONES A OTROS PAÍSES de Juan Páez Ávila

Mientras los gobiernos manejen sin controles por parte de los verdaderos dueños del petróleo, y por el poder contralor de la Asamblea y de la  Contraloría General de la República, nuestra riqueza natural, actuando con independencia del Ejecutivo Nacional, los primeros mandatarios harán lo que les dé la gana, generalmente en perjuicio de la mayoría de la población y para beneficio de unos pocos que forman parte del círculo gobernante y hasta de otros países que  se aprovechan de la megalomanía y del manirrotismo e irresponsabilidad de quienes en un momento determinado y aciago para la nación, dirigen la Hacienda Pública Nacional, como sucede con Hugo Chávez.
La donación de 10 millones de dólares a un hospital universitario de Uruguay, por parte del Presidente de la República, en momentos en que la mayoría de los hospitales en Venezuela carece hasta de algodón e inyectadoras, las enfermeras y enfermeros están en huelga reclamando aumento de sueldos y los médicos renuncian y se van al ejercicio privado o otros hospitales en Europa y otros continentes donde reciben mejores remuneraciones, constituye no sólo un hecho contrario a los intereses del pueblo venezolano, cualquiera sea su relación con el gobierno, sino también una increíble torpeza del Comandante Presidente Candidato, que ha provocado una dura reacción en su contra en toda la extensión nacional.
            A la protesta del personal médico y paramédico por la condiciones infrahumanas en las que trabajan, se suman los gobernadores a quienes les quitaron la facultad de atender sus hospitales que pasaron al gobierno central, y en particular los pacientes que acuden a los centros hospitalarios y no reciben atención adecuada a la urgencia y necesidades humanas, porque no pueden acudir a una clínica privada por razones económicas, y hasta ven morir algunos familiares en sus brazos.
            El fracaso de la política de salud ejecutada por casi a una decena de ministros que han pasado por ese Despacho, no autoriza al Comandante en jefe a regalar millones de dólares a otro país, en solidaridad con las necesidades de sus pueblos. Primero tiene que solucionar el cada día más grave problema de la saludo del venezolano, que lo eligió para  que resolviera éste y otros males que aquejan a millones de hombres y mujeres, niños y ancianos, que además de carecer de un empleo fijo y bien remunerado, se hacinan en ranchos insalubres, porque tampoco ha sido resuelto la falta de viviendas, que ya suman unos dos millones de déficit.
            Y aunque Venezuela ha sido siempre una nación solidaria, y debe seguirlo siendo, con otros países cuya población sufre iguales o peores calamidades que el nuestro, los gobernantes tienen la obligación de atender con prioridad a sus compatriotas, para una vez solucionados o mejorados nuestros males, puedan extender la mano generosa a otros pueblos.
            De allí el derecho de todos los venezolanos a reclamarle al Presidente Chávez su conducta equivocada de, como dice el mismo pueblo: claridad para el exterior y oscuridad para la casa. Y sobre todo a pensar cómo legislar para que la población reciba directamente el beneficio de una riqueza que le pertenece y los gobiernos la administran a su antojo, y en el caso de Chávez ordenándole a sus incondicionales  a que aprueben  un Presupuesto Nacional deficitario en casi todos los renglones fundamentales para cubrir las necesidades de los más pobres y del desarrollo de la nación, para él disponer de un presupuesto mil millonario que maneja como le interesa y no rinde cuentas a la Asamblea ni a ningún otro Poder del Estado. Mientras a Carlos Andrés Pérez lo juzgamos y destituimos   de la Presidencia de la República por disponer de 17 millones  de dólares para ayudar a la estabilidad del reciente electo gobierno de Violeta Chamorro en Nicaragua; Hugo Chávez sólo ha sido denunciado por la oposición por despilfarrar cientos de miles de millones de dólares, porque los Poderes Públicos obedecen a sus órdenes por obsecuencia y en algunos casos por complicidad, lo que obliga a los venezolanos  a pensar cómo salir de este gobierno en diciembre de 2012, sufragando por el candidato único escogido en elecciones en primarias,  cuando la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) lo decida, si es a finales de este año 2011 mucho mejor.