Estados Unidos descarta negociar con Maduro mientras la oposición busca cooperación militar




Estados Unidos ha descartado por ahora una negociación con Nicolás Maduro, y en su lugar se enfoca en planear una “salida digna” para el mandatario venezolano pese que los esfuerzos de la oposición y una serie de sanciones no han logrado sacarlo del poder.
“Hemos dejado en claro que no es posible negociar con Maduro”, dijo una funcionario de alto rango del Departamento de Estado al Miami Herald.
Sin embargo, la funcionaria agregó que Estados Unidos sigue discutiendo cómo dar al gobernante venezolano una forma de salir del poder que conduzca a una transición política. Estados Unidos y más de otros 50 países no consideran a Maduro como el presidente legítimo de Venezuela y reconocen a Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Popular, como presidente interino del país sudamericano.


“No usamos la palabra negociación”, dijo la funcionaria. “Lo mejor que podemos ofrecer es lo que llamamos, salidas, que son diferentes formas en que podemos facilitar una salida digna para Maduro. Estamos teniendo esas conversaciones”.
Al mismo tiempo, la oposición venezolana ha solicitado oficialmente apoyo militar de Estados Unidos.
Después de que Guaidó convocara a un levantamiento cívico-militar contra Maduro el 30 de abril, que a fin de cuentas resultó infructuoso, Estados Unidos, el Grupo de Lima —formado por 12 países latinoamericanos y Canadá— y la Unión Europea, han discutido formas de seguir apoyando a la oposición venezolana.
Sin embargo, la coalición está dividida sobre el tema del diálogo entre el régimen de Maduro y la oposición. Estados Unidos y muchos en la oposición venezolana temen que Maduro use el proceso para comprar tiempo, como ha hecho en el pasado. Al mismo tiempo, han presentado una imagen más optimista del resultado del los acontecimiento del 30 de abril.
“Queremos asegurar que nuestra coalición internacional se mantenga fuerte”, dijo la funcionaria del Departamento de Estado. “Observamos lo ocurrido el 30 de abril y lo que vemos es que el alto mando militar y de inteligencia de Maduro estaba dispuesto a salir de él. Nuestros socios europeos tienen que entender que Maduro está acorralado y no confía en nadie dentro de Venezuela”.
La semana pasada Maduro ordenó el arresto de Edgar Zambrano, vicepresidente de la Asamblea Nacional, y este martes agentes del Servicio de Inteligencia Nacional (SEBIN), bloquearon la entrada del parlamento.
Pero la oposición venezolana no ha cerrado completamente la puerta a conversaciones con representantes de Maduro.
“Estamos trabajando con todas las opciones para poner fin a la dictadura y estamos avanzando en cada una de ellas”, dijo Guaidó el jueves, a la vez que confirmó que la oposición ha recibido una invitación de Noruega para explorar la posibilidad de conversaciones. Miembros del Grupo Internacional de Contacto, compuesto por ocho países de la Unión Europea y cuatro países latinoamericanos, llegaron a Caracas el jueves para proponer tanto a Maduro como a la oposición la celebración de nuevas elecciones. Guaidó agradeció el esfuerzo en Twitter, pero expresó que el camino a una solución estaba claro: “el cese de la usurpación [de los poderes por parte de Maduro], un gobierno de transición y elecciones libres”.
Guaidó también dijo que están tomando otros pasos para poner fin a la “dictadura”.
A medida que aumenta la presión sobre Guaidó para enfrentar los ataques de Maduro contra la Asamblea Nacional y abordar la crisis humanitaria en Venezuela, la oposición ha incrementado los esfuerzos esta semana para conseguir apoyo militar de Estados Unidos, pese a una opción militar es poco probable, según varios expertos.
Carlos Vecchio, embajador de la oposición venezolana en Washington, se reunió el martes con Sergio de la Peña, subsecretario de Defensa adjunto para las Américas, al margen de la Concordia Americas Summit en Bogotá, Colombia. “Discutieron la forma en que los dos países operan, la forma en que nosotros hacemos las cosas y la manera que ellos hacen las cosas”, dijo Christian Mitchell, mayor del Ejército de Estados Unidos y portavoz del Pentágono. Un comunicado de la embajada de Venezuela en Washington, que representa a Guaidó, dijo que discutieron “mecanismos prioritarios para detener el sufrimiento de millones de venezolanos”.
Después de la discusión, De la Peña dijo: “Habrá más reuniones de seguimiento porque Venezuela será un problema que va a prolongarse varias décadas”.
Vecchio también ha solicitado una reunión con el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, en un gesto que varios expertos consideran inusual.
“Confirmamos que el almirante Craig S. Faller recibió una solicitud oficial del embajador de Venezuela en Estados Unidos, Carlos Vecchio, para una reunión. En este momento le estamos dando seguimiento con el equipo del Sr. Vecchio”, dijo José Ruiz, portavoz del Comando Sur. El jueves, Guaidó an anunció que la reunión ya tenía fecha para el 20 de mayo.
Algunos expertos consideraron un tuit anterior de Faller como otro intento de presionar a las fuerzas armadas de Venezuela para cambiar de bando y apoyar a Guaidó, quien también es presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, liderada por la oposición.
“Cuando nos invite Juan Guaidó y el gobierno legítimo de Venezuela, estamos dispuestos a discutir cómo podemos apoyar el papel futuro de esos líderes del Ejército Nacional Bolivariano que hayan tomado la decisión correcta, poner primero al pueblo de Venezuela y restaurar el orden constitucional”, escribió Faller. “Estamos listos”.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha participado en el transporte de la ayuda humanitaria a la frontera colombiana con Venezuela y recientemente anunció el envío del barco hospital USNS Comfort para asistir a refugiados venezolanos en varios países de la región. Sin embargo, en una carta enviada al Comando Sur, la Asamblea Nacional venezolana dijo que estaba interesada en “planeación estratégica y operativa para que podamos cumplir nuestra obligación constitucional con el pueblo venezolano para aliviar su sufrimiento y restaurar nuestra democracia”.
“No podemos confundir la cooperación militar con la violencia”, dijo Vecchio al Miami Herald. “Esa es la narrativa que el régimen quiere imponer... El Comando Sur tiene entre sus misiones, desplegar misiones de alivio al sufrimiento humano. La crisis que sucede en Venezuela es real, no es hipotética, y tiene las dimensiones catastróficas de una guerra o un desastre natural”.


Vecchio agregó que al buscar la cooperación militar, la oposición pedía ayuda para “poner fin a la usurpación del poder” por parte de Maduro, “eliminar la capacidad represiva del régimen de Maduro” y la influencia de Cuba en las fuerzas armadas venezolanas.
Por su parte, el senador floridano Marco Rubio dijo en Twitter que Guaidó solicitó la cooperación “a la luz de la presencia de fuerzas extranjeras en Venezuela”, una referencia a Rusia y Cuba.

Algunos expertos se mostraron escépticos de que la solicitud logre algo significativo, dado que la oposición no controla a las fuerzas armadas venezolanas.
“El problema con esta solicitud es que Guaidó no controla a los militares, de manera que ¿quién es el aliado de Estados Unidos?”, se preguntó Frank Mora, ex funcionario del Pentágono durante el gobierno de Barack Obama. “También es raro y sin precedentes que un embajador pida cooperación al Comando Sur. Las cosas no funcionan así, hay un proceso entre las diferencias agencias para eso”.
Solicitar el apoyo del Comando Sur, así como un esfuerzo paralelo de unirse al Tratado de Río —un acuerdo interamericano de defensa— ilustra que la oposición venezolana está “extremadamente frustrada en este momento y que están dispuestos a probar cualquier cosa”, dijo Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano.
“Están tratando todos los caminos posibles porque no quieren perder impulso”, dijo Eric Farnsworth, ex funcionario del Departamento de Estado y ahora vicepresidente del Consejo de las Américas y la Americas Society.
La solicitud de la oposición al Comando Sur “trata de colocar a Maduro a la defensiva y tomar literalmente lo que la administración ha dicho en el sentido de que todas las opciones están sobre la mesa”, dijo Farnsworth. “Al plantearlo, ese convierte en una posibilidad. Están tratando de dar sustancia a la retórica y mostrar a Maduro que es un esfuerzo serio”.
Encuestas realizadas en Venezuela han mostrado que la mayoría de los venezolanos apoyarían una intervención militar para sacar a Maduro del poder. El problema para la oposición es que ni el gobierno de Estados Unidos ni los miembros del Grupo de Lima han mostrado apetito pare eso, a pesar de repetidas advertencias de funcionarios de Trump de que se han contemplado planes militares.
Por el momento, el gobierno parece confiar en las sanciones financieras y económicas. Estados Unidos tiene muchas opciones para seguir presionando a Maduro y sus aliados, dijo Mauricio Claver-Carone, director senior para las Américas del Consejo de Seguridad Nacional, en la Concordia Summit.
Tratar de enviar el mensaje a Maduro de que la oposición tiene el respaldo del Comando Sur puede tener el riesgo de aumentar las expectativas de una solución rápida del conflicto, dijo Shifter. También envía una señal preocupante a los miembros del Grupo de Lima y otros aliados que están cooperando para llegar a una solución negociada sobre Venezuela.
“Estas señales no dan seguridad, no ayudan a mantener la coalición”, dijo Shifter.
Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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